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Apocalipsis: Las cinco grandes catástrofes que amenazan nuestra civilización

Apocalipsis: Las cinco grandes catástrofes que amenazan nuestra civilización

Mayo 11
04:43 2011

1-apocalipsis_nowAún no podemos explicarnos cómo escaparemos en el futuro de nuestro terrorífico pasado astrológico y de este planeta violento que muchas veces ha aniquilado a sus moradores. El homo dispone de 4,000 millones de años más para alterar el curso fatal del Sol o bien para emprender, a partir de los planetas exteriores, la emigración a otros sistemas planetarios.

No obstante, debe contar con cinco grandes eventos que en cualquier momento pueden revertir y/o aniquilar la vida en la Tierra:

La explosión de una Supernova

Se cuenta con evidencias de que han ocurrido explosiones de supernovas en parajes cercanos a nuestro Sistema Solar, como los rastros encontrados en el hielo de la Antártica, que se atribuye a una explosión de Supernova a 50 pársec del Sol, ocurrida hace 35,000 años. La intensa radiación de la Supernova (20 veces superior a la solar) habría incendiado la flora; la onda expansiva del estallido su supone que perturbó la nube exterior de cometas, precipitándolos hacia los planetas internos.

La explosión de una Supernova provocaría la precipitación de una muchedumbre cometaria contra el planeta Tierra que desencadenaría un mecanismo destructivo similar al del choque de un asteroide. Ello provocaría la acidificación de los océanos, al separarse en la atmósfera el oxígeno de las moléculas de nitrógeno y ocurrir la resultante oxidación del nitrógeno, cuya reacción con el agua genera superabundancia de ácido nítrico. La onda expansiva suscitaría olas gigantescas o tsunamis de 150 metros de alto, que después de adentrarse en las tierras continentales y retirarse al mar arrasarían con el suelo, los animales, los vegetales y las rocas. La pérdida del hábitat se produciría por los fuegos, la contaminación de la llovizna ácida, los diluvios, el bloqueo de la luz solar y el descenso de las temperaturas.

El choque con un cuerpo celeste

Ya no se tiene como una hipótesis marginal la noción de las colisiones con bólidos extraterrestres, que se considera el proceso preponderante en la formación de la superficie terrestre. La proporción de extinciones con cráteres –formados por el impacto de asteroides y meteoritos– es tan elevada que cobra fuerza la hipótesis de que cada extinción masiva en la Tierra fue causada por una lluvia concentrada de objetos de grandes dimensiones. Está dentro de las probabilidades la inquietante contingencia de que enfrentemos una catástrofe cósmica, que pudiera ser el encuentro con un cuerpo celeste de proporciones desmesuradas.

Una nueva glaciación

A partir de la década de 1960, el clima del planeta inició un cambio menos benigno. Se han extendido las sequías en África central; son habituales los inviernos más crudos; en California, a los largos períodos de sequía siguen las temporadas de lluvias excesivas; en Europa, los inviernos son más secos y los veranos más calurosos. Todo parece indicar que este clima estable y benigno que hemos disfrutado en los últimos doce milenios es sólo una transición breve en un planeta más frío. Lejos de la común creencia, la llamada Edad de Hielo no está desterrada para siempre, sino que disfrutamos de un intermedio caliente, ya que las zonas boscosas y selváticas tropicales se conformaron hace sólo 6 ó 7 milenios.

Deberíamos esperar que se produzca un próximo avance de los hielos, que algunos fijan en pocos milenios y otros estiman para menos de un siglo. De sumergirnos en un enfriamiento repentino no contaríamos con la tecnología adecuada para enfrentar ese fenómeno, desconociéndose hasta qué punto sucumbirían países, ciudades, instalaciones industriales y económicas, e implicaría un costoso retroceso a nuestra civilización.

Los volcanes y terremotos

La teoría volcánica es otra de las explicaciones de aquellos fenómenos catastróficos que han determinado los cambios climáticos y la devastación de especies en el planeta. Los terremotos y las erupciones volcánicas revelan las tremendas fuerzas encerradas bajo nuestra superficie. Los volcanes son el resultado del intenso calor proveniente de la Litósfera, por razones aún desconocidas; y ellos son la fuente de transformación en calor de vastas cantidades de energía acumuladas en la Tierra. Los minerales se funden a diferentes profundidades, y ese material tiene tendencia a moverse y ascender, en la medida que su densidad es menor respecto a las rocas que le rodean.

Anualmente el planeta es sacudido por un estimado de 100,000 terremotos y maremotos, algunos de los cuales son realmente traumáticos. Con los actuales sismógrafos es imposible prevenir la ocurrencia de estos fenómenos en la totalidad del planeta, si bien la distribución global de los terremotos ha posibilitado reconocer la subdivisión de la superficie del planeta en placas terrestres. Una reacción en cadena no puede descartarse.

La alteración de la estructura atómica

El estadounidense Frederick Reines, premio Nobel de Física, sustenta la hipótesis acerca de la posible desaparición de nuestro planeta a causa de la alteración de una estructura atómica, mediante la transformación de un protón en un neutrón, en cuyo proceso se desencadenaría una espantosa explosión terrestre. Se teme que el Universo, como lo conocemos, pueda ser arruinado por los experimentos que llevan a cabo los físicos nucleares en los laboratorios de aceleradores de partículas.

Estos ensayos, en los cuales se colisionan partículas a velocidades inmensas, pueden crear concentraciones de energía desconocidas, condiciones locales anómalas de alta densidad sin precedentes en el cosmos, a no ser durante el big-bang. Estos experimentos pudieran precipitar un cambio en nuestra ecuación local de espacio-tiempo, una transubstanciación de nuestras dimensiones que, al propagarse a la velocidad de la luz, instauraría un Universo diferente al actual.

 

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Sobre el autor

Juan F. Benemelis

Juan F. Benemelis

Juan Benemelis (Manzanillo, 1942). Diplomático, historiador y ensayista. Ha publicado más de una veintena de libros centrados en diversas temáticas, que van de lo científico a lo histórico. Entre ellos, "Las guerras secretas de Fidel Castro", "Castro: subversión y terrorismo en África", "Paradigmas y fronteras. Al caos con la lógica", "De lo finito a lo infinito", "El Corán y el Profeta", "Islam y terrorismo" y "La memoria y el olvido". Reside en las afueras de Miami.

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