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Cuando un pueblo emigra, sobran los gobernantes

Cuando un pueblo emigra, sobran los gobernantes

Cuando un pueblo emigra, sobran los gobernantes
noviembre 21
13:43 2015

 

Si usted, lector, no es cubano, y quisiera conocer la historia de ese pueblo, debería mirar con atención los símbolos extraños que la definen: una isla en forma de caimán, una virgen aparecida en el mar sobre un bote con tres hombres remando; y un poeta y apóstol de la independencia, que escribe con su propia sangre los versos más hermosos; “Dos patrias tengo yo, Cuba y la noche”.

Lo esotérico, el misticismo de lo cubano, va mucho más allá de cualquier creencia religiosa. Quizás porque algunos sostienen que Cuba formó parte de la Atlántida (el continente que desapareció en el mar), y que luego salió a flote convertida en ese caimán que le da forma, su pueblo es un pueblo castigado por la maldición. Maldición que se dice recayó sobre los habitantes del continente de la Atlántida, seres extraordinarios, pero pecaminosos, según la leyenda. Y esa virgen de la Caridad, que es símbolo de lo cubano, arrastra consigo el destino de su pueblo: huir remando, atravesar en una balsa, o cómo se pueda, las aguas tibias de ese mar que ha de tragarse a muchos en el Estrecho de la Florida.

José Martí mismo, el intelectual y político cubano más brillante que hemos tenido, es arrastrado a la muerte, con sólo 42 años, para iluminar con su sangre la vuelta a la tierra que lo vio nacer.

Los cubanos hemos nacido de una cepa distinta, como ciertos árboles; hemos crecido con la inocencia y la picardía que nos convida a la música, al chiste, a la vida relajada, pero también a la dedicación al trabajo y el amor a la familia. Hemos nacido dispuestos a no dejarnos vencer, aunque las circunstancias intenten oprimirnos. Somos un pueblo que a lo largo de su historia ha sabido convertir en algo valioso y perecedero el sufrimiento que nos ha tocado en suerte.

Desde mucho antes, desde mediados del siglo XIX, los cubanos comenzaron a emigrar por razones políticas, porque querían dejar de ser colonia española, porque ansiaban la libertad, y cuando la consiguieron regresaron dejando sembrada en tierra americana la semilla del próximo éxodo, el de los cubanos que huirían del comunismo, de la tiranía implantada desde 1959 por Fidel Castro.

Ha sido duro ver partir a los familiares, a los amigos, a lo largo de estas décadas. Ha sido duro reconocer que “nos casaron con la mentira, y nos obligaron a vivir con ella”, como dijo el tirano Fidel Castro en los primeros años de la revolución, y que muy bien encaja a la hora de definir su régimen.

Hoy, Cuba es una mentira. Cuba no existe, Cuba ha muerto. La mató la revolución, la mató esa suerte de maldición que le cayó encima el primero de enero de 1959. El pueblo no tuvo más salida que ir abandonando la isla poco a poco, como pudo: en avión, en bote, en balsa; huyendo como lo permitieran las circunstancias.

Esclavizado como está, ha sufrido cárcel por tan sólo querer abandonar su patria, un derecho universal.

Desde 1959 la isla ha sufrido tres salidas masivas, tres formas distintas de huir: Camarioca, el Mariel, el Maleconazo, y la más reciente, la de los cubanos que ya en cifra de más de tres mil están intentando llegar a Estados Unidos desde Ecuador, y que ahora se encuentran varados en Costa Rica. Este éxodo tiene las características especiales de los últimos acontecimientos: las relaciones con Estados Unidos, y la posibilidad de salir de la isla toda vez que se tenga visa o la aceptación de otro país; lo que se ha acelerado ante la inminente señal de que muy pronto se elimine o restrinja la ley de ajuste cubano, que les permite legalizar su estatus toda vez que pongan pie en Estados Unidos.

Tras enfrentar la deshumanización del gobierno de Nicaragua, que les impide a los cubanos atravesar su frontera, este nuevo éxodo es un espectáculo que va cobrando fuerza y desesperación en la medida en que la situación se agrava. Son ya más de tres mil cubanos, un conglomerado de seres en busca de la libertad, que intentan por todos los medios llegar hasta la frontera de México con Estados Unidos. Compuesto por hombres y mujeres de todas las edades, incluyendo niños y ancianos, recuerdan el éxodo de los israelitas, tras abandonar Egipto, y cruzar el desierto para llegar a la Tierra Prometida.

Estos cubanos no van a desmayar porque se les cierren las fronteras; muchos han dicho que prefieren morir antes que regresar a la Isla. Aman a Cuba, pero no quieren vivir más en cautiverio; no quieren sufrir más la mentira de sus vidas bajo la tiranía; no desean seguir fingiendo, seguir diciendo sí al gobierno que los tiraniza, mientras tienen que vivir con la doble moral para poder sostener a sus familias. La educación, la medicina gratuitas, de las que tanto presume la propaganda oficial, forman parte de la mentira conque casaron (y cazaron) a ese pueblo. Las mujeres no quieren parir más, la gente envejece antes de tiempo, los niños crecen sin otra esperanza que la de recibir regalos de los familiares que se marcharon al extranjero. La vida en Cuba es un infierno. Un infierno a plazos, donde ahora, con las relaciones entre ese país y Estados Unidos, se perpetúa el poder de los Castro y su descendencia oprobiosa. La gran estafa, como señala Eudocio Ravines en su famoso libro sobre el comunismo, es hoy más que nunca una realidad.

Seamos solidarios con esos que hoy están varados en Costa Rica, no importa si abandonan la isla por razones políticas o económicas. Da igual: ellos son hoy el mejor ejemplo de que en Cuba lo que el pueblo quiere es libertad. Como dijese el poeta y apóstol de la independencia, José Martí. “Cuando un pueblo emigra, sobran los gobernantes”.

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Sobre el autor

Belkis Cuza Malé

Belkis Cuza Malé

Belkis Cuza Malé (Guantánamo, 1942), escritora, pintora y editora, ha publicado los libros "Cartas a Ana Frank" (1966), "Juego de damas" (2002), "La otra mejilla" (2007) y "Los poemas de la mujer de Lot" (2011), entre otros. En 1971 fue encarcelada por el castrismo a raíz del “Caso Padilla”, poeta con el que estuvo casada. En 2011 Miami le entregó las llaves de la ciudad. Dirige la revista Linden Lane Magazine desde Texas, donde reside actualmente.

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1 comentario

  1. Erick
    Erick noviembre 23, 17:59

    Muy bueno, muy claro. Excelente articulo.

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