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Alejandro Fonseca, en otro lugar que no es la muerte

Alejandro Fonseca, en otro lugar que no es la muerte

Alejandro Fonseca, en otro lugar que no es la muerte
febrero 07
13:20 2015

Dondequiera que ahora esté Alejandro Fonseca, poeta fino y fundamental, pero sobre todo poeta —hombre— sin pelos en la lengua, estoy seguro que estará bien. O para decirlo, también, sin pelos en la lengua: estoy seguro que no estará muerto.

Más allá de la inmortalidad de la poesía –en este caso de la poesía de Fonseca–, que siempre retorna al punto de partida —la tierra, el agua, el fuego, el aire…—, debo confesar que desde hace mucho tiempo no creo en la muerte. Sospecho somos nada más que proyecciones de un diseño inteligente compuesto de sucesivos capítulos pedagógicos, o chapters, cuya finalidad inducida constituye para nosotros un misterio, porque no podemos saber de ellos sin riesgo de caer en la banalidad, en la inasistencia más que en la inexistencia (en este sentido, Fonseca ha cumplido con el segmento que le tocaba en este lugar y este momento, ha aprendido lo que debía aprender y se ha marchado). No podemos saberlo —al menos no conscientemente—, insisto, porque para aprender en esta “vida” —el chapter— es preciso no estar conscientes del proceso de aprendizaje: Solo así, desde el misterio, desde la inocencia, es posible vivir con intensidad el instante que es la suma de los años, el aquí con el ahora.

Pero no voy a seguir abundando en mi teoría de la inexistencia de la muerte (tal y como la conocemos, o creemos conocer). Es suficientemente “fantasiosa” y enrevesada como para parecer, incluso, fuera de lugar. Y en un día como este se impone arropar, en la medida de lo posible, a los hijos, familiares y amigos de Fonseca. Sobre todo a Maricela del Carmen, su esposa, a la que tanto queremos. Por lo demás, solo unas palabras finales sobre el poeta:

Voy a quedarme con la imagen del inconforme mayúsculo que fue, que es, Alejandro Fonseca. Es cierto que no coincidimos en algunos enfoques, pero también es verdad que lo hicimos en muchos otros. En definitiva de eso también va esta “vida”, de sumar en la diversidad. Admiré siempre de él, admiro, no solo su poesía esclarecedora, sino la valentía con que denunció públicamente –mientras la mayoría se limita a murmurar en la seguridad intrincada de los pasillos— los excesos y paradojas de ciertas instituciones culturales tradicionales, tanto en Cuba como en Miami. Una actitud visible en esta foto que me envió para anunciar la apertura de su tertulia Zona Franca, y en la que aflora su desafiante sentido del humor:

Alejandro Fonseca

Alejandro Fonseca

Versos como estos le aseguran un lugar en la historia de la poesía cubana, aunque intuyo que él, que se reía de todo y de todos, me habría rebatido con una carcajada:

El cuerpo, el impune se aligera
contrae deseo del deseo de otro
que apenas presiente lejanas manos.
Se retuercen solicitudes de la piel:
máscara y noche, tránsito de la sangre
palabras abominables de la consumación.

Sobre el autor

Armando Añel

Armando Añel

Armando Añel (La Habana, 1966). Ghost Writer, fue periodista independiente en Cuba. En 1999 recibió el Primer Premio de Ensayo de la fundación alemana Friedrich Naumann. Ha sido columnista de periódicos como Tiempos del Mundo, Libertad Digital y Diario las Américas, y editor de revistas como Perfiles, Encuentro de la Cultura Cubana, Islas y, actualmente, Herencia Cultural Cubana. Ha publicado las novelas "Apocalipsis: La resurrección" y "Erótica", la compilación de relatos "Cuentos de camino", los poemarios "Juegos de rol" y "La pausa que refresca" y las biografías "Instituto Edison: Escuela de vida" y "Jerónimo Esteve Abril, apuntes y testimonios", entre otros. Vive en Miami.

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5 comentarios

  1. mercedes eleine gonzalez
    mercedes eleine gonzalez febrero 07, 17:48

    Qué puedo decir.como no sea que estoy anonadada, consternada, afligida y aun en shock pues hoy apenas abri FB me tope con la desagradable y triste noticia del fallecimiento del poeta y amigo Alejandro Fonseca. Que descanse en paz.

  2. Manuel Gayol Mecías
    Manuel Gayol Mecías febrero 08, 01:38

    Casi puedo decir que no conocía a Alejandro Fonseca. Solo lo vi en algunas ocasiones durante el Primer Festival del Arte y la Literatura Independiente de Miami. Y la imagen que vi verdaderamente me agradó, como si hubiera sido alguien que desde un lejano lugar conectara conmigo por vibraciones invisibles; vaya usted a saber si en realidad venían de nuestras programaciones individuales, como dice mi ilustre amigo Añel, que en definitiva, a las diez de últimas, para los creyentes o no creyentes en Dios o para el tipo indescifrable de software en que todas las individualidades programadas tuviéramos que converger, esas vibraciones suyas y las mías eran (y son) una manera más de identificarnos… Realmente son conmovedoras las palabras de Añel; me han impresionado altamente, pero no de mal talante, sino para bien, para quedarme con esa conviccion de que en verdad somos inmortales, de que solo cambiamos de forma y de dimension. En ese otro camino de la eternidad que tendremos que andar algún día, estoy seguro que volveré a tropezarme con Alejandro, y prometo poner toda mi atención en su espíritu, darle un fuerte abrazo y preguntarle por los nuevos poemas que habrá escrito. Mis sinceras condolencias para su familia y mi profunda sonrisa para él que ahora está en el reino de Imago, con el placer de ser su propia creación. Vive libre y en paz, poeta, amigo. Siempre, Manuel

  3. Armando Añel
    Armando Añel febrero 10, 00:58

    “En el placer de ser su propia creación”. Hermosas palabras Manuel, muchas gracias. Estoy seguro que le hubiera gustado leerlas al poeta.

  4. Tony Cuartas.
    Tony Cuartas. febrero 11, 02:42

    Oh!.. me quedado anonadado con esta muerte de este poeta, que tuve la dicha de conocer, aunque poco me parecio que siempre fue amigo y hermano mio. La vida nos unio cuando leye unos poemas mio, pues tambien trabajo en la edicion del libro…y los caballos, que el me los celebro. Ahora ya no esta pero se queda su obra y su recuerdo, asi como sus palabras en el espacio, unico que nos reserva por siempre. Mis condolencias a su familia, asi como a todos nostros, se nos fue un poeta a casa de Proserpina. Espero cuando nos encontremos hablemos de poesia y de la patria que hemos dejado atras, pero espero que pronto todos los que estan esperando en la otra luz y los que aun estamos en espera hagamos un gran panel y disfrutemos de la buena poesia que hacia nuestro maetro. Gracia Alejandro Fonseca.

  5. Rebeca Ulloa
    Rebeca Ulloa febrero 14, 03:12

    Hacia mucho que no veía a Alejandro Fonseca, y me encontré con el Visas, Primer Festival de Arte y Literatura de Miami, me di alegria compartir con él recuerdos de nuestra vida anterior, cuando los dos vivíamos en Cuba y coincidíamos en la sede de la Uneac en La Habana,en reuniones, talleres, no se,no sabría decir de donde ni cuando conoció a Alejandro, me parece que lo conocía de siempre, con su bolsita al hombro para echarle lo que apareciera por ahí “porque no me vuelve a pasar que tuve que dejar un sándwich que me regalaron por no tener una favita”. irreverente como siempre, revolvimos recuerdos por un buen rato y tambien compartimos presente y futuro… ¿cómo íbamos a imaginar que su futuro era ya casi el presente? Creo que tampoco él pensaba que se iba a ir a esa otra dimensión desconocida, al menos tan rápido tenia muchos planes, qué no se si se fueron con el, o si alguien compartida con el dichos proyecto; si puedo hacer algo por ayuydar a cumplir los seño de Alejandro, me dicen.. un g3wo

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