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Cuba, la patria era la noche

Cuba, la patria era la noche

Cuba, la patria era la noche
enero 01
23:57 2015

Como ha dicho el escritor Armando de Armas, “un país se conoce primero por sus bares, sus prostíbulos, sus borrachos y sus putas”. Entre 1959 y 1968 el castrismo, aunque parezca mentira todavía vigente en Cuba, acabó con los bares y los prostíbulos de la Isla, con la fiesta y la diversión, dejando a millones de cubanos sin patria. Sin cuerpo ni corazón para celebrar. Sin noche.

Quizá exagero, pero desde entonces Cuba es una desconocida. No-Cuba. Cuba soviética. Cuba chavista. Cuba castrista. Cuba descafeinada…

Uno, que nació en 1966, ignora muchas cosas. No hay como vivirla para saberla. Cuba se disponía a convertirse en patria de casi todos los cubanos por obra y gracia de la noche –de la libertaria noche del trópico republicano— y en eso llegó Fidel (el patón, el verborreico, el acomplejado). Cuba estaba a punto de convertirse en nación atravesando la noche a golpe de música y licor, y en eso llegó Fidel (el patán, el aburrido, el pasmador). Faltaba poquito, tal vez solo 20 o 30 años, para impedir a tiempo, con la consolidación de la noche cubana, que se extendiera por las Antillas el totalitarismo y cayera, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América.

El mismísimo Álvarez Guedes dio la voz de alarma en la revista Bohemia, en 1959: “No creo que la revolución se haya hecho para convertir cada bar de esquina en un cementerio” (lo cita el periodista independiente Camilo Ernesto Olivera). Pero no solo convirtió cada bar en un cementerio, sino que enterró la noche de todos los cubanos.

Aquello era la patria: La noche. La Habana, y una docena más de ciudades interiores, de noche. Martí lo tenía clarísimo: Las dos eran una sola.

Sobre el autor

Armando Añel

Armando Añel

Armando Añel (La Habana, 1966). Ghost Writer, fue periodista independiente en Cuba. En 1999 recibió el Primer Premio de Ensayo de la fundación alemana Friedrich Naumann. Ha sido columnista de periódicos como Tiempos del Mundo, Libertad Digital y Diario las Américas, y editor de revistas como Perfiles, Encuentro de la Cultura Cubana, Islas y, actualmente, Herencia Cultural Cubana. Ha publicado las novelas "Apocalipsis: La resurrección" y "Erótica", la compilación de relatos "Cuentos de camino", los poemarios "Juegos de rol" y "La pausa que refresca" y las biografías "Instituto Edison: Escuela de vida" y "Jerónimo Esteve Abril, apuntes y testimonios", entre otros. Vive en Miami.

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