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Alejandro Fonseca, un poeta de mi gusto

Alejandro Fonseca, un poeta de mi gusto

Alejandro Fonseca, un poeta de mi gusto
mayo 27
01:14 2015

Mi labor de periodista me ha permitido entrevistar a muchos escritores y reseñar libros. De Alejandro Fonseca, el cual siempre ha sido un poeta de mi gusto, pude reseñar tres de sus libros: Ínsula del cosmos; La náusea en el espejo y De un tiempo deslumbrado. Tres poemarios publicados fuera de la isla, que han aportado solidez y presencia a la literatura cubana que se escribe en el exilio. También, como parte de esa persistente labor que me he impuesto de una manera solitaria y firme de buscar siempre resaltar lo que los cubanos hacemos fuera de Cuba, le hice una entrevista para la sección “5 preguntas” que durante 15 años mantuve en Diario Las Américas, para promover y reconocer lo nuestro, lo cubano.

En esa entrevista de junio del 2010, Fonseca expresó su manera de sentir la poesía: “Sólo escribo lo que me impresiona. Y en cuanto a mis apreciaciones literarias, prefiero a los artistas que buscan, escarban, sufren en las noches tratando de arrancar del sueño lo insondable. Creo que toda creación tiene que evolucionar y ser consecuente con lo desconocido. Adentrarse en las oscuras praderas. Es decir, no acomodarse a lo manido”.

En junio del 2006 reseñé su primer libro de poesía publicado en Miami, Ínsula del cosmos (Ego Group Inc, 2006), un poemario dividido en tres partes muy bien diferenciadas por su tónica; tres unidades independientes que por sí solas constituyen pequeños poemarios, interrelacionados por la confrontación del poeta con sus circunstancias y su nueva realidad, el exilio, y un Miami que le provocó sorpresas y ansiedades en sus primeros tiempos. En aquel entonces su voz expresaba las angustias del destierro, a través de la reflexión aguda y la sensibilidad del escritor, pero el vivir fuera de su tierra, conlleva una persistente carga emocional.

Palabras leídas en la tertulia La Otra Esquina de las Palabras, en el Café Demetrio de Coral Gables, durante el tributo al escritor Alejandro Fonseca, fallecido en Miami el 7 de febrero del 2015.

En los últimos días del 2009 escribí sobre La náusea en el espejo (Bluebird Editions), de ese mismo año. Apuntaba que la poesía cubana contemporánea es, como nunca antes, la poesía del desarraigo, y veía en Fonseca a uno de sus mejores y mayores exponentes. Se hacía evidente en ese segundo libro de exilio cómo el poeta se adentraba en lo existencial, en lo vivido y en lo padecido, algo que es recurrente en la literatura cubana, incluso no sería injusto decir que hasta dominante, con sus facetas de desarraigo, nostalgia y ruptura a modo de constante expresiva y vital.  En La náusea en el espejo, gravitan referencias, alusiones, disparos certeros a Cuba, en los que Fonseca traza un persistente viaje en el tiempo y la memoria, concibiendo travesías entre los dos destinos, mediante un elaborado lenguaje donde prevalece lo sutil y lo sugerido.

Del tercer libro suyo que escribí fue de Un tiempo deslumbrado, publicado por la Editorial Silueta en el 2011. Era enero del nuevo año y Fonseca preparaba la presentación de su libro en Delio Photo Studio y yo apoyaba esa presentación con lo que mejor podía, con unas torpes palabras para intentar resaltar los valores de su libro, que era una antología personal, en la que la limpieza de los textos lograba sintetizar lo mejor de su labor poética. Quizás el aspecto más revelador para mí fue hallar un contraste manifiesto entre los poemas pertenecientes a libros publicados en Cuba y los aparecidos en el exilio. En los de la isla se aprecia una sutil y dolorosa desesperanza, mientras que en los del exilio, a pesar de la significación devastadora que plantea el desarraigo, la voz del poeta se hace más intensa, crece, en medio de la nada que siempre parece proyectar el exilio, pero que de repente se torna revitalizadora y esencial.

El poeta Alejandro Fonseca hoy ya no nos acompaña, pero como otro cubano que tomó el camino del destierro, supo tejer una obra edificada en los extremos. No podría ser de otra manera, porque vivió, como la mayoría de nosotros, en extremos.

Sobre el autor

Luis de la Paz

Luis de la Paz

Luis de la Paz (La Habana, 1956). Escritor y periodista cubano, ha publicado los libros "Un verano incesante", "El otro lado", "Tiempo vencido" y "Reinaldo Arenas, aunque anochezca", entre otros. Entre 2001 y 2008 editó la revista virtual de literatura cubana El Ateje. Es Premio Museo Cubano de Ensayo por "Dulce María Loynaz, tránsito de una gran dama cubana", y Premio Lydia Cabrera de Periodismo en 2011.

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