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Carta abierta de un cubano al pueblo venezolano

Carta abierta de un cubano al pueblo venezolano

Estudiantes venezolanos enfrentan a la dictadura en las calles

Carta abierta de un cubano al pueblo venezolano
junio 25
20:15 2017

Ante todo, debo expresar mi admiración por tan valeroso pueblo. Algunos dirán que me estoy entrometiendo en asuntos nacionales que no me corresponden, pero lo que hoy se cuece en Venezuela transciende sus fronteras.

Permítanme pues expresar mi opinión, con todo respeto.

El chavismo fue un proceso participativo hasta 2007, a partir de ahí comenzó el cambio hacia la concentración absoluta del poder, hacia el estatismo y la centralización como forma de gobierno; en esencia, hacia el castrismo, que no es otra cosa que capitalismo monopolista de Estado bajo un sistema totalitario de partido único; un verdadero engendro socioeconómico. Destruyendo a su paso toda la infraestructura económica y la base social y democrática del país, porque ese es el primer paso, nosotros ya lo vivimos; destruirlo todo para levantar sobre las cenizas, sin resistencia, el nuevo sistema.

Hoy el castrismo nos enseña claramente su objetivo en Venezuela, declarado en la convocatoria a la Constituyente que intentan imponer, la implantación de un sistema totalitario, basado en el control absoluto de todos los poderes del Estado, de todos los medios de comunicación, de todas las industrias, empresas, negocios, medios productivos, etc. Todo disfrazado bajo el manto de una falsa “colectivización” administrada por “dirigentes” seleccionados a dedo de entre los leales al régimen, que desde ya conforman la nueva y corrupta clase burócrata-partidista.

El golpe definitivo a los vestigios de la poca democracia participativa que los venezolanos lograron alcanzar, vendrá de mano de la creación de un Poder Popular o Comunal al más puro estilo cubano.

Un poder “popular” controlado centralizadamente, donde el único representante ciudadano que el pueblo puede nominar es el delegado de base, sin ningún poder real; el resto de la nomenclatura de ese supuesto poder popular será nominada a dedo, siguiendo normas estrictas dictadas por la máxima dirigencia del “gobierno-estado totalitario-partido único” y controladas por las Comisiones de Candidatura.

Hoy los venezolanos han podido ser testigos del procedimiento; en muchas de las planillas de firmas para los candidatos a la Constituyente ni siquiera aparecía el nombre del “candidato” que se apoyaba, el cual sería designado por el partido a posteriori, como quien reparte regalos por sus “méritos” a sus acólitos. Al pueblo le toca votar por el que sea dentro de un grupo cerrado de individuos que, en la mayoría de los casos, ni siquiera conoce.

La demonización, represión y eliminación sistemática de todo tipo de disidencia u oposición, el adoctrinamiento de las “masas” desde la niñez y el corporativismo (la creación de organizaciones títeres de “masas”, sociales, sindicales, etc. creadas, organizadas, controladas, dirigidas y financiadas por el “gobierno-estado totalitario-partido único”, cuyo objetivo real es sectorizar y controlar a los ciudadanos en todos los aspectos de sus vidas), será la “nueva” forma de control social totalitario.

En esencia, lo que intentan es crear un sistema totalitario donde los dirigentes vitalicios del PSUV y sus herederos usufructúen el poder de forma absoluta y sin control alguno por parte del que, por derecho propio, debería ser el soberano: el pueblo.

El resultado, al igual que ocurrió en Cuba, será un sistema vertical, totalitario, represivo, corrupto hasta la médula, con una economía rentista y un pueblo dependiente del Estado, atado a una vida de subsistencia mediante:

  • los CLAP (la libreta de racionamiento por la que se reparten los alimentos, diseñada y programada para no garantizar las necesidades alimenticias de todo el mes, obligando a los ciudadanos a “inventar” la comida necesaria el resto del tiempo fuera de las normas y leyes establecidas; de esa forma el Gobierno criminalizara la supervivencia),
  • leyes monopólicas que criminalizarán cualquier actividad productiva o de servicios “no autorizados” por el régimen, primero para evitar que “los pobres se conviertan en escuálidos” so pretexto del igualitarismo y posteriormente será utilizada como instrumento para obligar al ciudadano a depender totalmente del Estado empleador-proveedor; criminaliza la supervivencia en combinación con la libreta de racionamiento
  • el carnet de la patria (su número de control e identidad permanente),
  • el expediente personal (dosier que “califica” la lealtad del ciudadano al régimen, desde su infancia hasta que se jubila, lo controlan los funcionarios de gobierno y el Partido),
  • el corporativismo (control total de las “masas”, grupos sociales y sindicatos),
  • los órganos de represión del Estado,
  • los colectivos y demás mecanismos de represión paramilitar en un país donde el Estado y los dirigentes y empresarios “revolucionarios” “autorizados” serán los empleadores únicos, bajo una ley laboral leonina, con salarios de miseria, que sancionará cualquier tipo de disidencia, incluyendo el derecho universal a la huelga.

Un pueblo controlado, dividido, sectorizado, dependiente, sometido por la escasez programada y la represión como política de Estado; donde el “invento” del alimento diario será la única meta del ciudadano común, consciente de que cada bocado puede significar una condena por “desvío de recursos”, viviendo en permanente zozobra, donde nadie estará libre del “pecado” de sobrevivir.

Bombardeado constantemente por la propaganda oficial, en permanente adoctrinamiento, subyugado a los caprichos de la cúpula psuvista dirigida desde La Habana, viviendo en permanente estado de guerra en contra de enemigos ficticios.

Sin posibilidades reales de controlar siquiera su propia vida, las únicas opciones de sobrevivencia que le quedarán al ciudadano estarán dadas en plegarse a los caprichos del poder, convertirse en esbirro del régimen o escapar… en tal estado de cosas solo quedará espacio para doble moral y la degradación humana más cruel.

Hoy en Venezuela hay cientos de miles de agentes castristas (cubanos y de otras nacionalidades) infiltrados en todos los niveles de gobierno, y no hablo de los explotados médicos que sobreviven “barrio adentro” en condiciones miserables; hablo de esa horda de “asesores”, funcionarios y “migrantes legales”, muchos de ellos con pasaporte venezolano, carnet de la “patria” y jugosos ingresos, ocupando cargos en los ministerios, en las FANB, la GNB, la PNB; incluso organizando y entrenando colectivos y grupos paramilitares…

Ustedes, hermanos venezolanos, están bajo una invasión extranjera, los ha invadido un ejército de mercenarios sin disparar un tiro.

Eso convierte la lucha del pueblo venezolano en contra del imperialismo castrista en la lucha del pueblo cubano por su libertad y en la lucha de muchos otros pueblos del mundo que sufren y han sufrido este sutil, casi invisible, pero mucho más infame, violento y depredador imperialismo.

Entiendan, el castrismo es un imperialismo que no solo chupa, depreda y vive cual parásito de los recursos de los pueblos que invade, en complicidad con los regímenes títeres que impone y los políticos corruptos que infiltra, compra o compromete; el castrismo esclaviza y corrompe el alma de los pueblos hasta el punto de hacerla irreconocible.

Ustedes han caído en la trampa de la “ideología” castrista, que divide y enfrenta a muerte hermano contra hermano destruyendo las bases mismas de la sociedad, la familia y los valores fundamentales del ser humano para esclavizarlo.

Hoy el gobierno madurista está endeudando, vendiendo y liquidando, a la vista de todos, los recursos y riquezas de la nación a las grandes corporaciones internacionales, a los chinos y a los rusos (arco minero, remate de bonos soberanos, endeudamiento extremo de PDVSA y venta de todas sus empresas y subsidiarias, etc.).

Inmersos en un proceso de liquidación de activos y recursos naturales, es decir, convirtiendo esos activos y recursos naturales (mediante su venta, contratos de explotación o endeudamiento) en efectivo, en dinero, en medios financieros, pagados en el presente o a futuro; bajo un programa cuya finalidad es, además de permitir el robo descarado y el lavado del dinero sucio, ir a un esquema de renta que pagarían esas transnacionales al futuro “gobierno-estado totalitario-partido único” que pretenden imponer, por el traspaso efectivo de la soberanía y la explotación sin control de los inmensos recursos naturales de la nación, todo bajo control del castrismo cubano y el gran capital internacional.

Y hoy el castrismo se ha asociado (quizás siempre estuvo asociado) con el gran capital internacional en una mancuerna perfecta; unos invaden y someten hasta el alma de los pueblos, los otros endeudan a los gobiernos títeres, liquidan sus activos y se apropian de sus recursos naturales. Revisen los acontecimientos de 2006, 2007 y 2008, tanto en Cuba como en USA y Venezuela y descubrirán la mano de ese Gran Capital Internacional moviendo los hilos de la Historia.

No se confundan, no gasten sus fuerzas y tiempo en diálogos tramposos, ya el guion está escrito y el único camino posible es la movilización ciudadana total, la unidad de todos los venezolanos, sin distinción partidista o de credo, para detener la infamia.

Los que hoy apoyan la constituyente castro-madurista mañana serán sus esclavos; los que hoy apoyan a Maduro y sus secuaces no están apoyando un proceso revolucionario, están apoyando la peor invasión imperialista de toda la Historia.

Sinceramente,

José Fernández Cambas

Sobre el autor

José Fernández Cambas

José Fernández Cambas

De origen cubano, Fernández Cambas está especializado en investigación periodística y social. Por varios años trabajó como Freelance acumulando amplia experiencia en los procesos de Curación y Creación de contenidos e investigación. Su formación abarca desde el Periodismo y la Fotografía hasta un Diplomado en Alta Dirección impartido por el ITESM (Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey). Reside en México.

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