Neo Club Press Miami FL

Cómo desactivar a un seguroso

 Lo último
  • Regreso del hijo pródigo También fui budista. Me puse zen-timental y lo dejé, para tener tiempo de poner chistes como estos en los lugares y que la gente dijera “qué cómico eres, qué cómico...
  • Nicolás Guillén, cuatro leyendas   El poeta cubano Nicolás Guillén era de apellido Batista por parte de madre. Doy mi palabra que es así y que yo no tengo la culpa. Se llamaba Nicolás...
  • Instrucciones para que no te llamen fascista en Wynwood   1- Hay que celebrar cualquier cosa que diga Madonna; también cualquier cosa que diga Sean Penn, aunque ya estén separados. 2- Hay que protestar contra la Guerra de las...
  • Agua que no has de beber   Tal vez nadie recuerde el cuento ‘El rey sabio’, de Khalil Gibran, en el cual los habitantes de un reinado se vuelven locos después de tomar agua de un...
  • ¿Si fueras un billete de 100 Bs, a dónde irías?   En la isla del Dr. Madureau, el papel sobre el cual se imprime la moneda vale mucho más que la moneda misma. Ya se conocen las consecuencias de situaciones...

Cómo desactivar a un seguroso

Cómo desactivar a un seguroso
octubre 26
13:27 2015

 

Estamos rodeados, y no precisamente de agua. No se trata de paranoia, no: A cada paso nos acecha, o desafía, un agente del G2. Directo o indirecto, militar o civil, por su cuenta o enviado, pero siempre presente, más allá de cualquier teorización, el seguroso pervive. De manera que ante tal evidencia recomiendo desactivar al seguroso en lugar de “descubrirlo”, tarea esta última casi siempre imposible puesto que casi nunca contamos con pruebas contundentes para legitimar nuestros argumentos en su contra. A continuación tres consejos para desactivar a un agente encubierto:

–Búrlese. De manera sutil, indirecta pero constante, la burla es una de las armas más poderosas contra un seguroso. Busque siempre la manera de ponerlo amablemente en ridículo y verá que lo saca de paso, hasta desactivarlo por unos cuantos días. Los segurosos suelen tomarse muy en serio.

–Atráigalo. Déjelo llegar. Ocúpelo. No hay mejor manera de desactivar a un seguroso que suplantar los papeles: Ahora será usted quien lo tendrá bajo control y lo manejará ofreciéndole datos falsos y ocupándolo en tareas aparentemente confidenciales, pero carentes de importancia. Es decir, ahora, respecto a él, será usted el agente encubierto.

–Aliméntelo. Un seguroso es siempre alguien insatisfecho con su destino, convencido de que el mundo conspira en su contra. De ahí que su ego sea enorme y usted pueda entretenerlo agrandándoselo. En este sentido, mientras más tiempo pase un seguroso satisfaciendo su ego mucho mejor: Menos tiempo tendrá para joder a los demás.

Es inútil denunciar a un seguroso sin pruebas, y también lo es bloquearlo, pues si se lo han asignado siempre lo relevará otro, y otro, y otro… y si no, también. Porque para acabar con los segurosos –directos o indirectos, conscientes o inconscientes– primero hay que refundar lo cubano: Cuba está llena de segurosos puesto que Cuba está llena de gente insatisfecha y autoritaria, y desde allí se esparcen como una plaga. Así que desactive a su seguroso usted mismo (tírelo a mierda o manténgalo ocupado en nimiedades). No espere más por el FBI.

Etiquetas
Compartir

Sobre el autor

Armando Añel

Armando Añel

Armando Añel (La Habana, 1966). Ghost Writer, fue periodista independiente en Cuba. En 1999 recibió el Primer Premio de Ensayo de la fundación alemana Friedrich Naumann. Ha sido columnista de periódicos como Tiempos del Mundo, Libertad Digital y Diario las Américas, y editor de revistas como Perfiles, Encuentro de la Cultura Cubana, Islas y, actualmente, Herencia Cultural Cubana. Ha publicado las novelas "Apocalipsis: La resurrección" y "Erótica", la compilación de relatos "Cuentos de camino", los poemarios "Juegos de rol" y "La pausa que refresca" y las biografías "Instituto Edison: Escuela de vida" y "Jerónimo Esteve Abril, apuntes y testimonios", entre otros. Vive en Miami.

Artículos relacionados

0 Comentario

No hay comentarios

No hay comentarios, escribe el tuyo

Escribe un comentario

Escriba un comentario

Letras Online

LA REVISTA INTERACTIVA DE NEO CLUB PRESS
  Luis Jiménez Hernández

Los peces no bailan rumba

Luis Jiménez Hernández

Imperceptible, el tenedor choca de regreso contra los dientes, luego la boca de Berenice García, que disimuladamente evita atraer la atención de los otros comensales con los sonidos de sus

0 comentario Leer más
  Rebeca Ulloa

El dulce del frasco

Rebeca Ulloa

¡Qué susto! Tres de la madrugada y aquel teléfono timbra que timbra. En un segundo pensé diez mil cosas y ninguna buena, por cierto. Un sí, seco y adormilado del

0 comentario Leer más
  Ana Ajmátova

La mujer de Lot

Ana Ajmátova

Pero la mujer de Lot miró hacia atrás y se convirtió en una columna de sal. 14 Génesis Y el hombre justo acompañó al luminoso agente de Dios por una

0 comentario Leer más

Festival Vista Miami