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Carta al director

Carta al director

Carta al director
mayo 05
00:35 2015

Señor Director:

El pasado año la literatura cubana del exilio se enriqueció con dos magníficas colecciones de cuentos: Un verano incesante de Luis de la Paz, a principios de año, y Mala jugada, de Armando de Armas, a finales. Para ambos autores, colaboradores de Diario las Américas, el primero marielito y el segundo balsero, estos resultan ser sus primeros libros de cuentos publicados en Miami.

Es curioso el contraste. De la Paz se inserta en la corriente de narradores –Arenas Valero, Victoria– que se desliza por una Cuba que comienza a desintegrarse desde el mismo 1959 y que culmina en 1980 con el éxodo del Mariel. La visión, a veces lúdica, es siempre perturbadora a pesar de las trampas de la memoria –o de la inevitable nostalgia– que suele impregnar de poesía hasta los vertederos. De la Paz nos cuenta de una Habana que más o menos todos conocimos –padecimos–, y también de un exilio que ya va pesando demasiado, pero que comienza a dejar sus huellas en la literatura.

De Armas es otra cosa. El viene a restregarnos por el rostro –como Zoé Valdés desde Francia– la Cuba de los 90, la actualización del horror y el caos que Fidel Castro ha venido edificando minuciosamente durante 38 años. Sus personajes deambulan entre los despojos de un país con un sólo propósito: sobrevivir a la catástrofe. Son seres que han perdido ya hasta la capacidad de asombro; y así, discriminados hasta la alienación, convertidos en escoria patriotera, deambulan por los restos de ciudades a oscuras, destilando alcohol y esperanzas. Son hermosos en su desolación y rabiosamente sarcásticos. Sólo poseen sus cuerpos maltratados y no poca astucia. Se mueven, burlan, pintan consignas en las paredes y esperan. Es una lucha sorda y lenta que ocurre en un lugar que aún nos pertenece, pero que ya no conocemos.

Mala jugada es un grito desesperado que brota de las ruinas. Lo da un cantor de los 90 con talento y valentía, anunciando la gran batalla final entre vikingos y monikongos. Yo, sin dudar un momento, apuesto por los vikingos.

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Carta originalmente publicada en Diario las Américas, en 1997, a raíz de la publicación de los libros Mala jugada y Un verano incesante, de Armando de Armas y Luis de la Paz respectivamente.

Sobre el autor

José Abreu Felippe

José Abreu Felippe

José Abreu Felippe (La Habana, 1947), poeta, narrador y dramaturgo cubano, se exilió en 1983 y reside actualmente en Miami. Ha publicado, entre otros libros, los poemarios “Orestes de noche”, “Cantos y elegías” y “El tiempo afuera” (Premio Internacional de Poesía Gastón Baquero, 2000), así como las novelas “Barrio Azul”, “Siempre la lluvia” (finalista en el concurso Letras de Oro, 1993) y “Dile adiós a la Virgen”. En 2012 recibió el Premio Baco de Teatro otorgado por TEMFest (Teatro Miami Festival).

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