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Comentarios a la Autobiografía de Fidel Castro

Comentarios a la Autobiografía de Fidel Castro

noviembre 01
03:28 2011

1-abc_autobiografia_castroSin duda Norberto Fuentes (NF) es un maestro en eso que algunos llaman “el gancho”. Cuando me obsequió su libro, leía yo el “Decision Points” de George W. Bush, y lo tuve que dejar hasta terminar con el recién obsequiado.

Su novela nos describe en detalle cómo es que un megalómano, con un ego exacerbado hasta el límite de la demencia, puede que se vea a sí mismo. No dudo que alguien como Fidel Castro (FC) justifique sus propios crímenes de la forma que NF nos lo describe. A veces cuando leía, aun siendo la versión traducida al inglés, me parecía sentir la voz de FC diciendo el texto en español.

Hubo conceptos como ese de las “alianzas cautivas” que me resultaron reveladores. Aunque lo experimenté muchas veces en carne propia y hasta pude reconocer el fenómeno en otros aliados cautivos, no logré sintetizarlo en esa idea como sin duda NF lo logró.

En esta “Autobiografía”, FC se ve a sí mismo como un genio que siempre ve más allá que los demás y adivina cómo el enemigo va a responder a cualquier movida suya.  El siempre está en control de todo, al enemigo le deja saber lo que él quiere que sepa y éste, con un intelecto muy inferior al suyo, hasta demora en captarlo. El problema que encuentro aquí no sólo es que FC se vea a sí mismo de manera tan genial, sino que me da la impresión que NF nos quiere convencer tanto de esa genialidad como de la total estupidez de sus adversarios. Nos da un FC capaz de manipular a todo el mundo sin que nadie fuera nunca capaz de escapar a esa manipulación. Resulta que FC ha sido el único que ha logrado llegar al fondo del asesinato de Kennedy,  el que se las supo todas en la Crisis de Octubre, el que prácticamente escogió el lugar de desembarco de la 2506, en fin, “el invencible Comandante en Jefe”.

Sin duda la revolución cubana atacó a la familia desde sus comienzos, separándola con movilizaciones militares, agrícolas, largas misiones o estudios en el extranjero, todo lo que promoviera la infidelidad conyugal. Por otro lado las becas, las escuelas en el campo y el Servicio Militar Obligatorio, separaban a los hijos de la familia. NF nos esboza un plan macabro de FC para el aumento de población en los 60 provocando una escasez de anticonceptivos, uno que apenas recuerdo y me atrevo a dudar que haya tenido éxito alguno; sin embargo, la sistemática destrucción de la familia cubana que ha estado presente en el medio siglo de revolución, esa ni la menciona.

En su “autobiografía”, FC sólo parece recordar sus victorias militares y de genio conspirativo. No obstante, no fueron pocas sus aventuras de tipo económico, entre las que no puede contar una sola victoria. Por sólo mencionar algunas de estas aventuras, que me vienen a la mente sin hacer demasiada memoria: la desecación de la Ciénaga de Zapata; las represas; la zafra de los 10 millones; el cordón de La Habana; la genética ganadera; la flota pesquera y mercante… ¡Ah!, y por lo cercano, no puedo dejar de mencionar a los robots que me tocó hacerle. ¿No cree NF que en una autobiografía FC al menos dedicaría algunos párrafos a tratar de buscar una justificación para esos sonados fracasos?

Al ponernos esta autobiografía como confesiones de FC ya con un pie en la tumba, NF nos da por resueltos misterios como la muerte de Camilo por la vía del accidente, esa que muchos aún creen que fue un asesinato. Sinceramente, no creo que NF tenga más elementos sobre esto que otros testigos, tan o más cercanos a los círculos de poder como él y que no opinan así. Fue cuando leí esto que me pregunté: bueno, ¿y cuánto de lo que ha encendido mi interés pensando que es dato, es sólo ficción? Quizá es un problema de este género de la novela histórica, que nunca queda claro cuándo es una y cuándo la otra.

Otra cosa que me llama la atención es que no recuerdo un solo personaje positivo en todo el extenso texto de esta obra; alguien que haya actuado digna o inteligentemente. El que no ha sido un tonto, ha sido inmoral, abyecto o todo lo anterior.

Yo me confieso pro-americano y ese quizá sea un lujo que no puede darse quien, como NF, vive de escribir para el público hispano. En el odio y el desprecio hacia los “gringos” que pone en la “Autobiografía de FC” se me transparenta un antiamericanismo que parece trascender del personaje al autor.  El término peyorativo de “Gringo” que NF usa para la prosa de FC nunca lo usó en sus discursos, y es que no fue de uso corriente en Cuba.  Tampoco lo recuerdo ni en los más agresivos slogans revolucionarios, que preferían el término de “Yanquis” para orientar el odio en su propaganda.  El uso de ese término “gringo” y otros detalles que no logro pasar al pensamiento claro hacen que el libro me deje la sensación, quizá equivocada, de que hay algo visceral ahí que en mi opinión no se corresponde con la gratitud que tanto NF como yo le debemos a los Estados Unidos por habernos dado asilo pasando por alto aquellos lazos que tuvimos con sus más encarnizados enemigos, y de los que hoy me avergüenzo.

Por otro lado, tengo que felicitar a NF por la casi ausencia de errores técnicos en su libro, de esos que suelo detectar a montones en cosas escritas por personas ajenas a la ciencia y/o la tecnología. Pude encontrar uno solo: en una descripción de las armas nucleares emplazadas por los soviéticos en Cuba, dice que éstas pesaban 12 kilotoneladas (12000 toneladas) cuando ese sería más de cinco veces el peso de los mayores bombarderos portadores (un B-52 pesaba 220 toneladas completamente cargado). O bien esas kilotoneladas se refieren al equivalente en TNT de la capacidad destructiva de los referidos dispositivos nucleares (lo parece poco para los años 60) o simplemente es que pesaban 12 toneladas, que es una cifra razonable para una bomba de esa época.

Hay algo que no sé si se trata de un error técnico o una falacia intencional. Me refiero a que NF pone a FC filosofando sobre su tesis de que el pasado es tan incognoscible como el futuro, para lo que invoca a la teoría de la relatividad de Einstein.  Pero por estar la física tan lejos de sus intereses, no creo que FC haya entendido nunca o siquiera conozca de la paradoja del pasado/futuro relativista, por lo que no me parece probable que lo invoque en nada que se le ocurra escribir. No sé si se quiso ponerlo así para caracterizar eso de que FC cree saber de todo, incluso de aquello de lo que no tiene peregrina idea. El problema que veo, aun cuando esa haya sido la intención, es que lamentablemente no creo que sean muchos los lectores con el conocimiento suficiente de la teoría especial de la relatividad como para percatarse de que ese FC de la “Autobiografía” ni remotamente entiende la paradoja y que terminen concluyendo, una vez más, que el “Invencible Comandante” es un genio.  

Por último, ya al final del libro, hay una referencia a la teoría del “Big Bang” a partir de la que FC concluye perogrúyicamente que “el universo es materia”.  Semejante tontería no guarda relación con el genio que se me ha venido vendiendo desde el principio del libro.

Aun cuando mi opinión no es todo lo positiva que pensé que iba a ser, cosa que lamento, no pude soltar el libro y me lo leí de tapa a tapa.

Estoy muy lejos de ser un crítico literario y, como opiniones mucho más autorizadas lo han elogiado, estas observaciones que hago no creo opaquen el ya innegable éxito del volumen.

Nota del autor. A modo de aclaración, el que dos eventos, A y B, desde un sistema de referencia puedan verse primero A y después B y que desde otro, en movimiento respecto al primero, puedan verse primero B y después A, habla de relatividad al sistema de referencia, no de incognoscibilidad. En eso no hay nada misterioso ni metafísico.

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