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Cuba, el lenguaje, la libertad y Krishnamurti

Cuba, el lenguaje, la libertad y Krishnamurti

Cuba, el lenguaje, la libertad y Krishnamurti
febrero 10
23:31 2014

Generalmente, la intelectualidad internacional es “progre” y prefiere no meterse con “Cuba”. Incluso, me atrevería decir, de pasado hippie o bolchevique, mayoritariamente gente de izquierdas, nos guste o no reconocerlo. Las palabras son presentadas como si fueran neutras y su definición como evidente. Controladas o controladoras del poder (económico), designan siempre una cosa muy distinta a la real.

Se trata ante todo de una posición, una toma de partido con/desde el lenguaje colaboracionista tácito, de la resignación y la impotencia, el lenguaje de la aceptación pasiva de las cosas tal como son para peor, tal y como deben permanecer. Las palabras actúan por cuenta de la organización dominante de la vida y el hecho mismo de utilizar la reverencia a ese nuncio del lenguaje de/en el poder, o estar actualmente a favor o en contra de algo de ello, lo que sea que digan esos medios (desconocedores de una realidad cuyas variables no desean reconocer), es una abdicación a priori, pues nos condena a ser su cómplice. Convencerles es el reto.

El problema del lenguaje es el punto esencial. Y es a través de la reapropiación del lenguaje (al cuidado de nuestros artistas, creadores, escritores y del arte en general como escuela y yunque de la consciencia) y, por tanto, de la comunicación real entre las personas, que surge de nuevo la posibilidad de un cambio radical. Lo cual debería constituir un trabajo capital, sistemático y urgente en la recuperación del Ethos, y el alma perdida de una sociedad irresponsable e indolente…

Napoleón decía que para ganar una guerra hacen falta tres cosas: Dinero, dinero y dinero. Pero luego de tenerlo ha de servir y ponerse en función de algo. Las armas (almas, al decir andaluz) son el arte, la literatura, la creatividad. Sólo el arte, y su humanismo mediante, puede promover una reestructuración profunda de la belleza, del corpus integral de una sociedad civil. “El mundo está enfermo por falta de belleza”.

Los cubanos necesitamos un circulo mistérico y portentoso como el del entorno de Helena Blavatsky. Tal como fue en siglos precedentes la familia Medici, comprendiendo lo imprescindible y lo útil que resulta invertir en “saber” y “cultura” en lugar de financiar guerras –todos los sabios de su época tuvieron que ver con ellos, de Montaigne a Saint Germain, de Fibonacci a Flamel, de Galileo a Brunelleschi, de Fra Angelico a Leonardo, Paracelso, Botticelli, Miguel Ángel, y la lista resultaría interminable. Urge para nosotros, de Gandhi a Martin Luther King, o todavía mejor, de Gurdjieff a Krishnamurti, la comprensión relativa de lo que se entiende como “Doctrina Secreta”. Un poder ejecutivo gnóstico, enraizado en lo Áureo (culto solar, economía política –finanzas en el sentido más profano–, la ilustración y lo masculino) y por otro lado lo Argentum (culto lunar, inteligencia emocional, procesos empáticos, integridad transpersonal y lo femenino). El respeto a unos valores, no-duales, de lo sagrado y lo profano del socrático andrógino esencial.

“El único interés de hacer al hombre absoluta e incondicionalmente libre…”. El desafío del cambio (Jiddu Krishnamurti). Este hombre le habla al corazón mismo de nuestra esencia con una lucidez muy poco común. Uno de lo últimos verdaderos grandes sabios de la historia moderna:

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Sobre el autor

Adrián Morales

Adrián Morales

Adrián Morales Rodríguez es Doctor en Estética por la Universidad de la Sorbona, Paris. Artista visual, músico, compositor y multinstrumentista. Discípulo del padre de la Deconstrucción Jaques Derrida. Entre sus textos obran: “Trastornos. De lo Antropofágico a lo Antropoémico. Power Food LEXIcom” Edt: Artium, Vitoria Gasteiz, 2008. “Sobre Dalí o la Metástasis del Inconsciente”, Edt: Fundación Joan Abelló, Barcelona, 2005. “HisPánico, I, II y III”, Edt: NomadART Productions, Barcelona, 2001 o “Genética Control y Sociedades en Descomposición”, Edt: Atópics, Paris, 1995. Vive y trabaja entre Europa y Estados Unidos.

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3 comentarios

  1. Callejas
    Callejas febrero 11, 19:14

    Muy bueno Adrian.En Cuba, como bien tu dices, se necesita un lenguaje sobre el mundo interior….

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  2. Machete
    Machete agosto 02, 06:50

    Es verdad. Mucha Santería, mucha ¿cultura?, mucho Papa venido, todo el mundo camina pa’ lo chapea’o, pero espiritualidad cero. La espiritualidad es resultado de una profunda reflexión dialógica interior que ese país poco a poco suprimió, vetó y si somos críticos, tal vez no tuvo nunca.
    Confió alguna vez se produzca. Quizás no suceda nunca. Visto el panorama no soy muy optimista. Venezuela va por el mismo camino. Sólo hay que escuchar su respectiva opinión pública y a sus gobiernos hablar. Dan pena.

    Muy buen texto. Gracias neolub. Siempre les leo.

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