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Artistas de Cuba en Miami, una histórica batalla de ideas

Artistas de Cuba en Miami, una histórica batalla de ideas

Artistas de Cuba en Miami, una histórica batalla de ideas
septiembre 21
18:42 2014

¿A quién no le parece bueno un “intercambio cultural”, y más si es entre Cuba y Estados Unidos de Norteamérica? No creo que nadie en toda la nación, y mucho menos en Miami, se negaría a que se produjera un intercambio libre, verdadero, provechoso para ambos lados y en todo el sentido de las palabras “intercambio” y “cultura”.

Pero resulta que de allá, de Cuba, vienen artistas, músicos, pintores; y de aquí, de Estados Unidos, van cubanoamericanos que coquetean con el régimen y norteamericanos curiosos por conocer esa isla inventada, que solo existe en la desaforada y extemporánea imaginación de los partidarios de Castro. Vienen de Cuba y exponen sus cuadros, los venden y se llevan el dinero. Llega un grupito musical, se presentan en un auditorio de barrio, se venden sus boletas y, por supuesto, se llevan su dinero. ¿Dónde está entonces el intercambio… y de qué cultura?

En realidad, estamos en presencia de negociaciones comerciales. Una agencia o un agente contratan en Cuba a un artista, a quien se le concede una visa de entrada a este país, y el empresario a cargo, pues, promociona a ese artista, organiza todo, y por supuesto, le paga al contratado. Y la pregunta es: Esta persona que viene de Cuba bajo el amparo del aprobado “intercambio cultural”, ¿qué nos deja, dónde está la huella cultural? Y ese artista, ¿qué se lleva, si no se reúne con el exilio para escuchar sus reclamos, sus historias, su pasado y su presente? Y los que van, ¿acaso en Cuba viven junto a los opositores, conocen a ese cubano de a pie, alcanzan a dejar algún cambio en Cuba?

No hay intercambio cultural porque se intercambia absolutamente nada.

aristides pumariega

Mostrar, exponer, bailar y cantar no componen el espectro de la palabra cultura. Cultura es mucho más que eso. Y un verdadero intercambio cultural llevaría a que los que vienen y los que se quedan pudieran conocer de una u otra manera la cultura de los derechos humanos (solo por pertenecer a un comité de derechos humanos eres llevado a la cárcel, torturado y perseguido para siempre, mientras permaneces en Cuba), la cultura de vivir en un estado de derechos y de deberes, la cultura de vivir en una democracia representativa.

No hay intercambio cultural real y no lo habrá mientras los Castro estén en el poder, decidiendo quién viene y quién va, cómo viene y cómo va, qué hace en la Isla el que va y qué hace en Miami o en cualquier otro Estado el que viene.

Y no hay intercambio cultural porque el deseo por un intercambio no existe. El llamado “Intercambio cultural” es un punto más en la estrategia de la dictadura de Castro para cumplir su meta de expandir su poder más allá de las costas cubanas.

Los Castro persiguen su viejo sueño. Usan el arte y a los artistas como sus nuevos soldados y sus más modernas armas. ¿Cuál era la edad promedio de los asistentes al último concierto del dúo Buena Fe en Miami? La mayoría, por no decir que todos, eran jóvenes, unos que residen acá hace mucho, pero viven alejados de la historia política de, quizás, el más largo exilio continental, y posiblemente la historia de sus padres y de sus abuelos. Otros, también jóvenes en su mayoría, recién llegados y por tanto seguidores desde Cuba de la música de Gente de Zona, de Buena Fe y de otros grupos cubanos que visitan Miami, disfrutan, se identifican con esa música, porque las letras se refieren a similares experiencias entre músicos y público, ya que son de la misma generación, hablan en el mismo lenguaje y es la música del recuerdo y la nostalgia para ellos. Son fans de estos grupos musicales, unos por puro gusto y algunos sencillamente “sembrados” por el régimen cubano en la Florida.

Aquí estaría la explicación de este último éxodo, que bien se pudiera clasificar de masivo, ya que se calcula que la entrada de cubanos a Estados Unidos en los últimos tiempos es superior al éxodo de balseros de 1994. La situación es perfecta. Aquí tienen ahora a un nutrido grupo de jóvenes, en lo general, que es el público maleable y necesario. Tienen a una juventud que ha escapado de la Isla contra viento y marea, jóvenes formados en la cultura no de la “apolítica” sino de la desinformación, de la información tergiversada y con una saturada vida politizada con milicias, trabajos voluntarios, escuelas en el campo, asambleas de méritos y deméritos, sofocados por la escasez y las limitaciones. Y lo peor es que rechazan al exilio histórico, con el que no se siente identificados. Entre ambos grupos existe una distancia de tiempo, espacio, comportamiento y apreciación conceptual e histórica.

Alguien pudiera pensar que estamos hablando de una obra de ficción, pero no. Estamos asistiendo a la orquestación más elaborada, calculada y organizada al detalle de una guerra en el plano de las ideas. Estamos viviendo un momento histórico, donde, posiblemente, la democracia continental se esté jugando en este escenario de Miami. Estamos por el intercambio y por el cambio, pero de verdadera buena fe.

Sobre el autor

Rebeca Ulloa

Rebeca Ulloa

Rebeca Ulloa (Guantánamo, 1949) es narradora, periodista, guionista de radio y televisión, promotora, productora cultural, crítica y ensayista. Técnica en informática, fue profesora universitaria y asesora de tesis de grado de la Facultad de Comunicación Social (Colombia 1998-2008). Es también curadora y ha obtenido numerosos lauros y reconocimientos por su obra literaria y radial. Su primer premio literario lo recibió a los 15 años de edad. Ha publicado varios libros con la coautoría del maestro Arístides Pumariega.

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5 comentarios

  1. Yo no tengo apodo. Yo me llamo Nilo Julián González Preval.
    Yo no tengo apodo. Yo me llamo Nilo Julián González Preval. septiembre 21, 19:18

    Espectacular tu escrito. Espectacular sincero y necesario.

  2. callejas
    callejas septiembre 21, 21:25

    bárbaro, Nilo

  3. Julio Benitez
    Julio Benitez septiembre 21, 22:39

    Qué bueno ver a Rebeca usar su pluma vigorosa para enfrentar un problema que debe tratarse con inteligencia como ellos, los de la isla de los vejetes abusivos acostumbran llamar. Una batalla de ideas. Eso, sí Por qué no. Con ideas se combaten las ideas. Con la verdad, con los hechos y no con gritos histéricos. Eso dejémoslo para las turbas de los actos de repudio del lado allá.

  4. renehdezalvarez@gmail.com
    renehdezalvarez@gmail.com septiembre 22, 09:31

    Hay que actualizar el discurso pues las nuevas generaciones no pasan por milicias, ni trabajos voluntarios, asambleas de meritos y demeritos que hacen años que no se hacen en Cuba. Los jovenes escapan de la escacez y buscan diversion asistiendo libremente a conciertos de los artistas que le gustan sean de Cuba o de cualquier otro lugar.

  5. La prima mas joven,contando en una piramide de abajo hacia ariba.
    La prima mas joven,contando en una piramide de abajo hacia ariba. septiembre 22, 18:24

    GENIAL !!!!! , mi querida prima, genial,claro, preciso, no te falto un detalle, claro que el intercambio cultural es una de las tantas farsas, hemos vivido muchas. El que hable de que ya no hay milicias , trabajo voluntario , etc… no lo se, quizas sea cierto; pero ya todo eso quedo sembrado con dolor en muchas generaciones. Fel;icidades, sigue dejando tu pluma volar.
    Felicidades tambien a Aristides , como le digo siempre, sus caricaturas, HABLAN< tienen voz y sonido.

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