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Athanai, el alarido de la Yihad consciente

Athanai, el alarido de la Yihad consciente

Athanai, el alarido de la Yihad consciente
noviembre 07
13:47 2012

Recuerdo aún cuando conocí a este Guerrero de Oggún[1], por allá por las esquinas indómitas de los años ochenta, en una Habana de brasas sobre nuestra generación inconforme, que entera entró en crisis, y se largó del país (pocos son los que por ingenuidad u otras causalidades quedaron al margen, conscientes del futuro que se les venía encima). Athanai era ese flaco que gustaba desafinar invariablemente la nota de lo más o menos esperable, jamás pasto fácil para el oyente bovino que prefiere la siestecita, la digestión y un poco de baseball (en Cuba) o fútbol (en España) los domingos por la tarde.

Athanai. El alarido de la Yihad consciente o el adorable encanto de una Rabia Ilustrada

“…Los tiempos modernos encontraron a los sólidos premodernos

en un estado bastante avanzado de desintegración…”

Modernidad Liquida. Zygmunt Bauman.

Aclaremos de inicio que la Yihad, como término que empleo, me resulta una sobre-significación cuasi obscena, pero vital, incorrecta pero emergente, reducida a la condición del “deber”, el “esfuerzo”, y la entrega a una causa y no el sinónimo de integrismo que le atribuye hoy en día la prensa y algunos diccionarios occidentales que aplican la ley del embudo y la retórica a conveniencia en sus estudios ¿orientalistas? en el ejercicio del análisis en las “sociedades del control”.  La palabra yihad aparece 41 veces en el Corán y de modo frecuente en la expresión idiomática “esfuerzo en el camino de Dios” (al-jihad fi sabil Allah). Entendamos igualmente el sendero de la “verdad” o la realización, sobre todo entendido en el territorio del arte. Puedo afirmar sin extremos que: Un artista debería ser un desinformador permanente, un perenne subversor del homologador y totalitario texto cultural (plus el mercado) y los monopolios de la verdad que heredamos de los ¿sacrosantos? medios (para quien reverencie) al servicio corporatocrático. Una plenitud (tal están los tiempos) a defender con una energía y una voluntad que claman incluso “guerra”, obligatoriedad moral de un ethos. Tradicional e históricamente vilipendiado, subvertido, corrompido, traicionado, saqueado, bombardeado y que como un gigante parcialmente olvidado, incluso adormecido lentamente, se despereza, grita y se sacude el polvo del camino. ¡Adelante!… Mal que no dura cien años… Consciencia que clama su enérgica respuesta.

Y  Athanai se inflama cuando versa y su verso no halla frontera, sino borde relativo en todo aquello que estamos dispuestos a entender, integrar como útil para un crecimiento gnóstico en consciencia que no se limita a unos pueblos u otros, ni siquiera a una política o ideología concreta (que también) sino globalmente, como experiencia trascendente, que compromete a toda la raza humana: …Cada vez hay más atraso, cada vez hay más presos, mucha policía y poca jama en el cazo (…) pila de chivatos de generales, van tapando las desigualdades (…) años de atraso, años de ocaso, un saco de mentiras y el jefe en un sillón…Y este dolor llévatelo allá donde vayas. Cargando al decir del poeta: Con la isla en peso.

Densa atmósfera de arrancada sin contemplaciones ni ñoñerías blandengues, bailables facilonas, ni mucho menos la conmiseración del “producto” que acostumbramos a oír venidos de los cancerígenos Trópicos de la razón errante, repletos de relativas ¿preguntas? sobadas sin pasar a la acción, primero porque no se atreven, luego porque no pueden; anegados de “inhibición ¿autoconsciente?” entiéndase eufemismo de autocensura tácita o protesta comprada, que les permite la candela dentro de Cuba, -luego fuera calladito y en bocas cerradas no entran moscas-. Abochornados ya de una “habana abriendo sus piernas” y susurrando: “Yo no sé lo que pasa y es que me estoy quedando solo como la noche” a buen entendedor, buenas son tortas… Porque las noches de Athanai nunca son solitarias, sino repletas de estrellas, (como sus body painting) y su pluma destella un sulfuro que comparto, porque nosotros, los otros, los demás de los demás, en un alarde de lucidez “perdonable” (pues tampoco hay que exagerar) si no sabemos, por lo menos aprendemos a intuir lo que pasa, y en consecuencia obramos. Desgarradoramente, porque benditos sean los artistas que nos devuelven la sangre de frente, aquella que perdimos vampirizada de genuflexiones y otros secuestros peores de la “Cultura del Rehén”.  Ya se echaba en falta alguien que gritase más allá del afuera y el adentro, aquello que necesitamos y urgimos escuchar, con una pujanza de violencia sacramental, cuya épica no teme al plomo que le nutre, cuya heroica es centro de mesa, y no evita el escarnio. Lo digo sin rubor, ahí va este tremendo discazo que reza inspirado dilema por: …dar todo el amor que nos enseñaron (…) tu dios enseña a amar tanto como mi dios… transgrediendo lecturas incluso hacia un poli-panteísmo ubicuo, irreverente y sincrético, como la cultura misma de donde proviene, que no se resigna a la pura impostación circunstancial fashion-conveniente y que practica con una integridad que me deja mudo. Desde su look de agresivo redneck, pero así mismo hijo de Oggún con dreadlocks[2], a su vida íntima, con un precioso y creativo matrimonio interracial con su mujer, Ileana Wilson que canta y actúa que quita el aliento, y sus bellísimas hijas mulatas; corazón familiar consistente como mejor ejemplo sincrético de mixtura, combinación y declaración de principios, y por más que las sociedades promuevan, la realidad sigue dictando otras confirmaciones. Sin que nada de todo ello signifique relativamente proeza alguna -claro está, faltaría más-, pero sea bien intencionalmente mentarlo, por insoslayable baluarte para una sociedad (como la española y la cubana de la orilla que sea) hipócritas que presumen de normalizaciones a golpe de “antropología comparada”, que tiende(n) a ningunear y/o minimizar lo que debería siquiera ser una opción personal normalizada, que termina siendo una vida bajo la lupa, la indiscreción y los focos, pues que se necesite señalar es nefasto, pero si se ignora es peor. Adentrados de una vez en el anodino territorio del engañabobos de la corrección política, la (des)integración multicultural y el eufemismo de la ¿democracia? escarificada sobre la piel de El Negro de Banyolas[3]. Tales son las luchas de nuestro tiempo entre otras vindicaciones de discriminación positiva, que de ninguna manera a estas alturas, pueden ser una obviedad, sobre todo porque no quiero (no nos da la gana) omitirlas, (y me implico) una vez cruzado el umbral europeísta: blanco, caucásico, ejecutivo, rentable, racionalista, antropocéntrico, ego-expansivo, beligerante, del salvation army, y pobre, de “muy pobre niño rico”. Al que le hemos entrado por la chimenea, tomándonos “la revancha de los pueblos espejo” y arrebatándoles nuestra autodeterminación, hartos de la moral encubridora como represión, donde los valses triunfalistas, el desarrollismo y el optimismo positivista, son la tapadera de una sociedad enfermiza, de pulsiones reprimidas que corroen lo que han camuflado o sublimado las apariencias de la vida burguesa. Y hago esta ¿innecesaria? salvedad, porque me resulta importante no soslayar, la coherencia no sólo argumental y estética de este artista, en cambio hacer hincapié en su vida, de corredor de fondo, por estos limbos repletos de popularísimos farsantes, a los que una actitud de vida y creatividad así, les parte la cara, -podría citar innumerables ejemplos, tanto de Cuba, como de extranjia[4], tanto creadores como management, pero me ahorro el innecesario lamento-, batalla que el propio Athanai puede, desde una resistencia a toda prueba, que le hace inscribir sus canciones con letra mayúscula en el libro de los cantautores cubanos, y en otro orden, hoy (todavía) para la Sociedad General de Autores SGAE incluso a nombre de sus hijas -me contó- porque a su nombre vergonzosamente irían a parar al bolsillo de un infame colonialista de cuyo nombre no quiero acordarme y que todos vimos cantar en la Plaza de la Revolución en La Habana hace unos años. Todo un dilema que sobre la mesa queda, como evidencia de una honestidad (obviamente por parte de Athanai) y un drama prolongado, del que deberíamos extraer varias lecturas. El arte debe aprender a ser utilizado como poderoso instrumento revelador de todo aquello que ha sido desterrado de la sociedad y la historia, un combate por deconstruir los discursos propios de la representación ilusionista, que adoptado por la industria y el sistema, luego hay que rechazar, para terminar martirizando y dirigiendo la diatriba hacia los supuestos modelos de la falaz Europa del ¿bienestar?, desembocando en una saludable y sanadora visión post-apocalíptica. Todos los mitos del bienestar se han hundido y ha surgido una nueva diáspora. El colapso psicológico y social se transforma en una metáfora sobre las debilidades estructurales que han cimentado nuestra civilización[5].

Este creador se implica hondo, regresándonos al compromiso: Comprendamos como poco a poco la perenne infantilización de las sociedades escópicas  nos pudo. (Estamos por primera vez ante generaciones enteras que lo han mamado todo, sobre todo como único y mayor vector educacional recibido por la televisión -sus profesores les aburren y uno no puede aprender nada de alguien que no le deslumbra y no admira, en cambio se pasan más de 8 horas frente a una pantalla ya sea de telebasura o un ordenador-, hemos construido la sociedad más tele-fáctica que jamás existió. Un individuo medio anualmente consume y ve más publicidad de la que vio alguien del siglo XIX en toda su vida). Así “lo político, terminó alejándose tanto del pensamiento y la reflexión  de nuestra inmediatez real, hasta hacer de las manifestaciones un “hediondo elefante”6 blanco gigantesco, repleto de datos (inútiles), sin ideas (porque no saben para qué sirven), ni sustancia (porque no cuenta con ella), atrapad@ en abundantes saberes administrativos y/o de mero inventario (solo hay que ver el boom de las carreras empresariales o de leyes), el supuesto ¿derecho? y otras esteticien colaboracionista del mercado en la sociedad y la cultura sometida al inflacionismo del precio, que no del valor (de aquello que parece pero no es) para aproximarse a la complejidad del mundo”7. Con la canción comprometida o el sacrificio (sacro-facere, hacer sacro) referente, ha pasado otro tanto; tal es la apatía general conveniente, jugando en casa del mercado, precisamente y como es de suponer.

Los cubanos en el exilio o la emigración (-depende de cómo quiera entenderse- este flagelo que soportamos hace mas de 5 décadas) inmersos en el eufemismo supuestamente ¿apolítico? y otras complacencias, se conforman muy fácilmente con sus “bolas fuera” de ¿protesta? vendida o disidencia presupuestada, un artilugio tan bien estructurado que sirve por un lado a la apetencia antropofágica (mercado acechante) del lacrimógeno drama para una legitimidad internacional necrófilo-progre o bien para consumo bastante más ingenuo de unos barnices demasiado déjà vu, que Athanai sabe evitar, volviendo a poner el dedo en la llaga y el disco comienza con lo que parece ser una llamada a la Mezquita, al culto, la introspección de guerrero del espíritu: …el terrorismo da de comer a tu control, tanto cinismo no puede ser (…) despierta o revienta… ¡Y estas son palabras claves y sentidas!, semejante contundencia no puede sino generar una onda expansiva cuyo tsunami arrasa nuestras consciencias (de todos modos ya alerta -ojalá-) en medio de esta (meta)psicosis generalizada y consumista (que desde La Habana por igual podría ser comunista[8]) como una alteración benévola, ya decía el sabio Agustín García Calvo: “Contra la Paz y contra la Democracia”, porque no hay otra, así mismo no debemos seguir disfrazando la siniestralidad de esta, maquillada como a un muerto que se le evita o retrasa a toda costa su tránsito hacia otro estado. Persistiendo en el síntoma no-aparente de esta conflagración colectiva sistemática, mantenido por simulación obscena, cuyo reducto en la escenografía del estado (tanto del aquí como del allá) de opinión general sobre las guerras periféricas (-que no la guerra en sí-, con agravantes distintas o heroicas y tintes menos siniestros, muy a pesar de los muertos y la realidad) se acata como ¿verdad?, antes de cometer la “profanación capital” de comenzar a cuestionarnos nuestra propia e insoportable inmediatez, entre accidentes de siniestralidad vial, la abolición de la intimidad, el exterminio del “ciudadano” vuelto “espectador”, el desamparo económico, frente a la extorsión de los Bancos que hoy son dueños de todo lo que haces, la histeria escópica generalizada y la ferocidad de los sistemas de ¿protección?, donde mientras más miras menos ves. Una estrategia de campo oscuro cuya Eugenesia (invisible solo para quien no quiera ver) vamos experimentando de a poco, en cada vuelta de tuerca y el cinismo del poder a todos los niveles: económicos, sociales, políticos, informativos y un largo etc. que caracteriza lo que para el maestro de la contemporaneidad “posmoderna” Gilles Deleuze, significa más allá de toda soberanía y toda disciplinaria:Sociedad del control”.

Esta obra es un modelo, un esquema expansivo de una auténtica muestra de creatividad sin límites, denostadora a ultranza de todo aquello que no soporte la prueba de lo que entendemos como lo real. Hace unos años el antropólogo Marc Augé definió con el término surmodernité, un presente en el que su rasgo más destacado radicaba en la crisis de la identidad enterrada en medio de un mundo marcado por el anonimato, los flujos migratorios, la homogeneización de los espacios de circulación y la crisis de la superabundancia del tiempo y la “historia”. Empírica y formalizada obra de testimonio y riesgo, que prefiere inmolarse antes de seguir alimentando una ilusión sobre ciertos consumos ¿vanguardistas? o criticismos que no son, luego deméritos para nuestros analistas (sonó-filos, o historiógrafos) de iniciar una reflexión autocritica eficiente, preferiblemente antes de mantener o continuar su enajenado estatus en el mundo y en el mercado, que no reconoce las debilidades, las maneras de afrontar nuestro tiempo, las circunstancias y los saberes producidos bajo criterios, tan abrasivos, (in)correctos o tan incómodos como las circunstancias lo infieren. Altura de su tiempo. El nuestro, el que nos tocó vivir. Un caleidoscopio social con el objetivo de observar cómo un determinado entorno puede llegar a ser indirectamente culpable de un crimen íntimo o individual, obra donde constatamos cómo en los espacios de homogeneización social, la alienación surge del exceso de confort. Una crisis de identidad que tiene como elemento de perturbación la cuestión de la alteridad. Los otros han llegado al corazón de la sociedad del ¿bienestar? pero han sido marginados y desterrados de los paraísos artificiales. Todos los mitos del bienestar se han hundido y ha surgido una nueva diáspora (emergente desde todos los sitios y hacia todas partes). El colapso psicológico y social que propone en sus canciones se transforma en una metáfora sobre las debilidades estructurales que han cimentado nuestra civilización.

Luego otros incrédulos de boca abierta, prefieren descalificar (dardo sin diana) visceralmente, antes que confrontar un debate de altura, frente a frente con estos creadores y estas obras, que además de poner el muerto: -no le deben nada a nadie, no viajan con permiso, no les callan la boca y sobre todo ahí están, presentes, soberbios y llegados para quedarse- haciéndose escuchar queramos o no, encajándonos el vómito necesario que sale de su boca chula (evitando envenenarse) sin descuidar sentencias como puños, que enraízan la conciencia a manera de arenga -incluso sin serlo, pues sus modos formales están plagados de metáforas que por audaces eluden al panfleto- a un inevitable despertar beligerante, porque como anuncia alguna pintada de los Indignados: -¡si no nos dejan soñar, no les dejaremos dormir!-. Yendo a la raíz hallamos el sentido.

Su firma arrabalera incursiona en una poética mediata, inmersa ya no en una problemática concreta, sino abierta -obra abierta- del aquí y el allá, sin muros delimitadores para quien se sabe de procedencia cubana, o dígase post-cubana, pues cubano es lo que fue y sin dejar de serlo (en esencia, déje, guapería[9] y latin-power) se abre ahora a nuevas (otras) problemáticas insertadas en su exploración mundana, y aquí hago referencia a su inserción en el Orbe, fuera de los marcos referenciales y los códigos que le formaron (de su Cuba natal), además de su público espectador natural, pagando el precio a una intemperie sin fisuras, como dice: Buscando -mamita- un Alquiler, lo que he sembra’o no vale, donde nadie sabe quién es quién… vida cara de verdad, y para gente currante nunca hay na’… Y se hace corsario de las ideas, porque ni vendido, ni comprado, ni arrodillado, por la necesidad, el terror a la precariedad y la penuria de un éxodo, no sólo territorial, sino incluso en el anhelo de buscar aquí y ahora, la urgencia de su integridad en el Mundo.

Toda mi admiración porque le sé sacando adelante a su hermosa familia en los periféricos Madriles CarÍberos, que si mal no escucho, hacen igualmente pinitos en su disco (en los coros) todo cocido en casa. Para mejor.

Me encanta la atmósfera de fiera “nana” trans rondando el espíritu noventero de Babylon Zoo en el tema “Dilema Familia”, la honestidad con que asume (o no) disímiles influencias que van y siento desde el sonido Seattle, a Limp Bizkit o los paternos Led Zeppelin, de Linkin Park a Korn… muros de guitarras densas y contundentes, con un groove de bajo y percusión tan compacto como demoledor. Arreglos eficaces, simples y sin edulcoramientos, directo en vena como alimento de una sónica ácida que no escatima su alucinógena.

La apoteosis del fonograma llega con “Guarrilleros”, -dixit- somos libre de mente sexo combatiente, nueva nomenclatura… libertad de expresión… y patea con furia: iglesia y estado sexo bien trenzado… No somos sus peones, ni centro derecha ni centro izquierda, somos Guarrilleros, no jodas con tu mierda… -se oye- dicho, hecho y al hecho pecho, con todas las letras y sin medias tintas. Abrazo el modo en que se pasa casi todo por el arco de su triunfo, para puñetazo en el rostro nunca a sotto “Voçe” (entiéndase Bosé, defendiendo la “involución cubana” escudándose tras el escándalo de la colección de trajes del político right wing government Valenciano Francisco Camps) y le acompañamos en su náusea. Me apunto con el bate de aluminio y la gasolina… Anunciaba ya un viejo tema mío que tarareo: Pongo aquellas barbas a arder mientras mojo las de mi vecino… -a nosotros también nos gusta la gasolina-. Me pregunto: ¿Cómo sentará todo esto en La Vana?

Y continua: Espero que hoy me sonría la suerte. Vengo dispuesto a trabajar, la casa, los críos no hay pan para los míos. No duermo, no vivo… a ver que trae el rio… ¿Hasta cuándo me toca perder? Hasta cuándo esta cruz… no hay por qué ser un humillado… Y se hace con todo aquello que vive en carne propia y alcanza una contundencia hiperrealista que lastima a las mentes sensibles, no sin antes advertirnos como Antonin Artaud: que el arte es la herida… sin herida no hay arte. Pero -y es aquí donde admiro más profundamente su propuesta- y es en la falta de sentido autocompasivo, de donde emerge un vigor potens cuya testosterona impone la fuerza de los tendones bien entrenados, el pulsar de esa guitarra rota como su voz, el desgarro y la armonía directa, efectiva, clara… Una buldócer que no admite titubeos ni complacencias.

Luego aprecié ese “nuevo” arreglo para su hit “Séptimo Cielo” (quizás no nuevo, porque así pasa a menudo con las posibilidades tecnológicas, pues posiblemente lo pensara así desde Cuba, y ahora los medios entre otras maduraciones, realizan su puesta a punto, su afile, permitiéndole desarrollar un tema que corta) como último track del CD. En la línea consistente de todo el trabajo, cercano al Nu donde el Metal se vuelve denso, oscuro, casi dirty gothic, de black surfing speech pululando por derroteros clausurantes y cabreados. Cierro públicamente el argumento con una invitación masiva: …despertar de la consciencia sin apoyarla en nada[10] donde se canta, entre todos, no sé si ¿falso? directo, sin importancia porque igual suena creíble y consigue algo muy inteligente (dentro de la austeridad misma de la producción) como didáctica para la escucha, que luego el avisado reproducirá en los conciertos, con total catarsis y facilidad. Urgencia de una verdad a voces, pero así mismo clamor de compañía en el viaje, tête à tête. La transparencia de una urgencia poética. La voluntad de transformación continua que no espera agazapada, en cambio asalta el Mundo, salido a encontrarle disoluto y fresco en medio de la calle, el solar o la trifulca. Allí donde el arrabal nos hace fuertes, una vez rayados en la prenda del arte y el enfúmbe[11] que nos advierte: ¡Haz lo que debas!

Con Athanai recuerdo invariable a nuestro poeta David Cherician: “¡Ay! del que no tenga un instante de loco, ¡Ay! del que no haya sentido el impulso maravillosamente fecundo de la divina inexperiencia”. Porque no basta con proteger policialmente la fortaleza de lo que somos. Los hijos y los hijos de hijos de los exiliados y los inmigrantes de antaño forman parte desde hace tiempo del todos nosotros (mismos). Y justamente porque no es así representan un desafío, pero un desafío para la sociedad civil, no para los ministros del interior. Lo que está en juego aquí es al mismo tiempo el respeto por la alteridad de los que pertenecen a culturas y a comunidades otras, su integración a la solidaridad cívica, donde cabe temer que se intente abordar solo a través de categorías de la seguridad, control, sospecha y vigilancia. Este trabajo de Athanai alerta, por un cambio de conciencia necesario que la interiorización posible exige también como contrapartida simultánea a nuestras formas de vida más allá de lo (tras/pos)nacional abierto por medio de la autorreflexión. La suerte está echada, todo el don, el talento y la gracia. ¡Insha’Allah, Shalom, Aleluya, Namaste, Aché, Ibború ibolla ibochiche! Aricubabagua.

¿Qué tal de Resonancia?

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A propósito del lanzamiento de su nuevo CD. Creando Milicia. Enlaces plus sobre el artista:
Web oficial-  http://www.athanai.com

Bio-  http://www.athanai.com/ATHANAI_WEB_OFICIAL/Biografia.html

Entrevista al Artista-  http://www.rockencuba.com/interviews/2095-entrevista-a-athanai 

Adrián Morales es Doctor en Estética por la Universidad de la Sorbona, artista visual, músico, compositor y multinstrumentista. Se considera discípulo del padre de la Deconstrucción Jacques Derrida.


[1] San Francisco de Asís en el sincretismo del panteón afrocubano o “La regla de Osha”, la “Santería”, culto animista de convergencia y mixtura entre África y la Cristiandad. Tatuaje que lleva bordado de por vida en su cuerpo.

[2]Generalmente el tipo de cabello de genética afroamericana y que han llegado a simbolizar la melena del León de Judá y la rebelión contra Babilonia del culto Rastafari.

[3] Bosquimano disecado que sobrevivió expuesto hasta nuestros días en el Museo de Antropología del pueblo de Banyolas de la Cataluña profunda que luego de innumerables denuncias y querellas al más alto nivel, fue devuelto a África para su ¿adecuado? y políticamente ¿correcto? entierro con circo y honores militares incluidos. Cerrando en falso el dilema, pues la institución (el gobierno) luego de siglos negreros -aparentemente ¿superados?- y años de exhibición usurera como un animal lógico a estudiar en las ciencias naturales, se reservaron el derecho de quedarse con su piel y el esqueleto. A lo que yo insistiría, si tenía aserrín dentro, me pregunto: ¿qué fue lo que enterraron?. Pero así se entendió socialmente, zanjando la polémica que ya duraba más de la cuenta, y poniendo punto en boca desde una simulación y una cortina de humo tan obscena como abyecta que todavía nadie se cuestiona. Caso omiso en los medios.

[4] Modo jocoso en que el psicomago, actor y escritor Alejandro Jodorowsky pone en voz del Tony Piripipí, un personaje a caballo entre lo real maravilloso, que así designaba a todo aquella región fuera del contexto, país o lugar referencial que se reverencie.

[5] Jünger Habermas. Teoría de la acción comunicativa e Historia y crítica de la opinión pública. Discurso del 2006. Con el que llegó al público no especializado a partir de su alegato por un “patriotismo constitucional” que establezca una cultura política común. (la variación es mía).

[6] Los antiguos hinduistas definían el comportamiento del “Ego” individual o colectivo como desbocado o doméstico, a la hora de referirse a la educación emocional y espiritual como un “elefante hediondo” o un ”elefante perfumado”, según el grado de entrenamiento, evolución personal y crecimiento. Entendiendo el “Ego” desde la definición de Wayne Dyer como “Estado Fuera de la Fuente”, “outside god status”, desconexión de la naturaleza primordial, la vida y la infinita energía universal.

[7] Metapolítica. Tomado del  ensayo reciente “Where is Political Science Going?”, del politólogo Giovanni Sartori (la variación es mía).

[8] Entiéndase eufemismo ideal (que no real) de un Capitalismo Monopolista de Estado, traducción reactualizada para la pervivencia vitalicia del sistema jerárquico que los países del ámbito adoptaron como expresión del supuesto éxito del modelo chino. -Mismo perro con diferente collar-. Un mundo unipolar bajo la omnipresente bota del mercado totalitario, cuya ideología es el consumo y su instrumentalidad es la moral, vuelta estetización del deseo y su perenne (in)satisfacción a través de la publicidad y el imposible colonialismo mental de la necesidad.

[9] Dícese o vulgarismo símil de chulería y valentorro a la cubana, distinto a la acepción española reducida estrictamente a lo que se entiende como bello, casi siempre inducido a lo físico, y en general a lo aparencial.

[10] Proverbio Zen.

[11] O Nfúmbe. Muerto en el culto africano de Palo Monte. Espíritu, potente brujería, entidad encarnada que baja, trabaja en planos inferiores de existencia y se densifica.

Sobre el autor

Adrián Morales

Adrián Morales

Adrián Morales Rodríguez es Doctor en Estética por la Universidad de la Sorbona, Paris. Artista visual, músico, compositor y multinstrumentista. Discípulo del padre de la Deconstrucción Jaques Derrida. Entre sus textos obran: “Trastornos. De lo Antropofágico a lo Antropoémico. Power Food LEXIcom” Edt: Artium, Vitoria Gasteiz, 2008. “Sobre Dalí o la Metástasis del Inconsciente”, Edt: Fundación Joan Abelló, Barcelona, 2005. “HisPánico, I, II y III”, Edt: NomadART Productions, Barcelona, 2001 o “Genética Control y Sociedades en Descomposición”, Edt: Atópics, Paris, 1995. Vive y trabaja entre Europa y Estados Unidos.

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