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Aleida Guevara en Italia

Aleida Guevara en Italia

Aleida Guevara en Italia
abril 05
21:10 2015

Gruesa —digo de cuerpo, no de materia gris—, despilfarrando esas tantas proteínas de las que carece el cubano de a pie, la hija del guerrillero argentino Ernesto Guevara (no lo llamo por el apodo porque no era amigo mío) ha disertado en Piombino, Italia, sobre las bondades de la tiranía que su padre ayudó a instaurar en Cuba, la cual ya ha cumplido medio siglo implantando terror, miseria y odios.

Según nos cuenta el escritor y periodista italiano Gordiano Lupi —un luchador por la democracia para Cuba, tanto y más que muchos cubanos exiliados pero olvidadizos—, allá, tan lejos (¿quién le pagará viáticos y boletos?) fue la voluminosa señora a mentir, como es su costumbre, sobre la realidad de Cuba; a enaltecer de algún modo la miseria que padece su pueblo, en una sala repleta “de nostálgicos comunistas”, y posteriormente fue “entrevistada por una periodista que no sabe nada de Cuba”, afirma Lupi.

“Nosotros, los cubanos, no tenemos grandes riquezas, pero gozamos de una cosa mucho más importante, que es la dignidad” dice.

Oh. Los cubanos no tienen grandes riquezas, ni tampoco pequeñas, si exceptuamos a la selecta élite (valga la redundancia), la burguesía comunista de la que ella orgullosamente forma parte.

“Nosotros los cubanos”, dice, tienen “dignidad”. Habla por todos, todos los cubanos tienen esa cualidad, insiste.  No dijo lo cierto: los cubanos que han mostrado y muestran dignidad, ya lo sabemos, son aquellos que allá en su tierra, “son pocos, pero son”, se han rebelado contra la opresión y que hoy, unos, purgan condenas en las mazmorras castristas; otros, las han purgado y han vuelto a la lucha; otros, sin duda, habrán de purgarla por su persistencia de protestar contra la tiranía.

No dijo la voluminosa comunista: “En realidad, un ejemplo de la dignidad de los cubanos son las Damas de Blanco, golpeadas, arrastradas por las calles, humilladas, encarceladas por el único delito de protestar pacíficamente, llevando en lo alto, como única arma, un gladiolo”.

Miente a sangre fría, pues como aclara Gordiano Lupi en su artículo, en la sala no había ni un solo cubano. A sangre fría, sabedora de que no hallaría réplica entre sus escuchas. Y para eso, de verdad, hay que gozar de una carencia de honorabilidad encomiable.

No podía faltar en la alocución de la corpulenta comunista la consabida devaluación del ser cubano, es decir, la reafirmación de ese paradigma de lo superficial, el bailador, el que todo lo tira a relajo, el tipo gracioso que vive más bien fuera de la realidad. Así lo afirmó ella en la charla en Piombino: “Somos gente alegre, bailamos, cantamos, y en dos minutos te organizamos una fiesta. Somos así, y esto nos enorgullece”.

Lástima que no tengamos manera de aclararles a los “comunistas nostálgicos” que fueron a escucharla, que los cubanos no somos exactamente así, de manera que no estamos orgullosos de ser así. Que sí, claro, los hay superficiales, vanos, pueriles, mentes lisas, como esa rolliza comunista que les impartió la charla.

En su artículo, Gordiano Lupi le replica a la robusta castrista que, en verdad, como ella afirma, el régimen existente en la Isla, trajo muchas bondades para la población. Entre otras: “El comunismo cubano hizo milagros, incentivando la emigración clandestina, la caza al turista, la prostitución, las estafas y el estraperlo, edificando una sociedad de holgazanes que sólo sobreviven gracias a las remesas de los que han logrado escapar”, afirma —en defensa nuestra, no lo olvidemos— el escritor italiano.

“Si soy lo que soy, se lo debo a la educación recibida de mi padre”.

Bueno, otra culpa post mortem para el guerrillero argentino: él la enseñó a ser mendaz, fútil y vividora del esfuerzo de su pueblo.

Pero no, resulta que debemos recapacitar sobre lo anterior. Lupi, quien tradujera al italiano Vida del Che,  de Alejandro Torreguitart, discrepa: “Guevara murió en Bolivia cuando su hija tenía siete años. Antes, no había tenido tiempo para enseñarle mucho, entre sus misiones en el extranjero y guerras internacionalistas africanas”.

¿Y entonces?

————————————

Nota: este texto se pudo realizar gracias a la colaboración de la traductora Valeria Sismondo.

Sobre el autor

Félix Luis Viera

Félix Luis Viera

Félix Luis Viera nació en Santa Clara en 1945. Ha publicado seis poemarios, tres libros de cuentos y cuatro novelas, más la noveleta “Inglaterra Hernández”. Su libro de cuentos “Las llamas en el cielo” es considerado por muchos un clásico del género en su país. En Cuba, recibió en dos ocasiones el Premio de la Crítica. Su novela “Un ciervo herido” —traducida al italiano en 2005— ha recibido una notable acogida de público y crítica. Su más reciente novela, “El corazón del rey”, incursiona en la década de 1960, cuando en Cuba se establecía la llamada revolución socialista. Su poemario “La patria es una naranja” fue merecedor en 2013, en Italia, de uno de los premios “Latina en Versos”. Comenzó su carrera literaria con el poemario “Una melodía sin ton ni son bajo la lluvia”, Premio David de Poesía en 1976. Desde 1995 reside en la ciudad de México.

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11 comentarios

  1. Raisa
    Raisa abril 06, 13:41

    EL PONERMOS, A LOS CUBANOS , COMO TONTOS ES OTRA ESTRATEGIA COMUNISTA, PARA MANTENERNOS APLASTADOS DEBIENDOLE TODO, AL «DIOS CASTRO» REALMENTE ESTAMOS CANSADOS DE TANTA IGNOMINIA, Y A ESA GORDA QUE SE HAGA UN BAYPAS GASTRICO Y QUE LA GRASA SE LA INTRODUZCAN EN EL CEREBRO PARA QUE AL MENOS TENGA ALGO DENTRO

  2. Clavelito
    Clavelito abril 07, 03:01

    a esa desgraciada isla hay que hacerle un despojo

  3. luciano
    luciano abril 07, 10:23

    ESA GORDA TIENE UNA CARA DE DESCARA ,QUE SOLO EN UNA TIRANIA COMO LA CUBANA PUEDE VIVIR

  4. Sonia
    Sonia abril 07, 14:28

    !Ay¡, Aleidita, hija, acá te dicen varias veces gorda(y conste que no tengo nada en contra de las gordas, yo misma soy una señora gorda), pero en verdad ese no es tu mayor problema. Tu mayor problema es que te estás agarrando de un clavo caliente. De un hombre que no fue nada de lo que los nostálgicos dicen que fue, ahora es un gran negocio, también para ti, el que decía que los negocios eran cosa de capitalistas e imperialistas. Me daría usted pena, si no me diera mucho yuyo.

  5. Abel, España
    Abel, España abril 07, 22:27

    Lo triste es que la gente que está enfadada, con razón, con el capitalismo neoliberal, tanto en América como en Europa, escuchan con devoción a estos personajes. Son incapaces de crearse una ideología que parta de otros referentes, o que, mejor, cree sobre la marcha lo que les podría servir de referente en el futuro. O sea, son incapaces de fabricar otra ideología que se avenga más con estos tiempos y que, sobre todo, tome distancia de las aberraciones del siglo pasado.
    Abel

  6. Nuria
    Nuria abril 07, 22:29

    es una “mujer de peso”.

  7. Teresa Águila
    Teresa Águila abril 07, 22:30

    que repugnante!!!!!!!!!, y hasta habla como habla con un acento rarito como argentina!!!!!!!!!….

    Emma

  8. Alejandro, México
    Alejandro, México abril 07, 22:32

    ​Esta muchacha, querido Viera, rompió el hijoputómetro hace tiempo. Y mira que de quien viene…

  9. Angelina
    Angelina mayo 28, 16:31

    Que ironia mas fina, Felix, de lujo!! muy bueno su articulo.

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