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Cuba en la revolución informática

Cuba en la revolución informática

Cuba en la revolución informática
diciembre 07
21:00 2013

Mandar una memoria flash a Cuba, recargar un teléfono, enviar libros (impresos o de papel), etcétera, son pruebas de “otro intercambio cultural”. Dos ejemplos bastan para ilustrar el cambio en el esquema emisor-receptor respecto a la Isla, y pueden ser estos: el miedo del policía al adolescente con un teléfono móvil o una cámara fotográfica en la mano, y el hecho de que no han bastado ni las redadas policiales ni el ejército de delatores para frenar a las hormiguitas laboriosas que van de casa en casa y llevan de mano en mano una memoria USB o un disco compacto (obsoleto ya) con programas salidos de las televisoras de Miami o libros digitales con la obra del Dr. Gene Sharp. Eso lo ha cambiado todo.

Si regresara en el tiempo y le contara a Ricardo Boffil, a Raúl Rivero o a la recientemente fallecida Dra. Marta Frayde que en La Habana de ahora mismo un grupo de soñadores hace el semanario Primavera Digital, que acaba de cumplir 6 años, quizás no me creerían, pero estoy seguro que sí.

Fragmento de la ponencia “La voz de los otros, la voz de todos”, que el autor ofrecerá el próximo lunes 9 de diciembre, de 7:00 a 8:30 p.m., en la sala 7128 del Wolfson Campus (Downtown) del Miami Dade College (300 NE 2ª Avenida. Miami). Forma parte del panel “La Democracia, el Estado de Derecho y los Derechos Humanos en América Latina y el Caribe”.

En el oriente del país se hicieron hasta hace poco los mensuarios Porvenir, Renacer, Victoria, Patria y El cubano libre: cinco publicaciones digitales e impresas que se hacían y llegaban a las cinco provincias del este de la isla; su producción se ha detenido, me acaban de confirmar, por falta de recursos primero y ahora porque quieren reorientar su público.

Cada semana salen de la isla decenas de reportajes televisivos con una calidad y una humildad impresionantes, agencias de prensa independientes como Hablemos Press y Palenque Visión se han encargado de hacer llegar a las redes sociales los sueños, las pesadillas y el valor de los cubanos que ya no temen hablar ante una cámara de vídeo furtiva, clandestina, y este es una avance impresionante. La mayor ganancia es que esos materiales audiovisuales retornan a la isla por disímiles vías. Otra vez la riposta ha sido mejor que el ataque frontal.

¿Cómo hacer un blog, administrarlo y no morir en el intento? Era la pregunta que me hacía cada mañana en mi polvoriento pueblo de San Germán. La respuesta me la daba yo mismo cuando al amanecer iban entrando a mi teléfono los sms con información de las detenciones de los activistas de derechos humanos en una marcha pacífica, la queja de un intelectual al que habían expulsado de su trabajo por colaborar con un medio digital en España o los Estados Unidos, o casi siempre cuando mis vecinos me avisaban que mi casa estaba rodeada por las hordas castrenses y yo, creyéndome el mejor bloguer, el mejor periodista del mundo, no los había advertido. Soñar en muchas ocasiones me salvó la vida, pero lo más importante, creerme útil para los otros, me salvó del miedo, que es la peor condena.

Lo otro es confiar a ciegas en tus amigos solidarios fuera de Cuba y no administrar jamás tu bitácora desde un cibercafé. Hay trucos, herramientas tecnológicas que no dominaba entonces, por ello no me atrevía a usarlas y perder mi “virginidad blogueril”.

Desconfiar de las “bondades” de empresas como ETECSA y CUBACEL, me salvó el blog Cruzar las alambradas hasta hoy. Gracias, coroneles de los cibercafés, jugando a las escondidas no me pudieron ganar. Gracias, soldaditos de la Universidad de Ciencias Informáticas (UCI), han demostrado que, además de obedecer, deben amar lo que hacen. Y al mal… no se le ama.

Sobre el autor

Luis Felipe Rojas

Luis Felipe Rojas

Luis Felipe Rojas (San Germán, 1971). Escritor, periodista y realizador audiovisual. Gestor de contenidos multimedia y fotógrafo free lancer. Edita el blog Cruzar las Alambradas desde el año 2009. Ha publicado los poemarios “Secretos del monje Louis” (2001), “Cantos del malvivir” (2004), “Anverso de la bestia amada” (2005) y, con Neo Club Ediciones, “Para dar de comer al perro de pelea” (2013). Actualmente reside en Miami.

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1 comentario

  1. Luis
    Luis diciembre 08, 11:13

    Fantastico todo lo que haces amigo,eres realmente increible,tus ideas,tus pensamientos nos dan una clara vision de la realidad cubana,continua haciendo ese Magistral trabajo que es una fuente muy valiosa de informacion y de punto de partida para que todos los que tenemos la posibilidad de este contacto podamos continuar aprendiendo de ti,saludos y muchos exitos en tu vida.

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