Neo Club Press Miami FL

Armando Añel: La indescriptible extinción del deseo

Armando Añel: La indescriptible extinción del deseo

Abril 05
05:23 2012

1-0_1ANNELEl placer, la satisfacción, no son problemas en sí, más bien todo lo contrario –y abro refiriéndome a algo tan elemental para establecer, de inicio, por si las moscas, la diferencia: al placer y el deseo los separa el abismo de la realización–. El problema radica en el deseo, anterior al placer.

Vivimos secuestrados por el deseo. Somos, en aplastante mayoría, rehenes del deseo. De triunfar, de hacer dinero, de tener a una mujer o un hijo, de fumarnos un cigarro, de ser admirados o seguidos, de imponernos como referente… La imposición es deseo en tanto reflejo del anhelo egotista de primar, presente ya en los animales y los insectos. Por eso tanta gente sufre, llora, gime, pelea, envidia, se corta las venas. El sufrimiento es hijo del deseo. Desear es caer prisionero.

Ni siquiera la vejez nos libra de la esclavitud de anhelar. Sólo los iluminados, como Siddharta Gautama, están en condiciones de librarse completamente del grillete del deseo, es decir, de liberarse en la realización. Decía Gautama:

1. Toda existencia es sufrimiento (duḥkha).
2. El origen del sufrimiento es el anhelo (o deseo, sed, “tanhā”)
3. El sufrimiento puede extinguirse extinguiendo su causa.
4. Para extinguir la causa del sufrimiento, debemos acceder al nirvana.

¿Pero cómo aprender a hacerlo si el nirvana –estado trascendente, beatitud eterna– es indescriptible y sólo puede conocerse desde su experiencia?

Compartir

Sobre el autor

Neo Club

Neo Club

Artículos relacionados

0 Comentario

No hay comentarios

No hay comentarios, escribe el tuyo

Escribe un comentario

Escriba un comentario

En Venezuela el desenlace pasa por los cuarteles: El análisis de Montaner:

Letras Online

LA REVISTA INTERACTIVA DE NEO CLUB PRESS
  Jorge Olivera Castillo

Necesidad del fuego

Jorge Olivera Castillo

                  Si sigues ocultando el fuego vendrá el invierno a hospedarse en cada rincón de mi cuerpo. No dejes que mis huesos

0 comentario Leer más
  Alcides Herrera

Una espina dorada

Alcides Herrera

                  Desde la vida rota, caigo en miles de charcos, casi todos hechos de aire y del recuerdo de que alguna vez

0 comentario Leer más
  Jorge Ignacio Pérez

El viaje de Silvia (XV y final)

Jorge Ignacio Pérez

La tarde/noche en que se fue, cayó un aguacero cerrado y largo, como los aguaceros tropicales pero sin olor salvaje. La llevamos en el coche hasta el aeropuerto y juntos,

0 comentario Leer más

Capitolio de La Habana – Daphne Rosas (2011)

Festival Vista Miami