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‘Considero al presidente Raúl y al Comandante en Jefe Fidel Castro, mis hermanos’

‘Considero al presidente Raúl y al Comandante en Jefe Fidel Castro, mis hermanos’

‘Considero al presidente Raúl y al Comandante en Jefe Fidel Castro, mis hermanos’
mayo 28
09:27 2015

Esto lo dijo a la prensa castrista, al Granma, el flamante presidente salvadoreño Salvador Sánchez Cerén luego de una visita a la Isla esta semana.

Por cierto, en la foto que ilustra el texto de Granma, notase una expresión candorosa —allá, en el barrio de mi infancia, la calificarían con un adjetivo más fuerte, impublicable— en el mandatario salvadoreño.

¿Será que en verdad lo arropa la candidez, lo cual explicaría que lo dicho por él, según la nota del Diario Oficial del Partido Comunista de Cuba, resulte tan vacuo, tan fuera de lugar… y hasta sacrílego?

¿Será?

¿O será en realidad otro atributo, también impublicable, lo que lo lleva a afirmaciones tan perversas?

Dice el presidente salvadoreño de él y los Castro: “Somos compañeros de ideales”.

Nada que hacer. Son “compañeros de ideales”. De modo que uno puede asegurar que Sánchez Cerén, si la vida le alcanza para ello, va a aplicar en El Salvador un gobierno totalitario, comunista hasta el fondo, para dentro de 56 años aproximadamente, volver al punto de partida. Pues ya lo sabemos: el comunismo es el más perfecto círculo que haya recorrido un caminante.

Afirma el recién elegido presidente —elegido mediante las urnas, con el voto libre de la población—que el encuentro con el dictador cubano “me ha permitido conocer la profundidad de su carácter humano”.

Yo creo que todo ser humano tiene un “carácter humano”, de modo que no puedo discernir qué quiso decir con esto el salvadoreño. Quizás quiso expresar que Raúl Castro es buena gente, que tiene un gran corazón, que se le salen las lágrimas cuando  sabe de una  injusticia, que como aquella, la “Zarzamora” de la canción, “llora que llora por los rincones” cuando piensa en su pueblo víctima de la inopia y el terror.

Quizás quiso decir eso, pero dijo otra cosa; nada.

Declara el señor presidente que su intención, como la de otros elementos de la izquierda latinoamericana, es “construir [los comunistas no tienen otro vocablo para estos casos, parecen albañiles] un mundo nuevo para toda América Latina sobre la base de establecer una relación de mayor independencia”.

Muy viejo este argumento. Por eso me parece por momentos que Sánchez Cerén es ingenuo. ¿Este mundo no fue el que se empezó a “construir” allí, en el país que él acaba de visitar, y al final solo es sombras, desesperación, penurias?

¿Quién entiende al señor?

Pero donde el cándido presidente salvadoreño, como dicen en el béisbol, parte el bate, es cuando declara que la visita resultó provechosa para ver los avances alcanzados en áreas de intercambio entre los dos países, “muy importante para nosotros, porque queremos garantizar la seguridad alimentaría (sic) de nuestro pueblo”.

¿En qué fuentes se informa el señor presidente?

¿No se sabe el cuento del vaso de leche prometido hace siete años por Raúl Castro, aún una quimera?

¿Piensa meter en su país la Libreta de Abastecimiento (racionamiento), las colas para comprar un aguacate a precio de faisán o un racimo de plátanos que tal pareciera diseñó Picasso?

Bueno, yo lo dejó ahí. Ojo los salvadoreños. Como dicen en Cuba, “estén a la viva”, que el partido se les ha puesto difícil. O podría ponérseles muy difícil.

Mucho ojo.

Sobre el autor

Félix Luis Viera

Félix Luis Viera

Félix Luis Viera nació en Santa Clara en 1945. Ha publicado seis poemarios, tres libros de cuentos y cuatro novelas, más la noveleta “Inglaterra Hernández”. Su libro de cuentos “Las llamas en el cielo” es considerado por muchos un clásico del género en su país. En Cuba, recibió en dos ocasiones el Premio de la Crítica. Su novela “Un ciervo herido” —traducida al italiano en 2005— ha recibido una notable acogida de público y crítica. Su más reciente novela, “El corazón del rey”, incursiona en la década de 1960, cuando en Cuba se establecía la llamada revolución socialista. Su poemario “La patria es una naranja” fue merecedor en 2013, en Italia, de uno de los premios “Latina en Versos”. Comenzó su carrera literaria con el poemario “Una melodía sin ton ni son bajo la lluvia”, Premio David de Poesía en 1976. Desde 1995 reside en la ciudad de México.

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