Neo Club Press Miami FL

A propósito de la muerte de un mercenario

 Lo último
  • Cuba: triste realidad, triste ficción Esa delicada línea que separa (o que en muchos casos debería separar) la realidad de ciertas ficciones, a veces más que una frontera es una cortina de humo. Un fantasma...
  • El huracán María y el destino de Puerto Rico Para Ariel Enrique Gutiérrez, que en medio del huracán inició una recaudación por medio de GoFundMe para auxiliar a sus compatriotas La devastación es absoluta. El gobierno federal declaró a...
  • Nadie está a salvo con el castrismo El castrismo es un proyecto que cree y creerá de manera absoluta en la guerra eterna. No concibe otra manera de mantenerse en el poder. Desde antes de adueñarse del...
  • Cuba y Norcorea, unidos en un ideal Ahora que Washington considera la posibilidad de cerrar la embajada de Estados Unidos en Cuba, a causa de inexplicables ‘ataques acústicos’ contra sus diplomáticos en La Habana, cabe recordar que...
  • Cuba y Venezuela, la lucha por la supervivencia El pueblo cubano es, históricamente hablando, uno de tipo intolerante, cainita, en el cual predominan las fuerzas centrifugas y disolventes antes que las de la cohesión nacional. Un pueblo forjado...

A propósito de la muerte de un mercenario

A propósito de la muerte de un mercenario
octubre 08
08:49 2015

 

A propósito del ajusticiamiento de ese antiguo criminal conocido como “Che Guevara”, desemboqué esta mañana en un descubrimiento sorprendente: en una publicación del exilio se le llamaba “mercenarios” a los cubanos que desembarcaron a Cuba por Bahía de Cochinos –o Playa Girón— en 1961, al rescate de sus propiedades robadas y/o sus libertades confiscadas por el naciente régimen totalitario. Es decir, la perversión del lenguaje “revolucionario” ha llegado tan lejos que aun fuera de la Isla comunista, en un ambiente de libertad y creatividad sin mayores barreras, algunos exiliados –o emigrados—continúan haciéndose eco del discurso oficial.

¿Qué es un mercenario? Lo establece la Real Academia de la Lengua Española: “Dicho de una tropa: Que por estipendio sirve en la guerra a un poder extranjero”. Es decir, en propiedad mercenarios fueron todos aquellos cubanos que durante los años setenta y ochenta pelearon en Angola al servicio de un poder extranjero, el del régimen angoleño de turno, y antes, por supuesto, el propio Che Guevara. Cierto que el estipendio era miserable y es verdad que muchos de estos cubanos no tenían mayores alternativas para finalizar cuanto antes el servicio militar que les imponía Castro. Curioso resulta, sin embargo, que por lo general no es a estos verdaderos mercenarios a los que se les califica como tales en el ámbito nacional, sino a los exiliados que regresaron a Cuba por Bahía de Cochinos a “luchar lo suyo”, y a los que el gobierno norteamericano no sólo no pagó estipendio alguno, sino que además retiró el tímido apoyo que en un primer momento les brindara.

Otro tanto ocurre con la palabra “bandido”, con la que el diccionario identifica a estafadores, engañadores y ladrones. El régimen castrista llamó “bandidos” a los guerrilleros del Escambray, que se habían alzado en armas contra la dictadura comunista, exactamente como antes hiciera Castro contra Batista en la Sierra Maestra. En realidad, bandidos eran los que ya por aquel entonces se dedicaban a robar y saquear las legítimas propiedades de los cubanos más prósperos, incluso de las clases media y baja. Todavía hoy, la palabra “bandidos” es relacionada con los alzados anticastristas, mientras los verdaderos bandidos, descendientes incluso de un cuatrero ―Ángel Castro―, se hacen llamar “revolucionarios”.

El colmo llega con el término “gusanos”. Algunos cubanos exiliados, u opuestos al régimen en la Isla, han llegado al punto de asumirlo suyo, y así vemos como en cafés, fiestas y parrilladas los “gusanos” se autodenominan orgullosamente “gusanos”, incluso con un dejo de altivez. Y no es, por supuesto, que haya que rabiar frente a la palabrita. Toca reírse en cualquier caso. Se trata más bien de la inocente apropiación del lenguaje totalitario que hace la sociedad cubana de adentro y de afuera, inerme ante los cantos de sirena de lo políticamente correcto. Se trata de esa inocencia suicida.

Otras palabras, como “solidaridad” o “revolución”, han sido a tal punto manipuladas que una mayoría, instintivamente, las relaciona con el actual régimen de La Habana, conservador y mezquino a más no poder. En definitiva, ¿qué es la “revolución cubana” sino esa imagen que de sí misma se ha fabricado a través de los mass media a su servicio, de la intelectualidad mercenaria? Mercenarios, gusanos y bandidos son, en todo caso, sinónimos de castrista. Mercenario fue el Che Guevara.

Etiquetas
Compartir

Sobre el autor

Armando Añel

Armando Añel

Armando Añel (La Habana, 1966). Ghost Writer, fue periodista independiente en Cuba. En 1999 recibió el Primer Premio de Ensayo de la fundación alemana Friedrich Naumann. Ha sido columnista de periódicos como Tiempos del Mundo, Libertad Digital y Diario las Américas, y editor de revistas como Perfiles, Encuentro de la Cultura Cubana, Islas y, actualmente, Herencia Cultural Cubana. Ha publicado las novelas "Apocalipsis: La resurrección" y "Erótica", la compilación de relatos "Cuentos de camino", los poemarios "Juegos de rol" y "La pausa que refresca" y las biografías "Instituto Edison: Escuela de vida" y "Jerónimo Esteve Abril, apuntes y testimonios", entre otros. Vive en Miami.

Artículos relacionados

2 comentarios

  1. marco aurelio
    marco aurelio octubre 11, 22:31

    Deveria envergonhar-se de escrever um lixo desses, que chamas de artigo… Imperialista e reacionário!!

    Reply to this comment
  2. marco aurelio
    marco aurelio octubre 11, 22:32

    Escrevestes tanta asneira que ninguém quis dizer nada, te ignoraram!

    Reply to this comment

Escriba un comentario

Carlos Alberto Montaner sobre el discurso del presidente Trump en la ONU:

Letras Online

LA REVISTA INTERACTIVA DE NEO CLUB PRESS
  José Hugo Fernández

Breves apuntes sobre la brevedad

José Hugo Fernández

1-Augusto Monterroso, artífice de la brevedad literaria, se encontró cierta vez con un presunto lector, quien le dijo que estaba leyendo una de sus obras, El dinosaurio, que es justo

0 comentario Leer más
  Rafael Vilches

Y si murmuro

Rafael Vilches

                  Si mis labios dicen libertad, mi corazón esponjado late, por esta isla que son mis ojos atravesados por el mar, por

0 comentario Leer más
  Philip Larkin

Tres tiempos

Philip Larkin

                  Esta calle vacía, este cielo gastado hasta lo insípido, este aire, un tanto indistinguible del otoño como un reflejo, constituyen el

0 comentario Leer más

Capitolio de La Habana – Daphne Rosas (2011)

Festival Vista Miami