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Augusto Gómez Consuegra, una narrativa de excepción

Augusto Gómez Consuegra, una narrativa de excepción

Augusto Gómez Consuegra, una narrativa de excepción
junio 18
00:58 2014

Conozco hace tantos años a Augusto Gómez Consuegra que ya ni sé cuántos, probablemente más de veinte. Siempre tuve en mente publicarlo, incluso lo conversé con varios colegas en Miami y seguramente habría ocurrido antes si no fuera porque la terrible crisis económica que afloró a finales de la década pasada en Estados Unidos aparejó dificultades considerables en el ámbito de la edición (en casi todos los ámbitos). De cualquier manera, es un privilegio poder hacerlo por fin. Se lo debía a él, a los lectores y a mí mismo.

Estoy seguro que los relatos que conforman Siete historias habaneras (Neo Club Ediciones), libro que se presentará este verano en la tertulia La Otra Equina de las Palabras, constituyen solo el preludio de una carrera literaria imparable. Aguardan aún dos novelas suyas inéditas, y me consta que continúa escribiendo. Con Augusto hay literatura de excepción para rato.

Armando Añel. Como editores, hemos advertido en tu narrativa una elaboración muy precisa técnicamente hablando. ¿Ha influido en ello tu condición de traductor del inglés al español?

Augusto Gómez. No sabría decir con exactitud, aunque creo que en mi caso la influencia, si alguna, ha venido mucho más de lo leído que de lo traducido. De las cinco novelas que me hubiera gustado escribir, solo una –As I Lay Dying (Mientras agonizo)– se escribió en inglés. Mis textos están a punto de cumplir quince años. En ese entonces estaba mucho más cerca de los autores que me gustaban que de los que luego tuve el placer de traducir. Mis traducciones más ambiciosas y enriquecedoras llegaron después, cuando ya había abandonado la escritura.

No soy consciente de que el inglés –como segunda lengua– haya tenido algo que ver en mi manera de escribir en español. Aseverar algo así es bastante complicado y, en última instancia, no tengo a mi disposición los suficientes elementos para defender esa hipótesis. Pienso francamente que cada cual escribe como sabe, o como puede, o como piensa que mejor se le entiende. Creo que hay narradores que se regodean en la creación de oraciones tupidas y párrafos frondosos impidiendo que el lector pueda ver a un palmo más allá de sus narices. Un texto tan arduo debe ser bello y disfrutable en sí mismo, a veces el flujo anecdótico se detiene o pasa a un segundo plano dejándonos gozar a plenitud de esa poesía cortada en prosa. He andado algunas de esas selvas y las disfruto muchísimo. Pero como autor prefiero el pasto corto, me gusta que el lector corra por mis páginas sin que le pierda pie ni pisada a la anécdota.

Augusto Gómez Consuegra, Raisa Metauten e Idabell Rosales

Augusto Gómez Consuegra, Raisa Metauten e Idabell Rosales

AA. Háblanos, por favor, de tus influencias…

AG. Admiro a Vargas Llosa, a Onetti y a Borges. El orden no importa, aunque prefiero la novela al cuento. Leí As I Lay Dying dos veces seguidas, como quien enciende un cigarrillo con la colilla del anterior. Tendría diecinueve o veinte años y ninguna otra obra me ha impactado tanto. Disfruto mucho la literatura norteamericana: John Fante, Saul Bellow, Jack Kerouac, Phillip Roth, John Barth, Salinger, Fitzgerald, los cuentos de Hemingway y toda la obra de Faulkner. Entre los europeos: Canetti, Danilo Kis, Thomas Bernhard, Kundera, Kosinski, Celine, Proust, Vian, Flaubert y Lobo Antunes. Los rusos Dostoievski, Nabokov y Andrei Bely ocupan un lugar especial. La conciencia de Zeno, La Romana y El zafarrancho aquel de Vía Merulana, me abrieron las puertas de la literatura italiana. De Cuba: Lino Novas Calvo, Carlos Montenegro, Virgilio, Reinaldo Arenas, Cabrera Infante. Hace algún tiempo siento deseos de releer Paradiso, pero no lo tengo.

La casa verde, Conversación en la catedral, San Petersburgo y La casa de las bellas durmientes, completan las cinco novelas que me hubiera gustado escribir. Auto de fe y La vida breve son otros dos libros que me llevaría a una isla desierta.

AA. Durante muchos años vendiste libros de uso en la Plaza de Armas, y en general en  las calles de La Habana. ¿Te sirvió para acceder a una literatura exterior prohibida en Cuba? ¿Ha influido en tu literatura este modo de ganarte la vida?

AG. Creo que la Plaza de Armas nos cambió la vida a todos los que la vivimos en la década de los noventa. Vender o tratar de vender los libros no era más que un pretexto para atiborrarse de literatura. Por allí pasaban cientos de personas para venderte sus libros, y abundaban las sorpresas. Era la época en que en Europa se estaba traduciendo toda la literatura del Este que había permanecido fuera del alcance de Occidente. La gente se las arreglaba para meterla en Cuba y todos los días te llevabas alguna joya para la casa. Kundera y Solzhenitsin, o cubanos exiliados como Sarduy, Arenas y Cabrera Infante, salían de cualquier cajón a precios increíbles.

Esa época la recuerdo como la más provechosa de mi vida. En esos años escribí todo lo que tengo. No quisiera hablar por los demás, pero creo que dentro de cada uno de nosotros había un escritor “ya hecho” que sólo esperaba su oportunidad. Acabábamos de ver lo que había sucedido en Europa del Este, leíamos lo que se había escrito allá, y algo nos decía que pronto se verificaría un cambio similar en nuestro ámbito. Sin embargo, el tiempo pasó y el espejismo se disipó. Poco a poco los amigos se fueron yendo, de un modo u otro todos salimos en pos de un futuro que no podíamos postergar más. No sé qué estará sucediendo ahora, pero estoy seguro de que aquella plaza ya no es la misma.

Siete historias de Augusto Gomez ConsuegraAA. Llevas pocos años en Estados Unidos, dejaste Cuba en 2008. ¿Cuál es tu impresión de las oportunidades y retos para un escritor desconocido como tú en el exilio?

AG. Pese a que saqué de Cuba todo lo que había escrito, mis sueños literarios venían destrozados en el fondo de la maleta. Los primeros años fueron muy duros, siempre trabajando de madrugada, en procura de una estabilidad económica que cada vez se mostraba más esquiva. Hace poco tiempo he empezado a frecuentar los círculos literarios y he descubierto que las oportunidades para cualquier escritor son infinitas. En cuanto a los retos, el listón está bien alto. Por mi parte, me dispongo a mostrar lo que tengo. Ahora mismo, la aparición de mis cuentos es un impulso increíble.

AA. ¿Cómo evalúas el estado de la narrativa cubana actual?

AG. A estas alturas ya habrás notado que permanezco aferrado a un pasado literario. Mi relación con la literatura tiene un componente nostálgico que me mantiene releyendo lo conocido. Pero yo ya estoy a salvo. Logrando determinados estándares de calidad, puedo publicar lo que quiera y cuando quiera. La mejor literatura cubana es esa que se consume en familia a la luz de una vela, o languidece dentro de una gaveta o debajo de un colchón en la Isla. Hace unos años era difícil que la obra de un preso político como Ángel Santiesteban se publicara en el exterior. Ahora, y gracias a editores como ustedes, no solamente se publica sino que –y esto es a mi juicio lo más importante– es enviada de vuelta a su lugar de origen, donde realmente necesita ser leída.

Sobre el autor

Armando Añel

Armando Añel

Armando Añel (La Habana, 1966). Ghost Writer, fue periodista independiente en Cuba. En 1999 recibió el Primer Premio de Ensayo de la fundación alemana Friedrich Naumann. Ha sido columnista de periódicos como Tiempos del Mundo, Libertad Digital y Diario las Américas, y editor de revistas como Perfiles, Encuentro de la Cultura Cubana, Islas y, actualmente, Herencia Cultural Cubana. Ha publicado las novelas "Apocalipsis: La resurrección" y "Erótica", la compilación de relatos "Cuentos de camino", los poemarios "Juegos de rol" y "La pausa que refresca" y las biografías "Instituto Edison: Escuela de vida" y "Jerónimo Esteve Abril, apuntes y testimonios", entre otros. Vive en Miami.

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2 comentarios

  1. Tony Cuartas
    Tony Cuartas junio 20, 04:03

    Gracias Mandy por el rescate que has hecho a ese gran escritor y amigo. En hora buena Augusto.
    Sigue ahi y esperamos las novelas.
    Chao.

  2. Armando Añel
    Armando Añel julio 02, 00:19

    Gracias a ti amigo, y por supuesto a Raisa y Augusto. Un abrazo

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