Neo Club Press Miami FL

Chismoso, chivatón, cederista, negociante

Chismoso, chivatón, cederista, negociante

Chismoso, chivatón, cederista, negociante
agosto 15
20:59 2014

Los Comités de Defensa de la Revolución (CDR), esos aparentemente irrelevantes centros de vigilancia que en cada cuadra cubana controlan y documentan la vida, obra y milagros de sus vecinos, han jugado un papel decisivo en la consolidación del totalitarismo en la Isla. Un amigo lector, Eduardo Díaz, me hizo llegar hace tiempo una simpática anécdota a propósito del tema.

Cuando aún vivía en Cuba Eduardo recibió, como fruto de un intercambio clandestino, una lechona. Una lechona para ser sacrificada, se entiende, en el apartamento en el que por entonces residía. Era en el tercer piso de un edificio y el segundo albergaba la sede del CDR de la cuadra. El presidente del mismo, tras escuchar los gritos agónicos del animal, preguntó a Eduardo si había dado muerte a un cerdo en su domicilio. “Le contesté que los gritos eran de mi mujer regañando a mi hijo pequeño”, me cuenta el protagonista de esta historia. El funcionario quedaría razonablemente desarmado por la explicación, a lo que Eduardo agregó: “Pero sube, que te voy a dar unos cuantos chicharrones”. Ambos, en particular el presidente del CDR, obviaron definitivamente el sacrificio.

La anécdota revela, lateralmente, una de las características básicas del funcionamiento y una de las principales causas de la efectividad de estos comités: pasado por el agua de una cotidianeidad que aparentemente ha asumido la trascendencia del hecho revolucionario, el cederista activo responde a unas coordenadas culturales suficientemente asentadas en el imaginario nacional. Entre ellas esa costumbre, tan cubana, de inmiscuirse en la vida de los demás y juzgarla –a menudo– severamente.

Luego, del juicio de valor a la denuncia no hay más que un paso. Probablemente, Eduardo habría sido denunciado por el presidente de “su” CDR de no haber mediado los susodichos chicharrones. Con lo que arribamos a una segunda conclusión: con el tiempo, los CDR también se han convertido en un negocio, en una suerte de centro de peaje que se beneficia de los diezmos aportados por los vecinos de la cuadra. Vecinos que para sobrevivir deben aliarse con sus celadores.

Por su parte, para contar con cuatro pesos o un plato de comida decente, los celadores –los cederistas– también tienen que cruzar la raya de la legalidad y “resolver” en el mercado negro. Comprando e incluso vendiendo. Con lo que la simbiosis chismoso-chivatón-cederista asciende un escalón más, hasta desembocar en la simbiosis chismoso-chivatón-cederista-negociante. Un círculo vicioso que se cierra en Cuba cada día de cada mes de cada año. Interminablemente.

Una caricatura de Omar Santana

Una caricatura de Omar Santana

Los CDR nacieron, con el pretexto de “defender la revolución cubana”, el 28 de septiembre de 1960. Surgieron en momentos en que la oposición anticomunista luchaba denodadamente, recurriendo a ratos a los mismos métodos violentos que los revolucionarios habían entronizado en la vida política nacional, para evitar que el país se extraviara definitivamente en la caverna totalitaria. Luego, tras institucionalizarse el castrismo, reforzaron su labor estructural de soporte sistémico, convirtiéndose en el ojo por antonomasia del Gran Hermano. En el ojo público. Un ojo que no perdona excepto cuando uno de sus órganos vecinos, la boca, lo soborna masticando chicharrones.

Etiquetas
Compartir

Sobre el autor

Armando Añel

Armando Añel

Armando Añel (La Habana, 1966). Ghost Writer, fue periodista independiente en Cuba. En 1999 recibió el Primer Premio de Ensayo de la fundación alemana Friedrich Naumann. Ha sido columnista de periódicos como Tiempos del Mundo, Libertad Digital y Diario las Américas, y editor de revistas como Perfiles, Encuentro de la Cultura Cubana, Islas y, actualmente, Herencia Cultural Cubana. Ha publicado las novelas "Apocalipsis: La resurrección" y "Erótica", la compilación de relatos "Cuentos de camino", los poemarios "Juegos de rol" y "La pausa que refresca" y las biografías "Instituto Edison: Escuela de vida" y "Jerónimo Esteve Abril, apuntes y testimonios", entre otros. Vive en Miami.

Artículos relacionados

0 Comentario

No hay comentarios

No hay comentarios, escribe el tuyo

Escribe un comentario

Escriba un comentario

Armando de Armas en el Festival VISTA:

Letras Online

LA REVISTA INTERACTIVA DE NEO CLUB PRESS
  José Hugo Fernández

Una trompetilla, eso es la libertad

José Hugo Fernández

  La trompetilla se fue de Cuba. Su ausencia representa para nuestra gente lo mismo que representó la retirada de los cohetes soviéticos para el régimen. De pronto, ya no

0 comentario Leer más
  Ángel Santiesteban

La Parca merodea

Ángel Santiesteban

  A la abuela se le ha hecho costumbre mantener la vigilia en las madrugadas. Espera impaciente en la oscuridad porque de todas maneras quedó ciega por la diabetes, y

0 comentario Leer más
  Nilo Julián González

Querido padre

Nilo Julián González

                si dejara de buscar el asombro de todo y del mundo si dejara de ver con sanidad con este es mi cuerpo

0 comentario Leer más
  Yosvani Oliva

Tenga cuidado la noche

Yosvani Oliva

                Ándese sobreavisada la noche tan permisora de este bufón aburrido buscando quien lo contente. Trastoca las prioridades y a quemarropa dispara estrellas

0 comentario Leer más
  Baltasar Santiago Martín

¿Suicidio?

Baltasar Santiago Martín

  En memoria de Juan O’Gorman             No entres al río con los bolsillos llenos de piedras como hizo Virginia; antes que suicidarte, arrójale las

0 comentario Leer más

Lo más reciente: