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Con la sensualidad de un tango

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Con la sensualidad de un tango

Mayra del Carmen Hernández, Aristide, Thelma Delgado, Waldo González y Rebeca Ulloa durante la presentación del libro en Art Emporium

Con la sensualidad de un tango
Agosto 31
09:10 2016

 

En íntimo haz, se combinan en la poeta y artista plástica mexicubana Thelma G. Delgado y su literatura la mejor poesía popular, el erotismo y la sensualidad, el franco y sencillo carácter de los nacidos en ambas regiones, como asimismo el bolero y el danzón (géneros musicales que entrarían por Yucatán a México para quedarse): todo fusionado en un delicioso e incambiable “ajiaco”, tal definiera nuestra cultura y su rica mezcla el tercer descubridor de la Isla: Fernando Ortiz.

Dedicado al amor, a los amantes, el acertado conjunto de versos De amor, desamor y otras chingaderas (dividido en las tres secciones mencionadas en el título, y editado por Unos y Otros), resulta un libro “raro”, adjetivo justamente utilizado por Rubén Darío en su hoy por muchos desconocido volumen Los raros (1896), en cuya primera edición bonaerense reuniría 19 semblanzas de sus autores preferidos, tales los poetas franceses Paul Verlaine y Lautréamont, el norteamericano Edgar Allan Poe, el dramaturgo noruego Henrik Ibsen y nuestro grande José Martí, quien siempre sencillo, pero seguro de su estatura poética y pivote del movimiento modernista, durante un fugaz encuentro en New York llamara al nicaragüense “Hijo mío”.

Y digo que Thelma ha escrito un cuaderno “raro” porque el suyo no es un poemario tradicional, no: se trata de una inteligente combinación de poemas en prosa (y/o prosa poética) y breves cuentos, evocadores de las lecturas que, por fortuna, muchas mujeres como ella hicieron durante la infancia y la adolescencia.

Pero hay más: como para redefinir su sensualidad y su erotismo, la poetartista incluye en su primer conjunto poético reproducciones de varios de sus óleos con desnudos femeninos que ahora mismo pueden disfrutar en las paredes de esta querida galería.

Thelma

Asimismo, otro rasgo de la atractiva “rareza” de su libro, es que desde la primera página, la poeta/narradora va imbricando textos definitorios de su feminidad y el amor, según escribe en el siguiente: “Muchos hemos reído con él, lo hemos hecho nuestro amigo; otros hemos llorado por su causa, y hasta lo hemos maldecido; pero en mayor o menor grado lo hemos experimentado, por lo menos una vez en la vida: Amor.”

En su primer texto, el cuento “Lola”, ya Thelma pone sus cartas sobre la mesa, y da paso a tres de las características de su quehacer en prosa y verso: sensualidad, erotismo y pasión. En consecuencia, cierra su minicuento con un final feliz, algo “raro” también en la vida y las letras del siglo XXI: “[…] se dejaron llevar por los deseos de sus cuerpos y con la misma cadencia del baile, se identificaron en la cama… fue un tórrido romance que se convirtió en un hermoso amor que duró mucho más de lo que las amigas de Lola pensaban. El romance duró toda la vida.”

Le sigue “A mi manera” que, no obstante su título evocador de la hermosa canción “My Way”, canon en la voz del grande Frank Sinatra, resulta, sin duda, un ardiente texto que recuerda “Te amo ahí contra el muro destruido”, otro clásico del poeta y narrador michoacano Homero Aridjis, incluido por Mario Benedetti en su antología Poemas de amor latinoamericanos. Es tan hermoso, que no me resisto a su lectura: “Te amo ahí contra el muro destruido / contra la ciudad y contra el sol y contra el viento / contra lo otro que yo amo y se ha quedado / como un guerrero entrampado en los recuerdos. // Te amo contra tus ojos que se apagan / y sufren adentro esta superficie vana / y sospechan venganzas / y muertes por desolación o por fastidio // Te amo más allá de puertas y esquinas / de trenes que se han ido sin llevarnos / de amigos que se hundieron ascendiendo / ventanas periódicas y estrellas // Te amo contra tu alegría y tu regreso / contra el dolor que astilla tus seres más amados / contra lo que puede ser y lo que fuiste / ceremonia nocturna por lugares fantásticos // Te amo contra la noche y el verano / contra la luz y tu semejanza silenciosa / contra el mar y septiembre y los labios que te expresan / contra el humo invencible de los muertos.”

Mas, asimismo, “A mi manera”, como otros versos suyos, me evocan los muy recordados textos de otro grande, tal el Neruda de su juvenil y mítico Veinte poemas de amor y una canción desesperada. Pero escuchemos algunos de nuestra Thelma: “Me gustas como me gusta el primer café del día, / como se disfruta una tarde de verano y una noche estrellada. / Me gustas sin medida, sin reparos, sin complejos ni límites. / Me gustas con morbo, con picardía y sin censura. […] Te quiero con la fuerza con que las olas se estrellan en el arrecife. / Con la ternura de la mirada de un niño. / Con la algarabía de un barco que regresa al puerto. / Con la sensualidad de un tango. […] Con la dulzura de un beso”.

En su cuento “El burgués y la gitana”, expresa con talento su condición de indudable narradora: “Él disfrutaba de ver la radiante luminosidad de su mirada, el movimiento de sus manos que, al moverlas, parecían palomas que volaban alegres por todo el salón; de su pelo, que como un potro salvaje amenazaba con soltarse del pañuelo que lo sostenía con tanto afán”.

Mas, si bien a lo largo de su breve poemario descuellan no pocos textos, en la tercera y última sección de solo siete poemas, “Chingaderas”, es donde, a pesar de su lúdicro título, alcanza mayor cota. Pero, antes aclaro que el término chingadera proviene del habla popular y coloquial del hermano país, donde los hablantes al pronunciarlo expresan adversidades o los sorprenden hechos inesperados y que, entre los cubanos, tiene el popular significado de “jodedera”.

Aquí alcanza Thelma notable lirismo y sensualidad, gracias a su absoluta sinceridad que no oculta el deseo, tan natural como su propia y cristalina existencia, según corrobora en la mayoría de los poemas de esta sección. En consecuencia, dice al amante en el “El beso”: “Quisiera caminar descalza por tu mente y sentarme desnuda en un sofá de la sala de tu pensamiento.”

Tan claros como el alba, son igualmente los versos de “Mi credo”, genuina confesión de esta mujer-poeta que ama la vida y el amor, sin temor a prejuicios ni a perjuicios. Por eso, contundente, afirma: “Creo en el roce de unas manos / Y en las caricias que se hacen con los ojos / En la humildad que se esconde detrás del ego / Y en el amor escondido detrás de un / Ya no te quiero. // Creo en los amores a solas / Y en llorar cuando un amor lejano se recuerda / En vivir el presenta a todas horas / Y partir primero antes de ser dejada. // Creo en lo que siento / Y en el vacío que dejan ciertos amores / Creo en un te quiero y que me quieres / Sin culpas ni remordimientos.”

Thelma concluye su hermoso libro con otro texto de igual o aún mayor aliento lírico, “Cuando ya no sea más”, donde configura un excelente fresco conceptual al declarar: “Cuando yo no sea más / Seré el aire que revuelva tu pelo […] La flor que cante en tu ventana al amanecer / El desayuno de los domingos / Y tu compañía cuando mires la luna en una noche estrellada / Seré el olor de la flor de nardo […] La música de un adagio / Cuando ya no sea más seguiré siendo todo para ti / y tú todo para mí… cuando ya no sea más.”

En fin, los gestores de Ediciones Unos y Otros pueden sentirse satisfechos con la publicación de este primer y hermoso poemario que confirma a Thelma G. Delgado como un promisorio nombre de la poesía mexicana y latinoamericana escrita en Miami.

(Palabras leídas en la presentación del volumen, en Art Emporium Gallery de Miami, el domingo 28 de agosto de 2016).

Sobre el autor

Waldo González López

Waldo González López

Poeta, ensayista, crítico teatral y literario, periodista cultural, es graduado en la Escuela Nacional de Teatro (ENAT) y Licenciado en Literatura Hispanoamericana (Universidad de La Habana). Autor de 20 poemarios, 6 libros de ensayo y crítica literaria, diversas antologías de poesía, décima y teatro, desde su arribo a Miami (2011) ha sido ponente y jurado en eventos teatrales y literarios internacionales. Merecedor del 3er. Premio de Poesía en el X Concurso “Lincoln-Martí” 2012, colabora con las webs teatroenmiami.com (Miami), Encuentro de la Cultura Cubana (España), Palabra Abierta (California), el Boletín de la Academia Norteamericana de la Lengua Española (New York), el blog Gaspar El Lugareño, la revista bimestral y digital Otro Lunes y la digital y en formato de papel Baquiana, por cuyas Ediciones Baquiana publicó en 2015, y en su Colección Poesía, su antología “Trazo estos signos en la arena”.

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