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Alcides Herrera, el regreso de la peña

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Alcides Herrera, el regreso de la peña

Alcides Herrera

Alcides Herrera, el regreso de la peña
mayo 21
13:46 2016

 

El popular músico y escritor —él prefiere sortear estas calificaciones— Alcides Herrera retoma sus presentaciones de los viernes en Miami, ahora rebautizadas ‘Los huecos de la peña’, en el patio del otrora restaurante ‘Mansini’s’, actualmente renombrado ‘Doce Provisions’ (541 SW 12 Ave). Alcides nos promete “precios hippies como su antecesor” y lo mejor de un arte que se asienta en la originalidad y la irreverencia.

A propósito del acontecimiento, el artista tuvo la gentileza de respondernos las siguientes preguntas:

Denis Fortún. ¿Quién es Alcides Herrera?

Alcides Herrera. Una parte de aquel poder que siempre quiere hacer el mal y termina haciendo el bien (estoy jodiendo, claro). Y repite las cosas. El mal significa travesuras aún no descritas, misa en el campo (heterodoxa), PBR… Alcides es un acecho estúpido de este malentendido tan hermoso; jevas, chelas, socios que hablen de esto (mismo); también liviana descripción. ¿Acabo de decir estupideces?

DF. La verdad es que no sé. ¿Cómo se involucra el “guajirito” con el arte?

AH. Hay que entretenerse con algo. Mis padres me mandaron a estudiar artes plásticas y, mientras dibujaba a la modelo, que estaba buena y era humildad y era paciencia y era rubia, decidí que aquella no era la única forma de arte; había que refinar lo que el arte significa para un chama, pues estamos hablando “de una sensación agradable”, una cosquilla que vive aún conmigo aunque el jefe, al presente, sea yo. Algo por mí lo decidió y le llamo Espíritu Santo, el Mío que sopla donde quiere. Dibujar, hacer chistes, lo normal si eres niño. Leía mucho. Creo recordar que mis padres me llevaban todos los sábados a la librería (luego llevaba a Mark Twain al Cabaret). No recuerdo qué elegía mi hermano.

DF. De Santi Spíritus a Miami, háblame del viaje.

AH. Bueno, dibujé, me dio por el humor, pues siempre he sido medio payaso; lo sigo siendo; terminé marchándome a Santa Clara, la mierda que está después de Sancti Spíritus, y empecé a trabajar como colaborador de Melaíto, un semanario de humor, y luego entré en la Leña, un grupo de humor (vuelve Chichito con lo mismo). Después me fui a La Habana a estudiar para cura.

DF. Si me preguntasen por ti, diría que Alcides es alguien que se desdobla con facilidad: músico, compositor —bardo noctambulo para más señas—; escribes excelente poesía, décimas y sonetos que no necesariamente terminas musicalizando; incluso narrativa, un cuento en especial que de tanto que lo disfruto me hubiese complacido escribirlo yo (Miranda y Fidel Castro). Esta suerte de dilatado diapasón te presenta como un creador polifacético. Coméntame entonces sobre esa licuefacción artística que padeces.

AH. Es que no me puedo posar en una cosa mucho tiempo. Por eso mi literatura me sustituye. A mí me gusta. Es noble. Es lo que trajo el barco y un arañazo rico te hablará. Llorar llorar no tiene sentido, o sí lo tiene, y mucho, mientras existan los sueños y estas mierdas.

DF. Alcides “el literato”, ¿para cuándo se ofrece? ¿Tienes listo para publicar algún libro de cuentos? ¿Poesía?

AH. No. Sí. También. ¿Qué dan? Mucha mierda y es buena y yo escribo y existe la famosa sensación de que la vida es una sola y todo eso y hay gente que podría ocuparse —mientras yo vivo con mi muerte, que está riquísima— de organizar los cuentecitos, los poemitas, pues para todo hay gente y tú lo sabes. Lo mío no necesariamente es escribir; están la musiquita, el dibujito y las demás boberías y uno se entretiene. En el nombre de Nuestro Señor.

DF. Los Bloomers. Háblame del grupo del cual fuiste uno de los fundadores en el año 99 del siglo XX.

AH. Ese grupo estaba de pinga, vivíamos juntos, y fue aceite de coco en los sentidos. Hablábamos pinga muy bien descrita, con “imágenes”, lo que quieras, etc., siempre con la talla de la muerte y lo que deriva de eso; gozábamos. Tal sensación duró hasta el 2005, aunque constante no haya sido alguna vez. No había mucho en el Pueblo en aquel tiempo. Tal fenómeno permitió que conociéramos a mucha mucha mucha gente, casi todos artistas, y nos puso en el mapita este local y hay un amor y hay respeto mutuo entre cada definitivo zapatero.

peña de Alcides Herrera

DF. Este viernes 20 de mayo retomaste tu tertulia del otrora Mansini’s, remodelado ahora, rebautizado bajo el nombre de Doce Provisions, y con precios hippies como su antecesor (la chela a tres varitos, me dices). ¿Más de lo visto o pretendes renovarla también?

AH. Vamos a ver qué pasa en lo adelante. Tenemos, Gerald y yo, música nueva, como se diga, estrenos; el repertorio que tenía con Pachy la Bestia López, el muchacho lindísimo que toca en Blue Talisman, el que no es Yesler, el que no es Doble Nueve, el otro, ya no me quiere y algún repertorio liviano se quedó con esa adorable persona. Temas elocuentes como “En el centro del mundo”, “Camino de Santiago”, etc., no se divulgarán. Ay, no sean “así”, vayan, muchachitas. I mean, this is the Last Call.

DF. Sobre la nueva trova cubana al amparo de la dotación revolucionaria… ¿crees que con un artista que legitima el credo de una doctrina desfasada pueda establecerse una complicidad fortalecida bajo el pretexto de que su obra es lo que cuenta? ¿Acaso esas diferencias en apariencia incuestionables no “pesan” lo suficiente por tratarse de un gremio monolítico que va más allá de la política y el dolor que encarna para muchos una dictadura y un exilio que dura más de medio siglo?

AH. Yo me cago en esa gente y en mi vida. Hay una sola cosa, hijo: nunca cagarme en ti. Lo veo claro. Y si hasta aquí llegaste, ya lo entiendes. Gremio son mis amigos, mi muerte amable, mi jevita —que me ayuda a disimular, ay, el tiempo. Yo no soy trovador y mucho menos músico y a la vez soy todo eso. Digo cosas en talla, las melodías son boberías amenas, inspiradas, curruqui del ser de unas compañeritas. Yo comí hongos mágicos, peyote. Es sencillo. Algo cambió. No voy a la fiesta: soy la fiesta, soy el punto de giro. Dice el Apocalipsis: “Como no eres ni frío ni caliente, te vomitaré de mi boca”. Yo nací Robin Hood. La “obra”: los cojones. Yo soy de Sancti Spíritus, donde si te doblegas, eres varios en uno, etc., y te dan tranca de palo.

DF. Cuba, ¿una herida que no cierra o una latitud indiferente? ¿El Yayabo o El Misisipi?

AH. Cuba es una manera de mirar.

http://denisfortun.blogspot.com/

Sobre el autor

Denis Fortún

Denis Fortún

Denis Fortún (La Habana, 1963). Poeta y narrador. Artículos y crónicas de su autoría, con un toque humorístico sobre la cotidianeidad en Cuba y su exilio, aparecen con regularidad en bitácoras de otros autores, y en diversos ciberportales y revistas. Textos suyos han sido incluidos en antologías de narrativa y poesía en Cuba, México y Estados Unidos. En Miami, donde reside actualmente, edita el blog Fernandina de Jagua. Ha publicado los poemarios ‘Zona desconocida’ y ‘Serio divertimento’, ‘El libro de los Cocozapatos’ (narrativa) y ‘Diles que no me devuelvan’(crónicas). Tiene inéditas dos novelas: 'Cueros contemporáneos' y '324 Mendoza'

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