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Cuba, España y la ola populista

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Cuba, España y la ola populista

Pablo Iglesias, líder de la izquierda populista en España

Cuba, España y la ola populista
Junio 09
01:53 2016

 

El pueblo cubano es muy parecido al español y pallá y pacá, o sea, y viceversa. Todas las encuestas que se hacen en España reflejan que los ciudadanos están profundamente descontentos y hartos de los políticos, porque son demasiados, porque gestionan mal y porque se alían entre ellos y los grandes empresarios del IBEX 35 para extraerles renta, vía montón-pila-burujón-puñao-burdajá de impuestos, tasas y la madre que parió al cordero. O sea, que un pueblo culto y con sentido común votaría el próximo 26-J la opción política que le garantice una reducción importantísima del ejército de políticos, liberados sindicales, conseguidores y cuñaos adosados, con el fin de reducir el gasto superfluo que en España es monumental, racionalizar la gestión pública y fomentar la iniciativa privada.

Sin embargo, y aquí viene lo bueno, lo que ocurre en la práctica es que al menos cinco millones de electores españoles votaron resueltamente en las elecciones del pasado diciembre —en las próximas se supone, de acuerdo a algunas encuestas, que esa cifra se acerque incluso a los 6 millones— por la opción política que demanda más Estado, más intervencionismo, más regulación, más impuestos y más controles, lo cual supone per se un sustancial incremento del ya macrocefálico Estado clientelar español, así como del gasto, lo que traerá como resultado menos libertad.

En resumen: pese a que el problema es que hay demasiados políticos y gastan a manos llenas, “la gente” (término que les encanta a los perroflautas bolcheviques antisistema) vota porque existan aun más políticos y muchísimo más gasto, o sea, un razonamiento que se da de bruces una y otra vez con el más elemental sentido común. Teniendo en cuenta esta patológica conducta social del pueblo español, no me extrañaría que en Cuba, si alguna vez llegara a existir pluripartidismo, una mayoría de cubanos votara tercamente por el partido que represente los intereses del Estado corporativo castrista. Y esto es así porque ambos son pueblos educados secularmente en la servidumbre a un déspota ilustrado o por ilustrar, a un cacique de región o partido, a un Capitán General, a un dictador autoritario o a uno totalitario; así que apenas han aprendido a desenvolverse en el seno de una sociedad liberal.

En otras palabras, se trata por lo general de colectivos humanos proclives a sacrificar una libertad de la que muy poco han gozado con tal de medrar bajo el paraguas de un Estado proveedor de un paquete mínimo de asistencia social.

No obstante, hay que admitir que la ola populista y redistributiva está alcanzando hoy tal magnitud que hasta pueblos que siempre han tenido a la libertad como derecho fundamental en cierta medida comienzan a renunciar a ella en favor de una pretendida seguridad. Como resultado, se socavan peligrosamente los derechos individuales mientras aumenta la dimensión y la avasalladora injerencia del Gran Hermano estatal.

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Sobre el autor

Enrique Collazo

Enrique Collazo

Enrique Collazo es Licenciado en Historia por la Universidad de La Habana. Realizó estudios de Doctorado en la Universidad de Educación a Distancia de Madrid. Ha publicado libros sobre las cuestiones de la banca y el crédito en Cuba, tanto en la Isla como en España, y colaborado asiduamente en publicaciones como la revista Encuentro de la Cultura Cubana y su página web Encuentro en la Red, la Revista Hispano-Cubana, Cuadernos de Pensamiento Político e Islas, entre otras. Actualmente reside en Madrid.

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