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Adiós a la Posición Común europea respecto a Cuba

Adiós a la Posición Común europea respecto a Cuba

Adiós a la Posición Común europea respecto a Cuba
noviembre 20
14:55 2014

José Manuel García Margallo, Ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación del reino de España, ha justificado en una entrevista para Onda Cero su próxima estancia en la isla los días 24 y 25 de noviembre, afirmando que desde el punto de vista internacional la situación en Cuba “ha cambiado de manera dramática”, y por tanto, “cuando las circunstancias cambian es obvio que hay que cambiar las relaciones”.

Asegura el Ministro que “cuando la UE aprobó la Posición Común que condicionaba cualquier relación a avances en Derechos Humanos, Cuba “estaba aislada”, mientras que hoy tiene un “papel fundamental” no sólo en la alianza bolivariana ALBA, sino también en la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) y ha presidido la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), el organismo regional con el que se relaciona la UE”, todo ello sin olvidar que las negociaciones de paz entre las FARC y el gobierno de Colombia se están llevando a cabo en La Habana. Al parecer, la próxima asistencia de una delegación cubana a la Cumbre de las Américas compartiendo escenario junto a los Estados Unidos es la guinda al pastel, la demostración empírica de que en Cuba hay una democracia plena o algo muy parecido.

La verdadera razón de su entusiasta alegato a favor de lograr un Acuerdo de Asociación entre la Unión Europea y el gobierno de la isla se la reservó para el final de la entrevista. Resaltó la “enorme importancia” comercial y de inversiones que tiene Cuba, pero le quitó materialismo al tema afirmando que su viaje tiene un “componente humano”, dado que gracias a la Ley de Memoria Histórica se ha multiplicado por diez el número de españoles en la isla.

Coincido con Margallo en calificar de “dramática” la transición que se está produciendo exitosamente en Cuba, desde un régimen totalitario comunista hacia un régimen fascista, mediante el cual se pretende garantizar el relevo generacional del castrismo.

El socialismo real fue un estruendoso fracaso, pero los experimentos fascistas del siglo XX y de comienzos del XXI demuestran que se puede crear riqueza a través de un capitalismo monopolizado por el estado, incluso con notables resultados como en la Alemania Nazi o en la China de hoy, y al propio tiempo suprimir libertades y derechos, secuestrar las instituciones, los poderes públicos, los sindicatos, las organizaciones,  y establecer un sistema represivo de control absoluto sobre toda la sociedad y sobre cada individuo que la integra.

La población cubana está siendo sometida a las reglas de un mercado cautivo y precario, imprescindible para reproducir la estructura de relaciones de dominación y suministrar la fuerza de trabajo barata y depauperada que necesitan los inversores extranjeros, y la élite de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y del Ministerio del Interior convertida en un próspero empresariado. En resumidas cuentas, se trata de la instauración de un capitalismo trucado, hecho a la medida de la supervivencia y la continuidad del régimen por otros derroteros.

Lo que no dice Margallo, por ejemplo, es que ese “abrumador incremento” del número de españoles en la isla se debe a que todo el que puede adquiere la nacionalidad española, no por amor a la Madre Patria, sino para escapar a cualquier sitio gracias a la tenencia de un pasaporte que le libera de la maldición de ser un ciudadano cubano. Que ese proclamado “componente humano” de su viaje sería absolutamente innecesario si el gobierno de la isla eliminara el bloqueo al que tiene sometida a las fuerzas productivas.

Lo que no dice Margallo (y lo sabe, por Dios que lo sabe muy bien)  es que Cuba es el paraíso de los explotadores. Estos son los principales argumentos que avalan esta afirmación:

  • Gracias al régimen laboral de las empresas mixtas y extranjeras que operan en el territorio nacional, los trabajadores que trabajan en ellas son contratados por una entidad empleadora propuesta por el Ministerio para la Inversión Extranjera y la Colaboración Económica, y autorizada por el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social. Solo por excepción se prevé la contratación directa.
  • Cuando las empresas mixtas o las empresas de capital totalmente extranjero consideren que un determinado trabajador no satisface sus exigencias en el trabajo, pueden solicitar a la entidad empleadora que lo sustituya por otro.
  • Por ley, el inversor extranjero prescinde cuando quiera del trabajador cubano, y sin tener que ofrecer demasiadas explicaciones a nadie. La Central de Trabajadores de Cuba, el único sindicato existente subordinado a las directrices del Partido y del gobierno jamás va a reclamarle nada, entre otras razones porque en la práctica no es él quien contrata. El trabajador no tiene con el inversor ningún vínculo laboral legal. No puede formar otro sindicato ni se le reconoce el derecho a huelga.
  • El trabajador cubano debe pasar un filtro político ideológico para poder aspirar a trabajar en una empresa extranjera o mixta. Debe “demostrar su idoneidad” en cuanto al “cumplimiento de los principios éticos, morales y profesionales que caracterizan a la sociedad socialista” en correspondencia con las nuevas exigencias y transformaciones.
  • Por si todo lo anterior fuera poco, el inversor extranjero abona el salario de los trabajadores en dólares a la entidad empleadora, mientras que ésta les paga a los trabajadores en moneda nacional. El problema radica en que aunque la tasa de cambio oficial que establece el Banco Nacional de Cuba equipara el peso cubano con el dólar, si un cubano quiere adquirir la moneda que circula interna y paralelamente en el país denominada Peso Cubano Convertible CUC, única que le permite comprar en las tiendas en divisas, debe pagar en las casas u oficinas de cambio habilitadas al efecto (las famosas CADECA) 24 pesos cubanos por un CUC.
  • Por lo tanto, el salario en pesos cubanos que le pagaría la agencia empleadora a un trabajador, equivale en realidad (dividiendo, por ejemplo, 150 pesos entre 24) a seis CUC (equivalentes a dólares) con veinticinco centavos ($6.25). Ello significa que la agencia empleadora cubana se embolsa “revolucionariamente” en la práctica el 97,64% del salario que abona el inversor extranjero en divisas convertibles, y otro tanto ocurre en el caso de los directivos.

El Grupo por la Responsabilidad Social Corporativa en Cuba (GRSCC) ha denunciado la política discriminatoria del gobierno, a pesar de estar entre los primeros países que más convenios internacionales tiene ratificados en dicha materia. En particular resalta las violaciones relacionadas con:

  • El Convenio Nº 87 de libertad sindical y protección del derecho de sindicación de 1948, ratificado por Cuba en 1952, que establece que las organizaciones de trabajadores y de empleadores tienen el derecho de redactar sus estatutos y reglamentos administrativos, de elegir libremente sus representantes, de organizar su administración y sus actividades y de formular su programa de acción, así como que las autoridades públicas deberán abstenerse de toda intervención que tienda a limitar este derecho o a entorpecer su ejercicio legal.
  • El Convenio Nº 98 sobre el derecho de sindicación y negociación colectiva de 1949 ratificado por Cuba también en 1952, que establece que los trabajadores deberán gozar de adecuada protección contra todo acto de discriminación tendente a menoscabar la libertad sindical… las organizaciones de trabajadores y empleadores deberán gozar de adecuada protección contra todo acto de injerencia de unas respecto de las otras, ya se realice directamente o por medio de sus agentes o miembros, en su constitución, funcionamiento o administración. En este sentido el convenio considera acciones de injerencia principalmente, las medidas que tiendan a fomentar la constitución de organizaciones de trabajadores dominadas por un empleador o una organización de empleadores, o a sostener económicamente, o en otra forma, organizaciones de trabajadores, con objeto de colocar estas organizaciones bajo el control de un empleador o de una organización de empleadores.
  • El Convenio Nº 95 de 1949 sobre la protección del salario, ratificado por Cuba en septiembre de 1959, que establece que se deberá prohibir que los empleadores limiten en forma alguna la libertad del trabajador de disponer de su salario… Se deberá prohibir cualquier descuento de los salarios que se efectúe para garantizar un pago directo o indirecto por un trabajador al empleador, a su representante o a un intermediario cualquiera (tales como los agentes encargados de contratar la mano de obra) con objeto de obtener o conservar un empleo.
  • El Convenio Nº 111 sobre la discriminación en el empleo y ocupación de 1958, ratificado por Cuba en 1960, que define el término discriminación como cualquier distinción, exclusión o preferencia basada en motivos de raza, color, sexo, religión, opinión política, ascendencia nacional u origen social que tenga por efecto anular o alterar la igualdad de oportunidades o de trato en el empleo y la ocupación…   

Dentro de la lógica totalitaria y mafiosa del régimen, es preferible explotar miserablemente a todos los trabajadores sin distinción alguna, con el apoyo entusiasta de inversores extranjeros inescrupulosos; degradar a la población del país a la condición de ciudadanos de segunda clase, precisamente por ser cubanos; reducir hasta niveles paupérrimos el nivel de vida de la población, o empujar a la juventud al mar para encontrar muchas veces la muerte en vez de un futuro mejor, antes que abrir el camino de los cambios necesarios, modificar el marco político-legal e institucional y liberar a las fuerzas productivas para que generen riquezas.

Todos los empresarios españoles que hacen negocios con Cuba conocen esta situación perfectamente. Y el Ministro Margallo también. Ello les convierte en cómplices del gobierno cubano. Margallo acaba de dar otro paso más, quizás el definitivo, en la legitimización de la dictadura cubana, la misma que despoja legalmente a todos los cubanos de sus más elementales derechos. Y esta es también la última traición del gobierno del Partido Popular a las aspiraciones de libertad de todo un pueblo.

Sobre el autor

Armando Navarro Vega

Armando Navarro Vega

Armando Navarro Vega (Cuba, 1955). Licenciado en Economía por la Universidad de la Habana, y profesor en dicha institución en los Departamentos de Estadística Económica, Planificación de la Economía Nacional y de Economía de Empresas entre 1981 y 1995, año en que se radicó en España. También colaboró en esa etapa como Investigador y Consultor en el Centro de Estudios de Técnicas de Dirección, y en el Centro de Estudios de la Economía Cubana. Desde 1996 ha trabajado como consultor y formador en empresas, organizaciones e instituciones públicas y privadas españolas. Su libro "Cuba, el socialismo y sus éxodos" puede adquirirse en Amazon.

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