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Cabello, calvo. Maduro, podrido

Cabello, calvo. Maduro, podrido

Oscar Pérez sobrevuela el Tribunal Supremo de Justicia, en Caracas

Cabello, calvo. Maduro, podrido
junio 28
00:11 2017

Cabello se va a quedar calvo y Maduro, podrido. Tiempo al tiempo.

Me refiero, por supuesto, al primer vicepresidente del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), Diosdado Cabello, y al actual presidente Nicolás Maduro. Ninguno de los cuales es presidente ni vicepresidente ni la cabeza de un guanajo, porque en Venezuela lo que hay es simple y llanamente una dictadura, y en las dictaduras no hay presidencias. Hay exclusivamente dictadores, esbirros, represores, golpistas.

No olvidemos que esta gente ha llegado al colmo de violar la propia Constitución, impulsada por Hugo Chávez, que juraron defender. El famoso librito azul que han agitado durante años para justificar sus tropelías.

Cabello se va quedar calvo en prisión y no precisamente de viejo. De hecho, ya casi lo está. Y Maduro hace rato tiene el cerebro calcinado, de manera que su pudrición neuronal constituye solo un preámbulo de su pudrición total.

Tras meses de manifestaciones populares y cerca de 80 jóvenes asesinados en las calles, la mayoría por esbirros castrochavistas, el pueblo venezolano ve cómo un funcionario de la Brigada de Acciones Especiales (BAE), identificado como Oscar Pérez, sobrevuela en un helicóptero los alrededores del Tribunal Supremo de Justicia (institución abiertamente golpista) y supuestamente lanza granadas que no explotaron.

Sucedió este martes 27 de junio de 2017. Durante el vuelo, el helicóptero mostró una pancarta alusiva al artículo 350 de la Constitución bolivariana, que insta a desconocer “cualquier régimen, legislación o autoridad que contraríe los valores, principios y garantías democráticos o menoscabe los derechos humanos”. Es decir, que insta a desconocer a Cabello, Maduro y compañía.

No importa si como afirman algunos Oscar Pérez forma parte o no de un autogolpe puesto en marcha por el castrochavismo para cerrar su enroque totalitario (lo cual demostraría la desesperación de un régimen en sus últimos días). En lo tocante al poder, la necesidad de armar tan estrambótica operación resultaría reveladora.

Se trata, sencillamente, del principio del fin del calvo y el podrido.

Sobre el autor

Armando Añel

Armando Añel

Armando Añel (La Habana, 1966). Ghost Writer, fue periodista independiente en Cuba. En 1999 recibió el Primer Premio de Ensayo de la fundación alemana Friedrich Naumann. Ha sido columnista de periódicos como Tiempos del Mundo, Libertad Digital y Diario las Américas, y editor de revistas como Perfiles, Encuentro de la Cultura Cubana, Islas y, actualmente, Herencia Cultural Cubana. Ha publicado las novelas "Apocalipsis: La resurrección" y "Erótica", la compilación de relatos "Cuentos de camino", los poemarios "Juegos de rol" y "La pausa que refresca" y las biografías "Instituto Edison: Escuela de vida" y "Jerónimo Esteve Abril, apuntes y testimonios", entre otros. Vive en Miami.

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