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Cuba nunca ha sido nación

Cuba nunca ha sido nación

Cuba nunca ha sido nación
septiembre 01
01:42 2014

La Editorial Voces de Hoy, de Miami,  publicó en 2011 el libro Cuba nunca ha sido nación. Tan polémico título es motivo de debate y análisis. Tal vez sea la primera vez que alguien plantea de esta manera lo que el escritor Lezama Lima llamaba un mal endémico de Cuba, según él, una nación “frustrada en lo esencial político”.

Manuel González Beceña (Holguín, 1935) fue formado en el Colegio Lestognac y se graduó de Bachiller en Ciencias en el Colegio Los Amigos, fundados por los Cuáqueros en esa ciudad.  Años más tarde cursó dos años de Licenciatura en Ciencias Comerciales en la Universidad de La Habana, interrumpidos por el cierre de la institución en plena dictadura de Fulgencio Batista. Su padre, Ángel González Cuesta, fue en la ciudad de Holguín un hombre muy conocido, dueño de una exitosa tienda comercial radicada en el centro de la ciudad, “La Luz de Yara”, donde el autor trabajó como gerente de ventas durante más de diez años.

Como dice Pedro Pablo Santisteban, más que una polémica, con este libro el autor “nos regala la posibilidad de la reflexión, a través de los postulados e interrogantes (de) quien se muestra un estudioso del asunto y ha hecho un análisis histórico sobre el contenido”, que divide en  “Manual del nacionalista”, “Memorándum de influencias sociales”, “El camino hacia la democracia”, y su aporte al futuro de la isla: “Cuba: siglo XXI”.

A Santisteban el autor le confesaba  que “el objetivo de este libro es abrir horizontes al proceso político-social-económico tomando como referencias la trayectoria histórica de la isla”,  y que, desde luego, será el lector el que saque sus propias conclusiones.

Alberto Lauro. ¿Qué diferencia ve usted entre patria y nación?

Manuel González Beceña. El concepto de Patria toma forma alrededor de sentimientos de amor, fervor y respeto a nuestros símbolos, como la bandera, el escudo, etc., y de la observancia a tradiciones de nuestro país.  Es así como la cultura va formando una aureola que encierra el orgullo “nacional”. La Nación es una concepción que implica a la población su amor telúrico al país pero conlleva el logro del bienestar y de la felicidad colectiva.  No es sólo un sentimiento personal carente de realización.

Cuba nunca ha sido naciónAL. ¿Y entre patriotismo y nacionalismo?

MGB. El patriotismo es un sentimiento que reconoce valores definidos en acciones del pasado.  El nacionalismo es una aspiración hacia un futuro mejor para toda la población.

AL. ¿Cree que la razón es el camino hacia la verdad?

MGB. Aquí hablamos de la “razón pura” (Kant), sin predicamentos, que no surge de la experiencia, sino espontáneamente de la meditación y observación de la realidad (el producto social). Esta razón “pura” es siempre actual. No se busca una “verdad” aceptada: se busca una  proyección. Se habla de verdad en término de positividad.

AL. ¿Defiende la vigencia de la Constitución de 1940? ¿Por qué?

MGB. El concepto de Nación (aclaremos la concepción) no establece vigencias o soluciones permanentes, pero sí se dan pasos firmes y abiertos a la movilidad.  La Constitución de 1940 (siendo la única aprobada por el pueblo cubano), se presenta como una solución viable, ya establecida, pero susceptible a renovación o derogación.  La Nación no establece  vigencias.

AL. ¿Un pueblo puede no ser nación y tener dignidad nacional?

MGB. Esto depende del concepto que prevalezca en cada individuo. O sea, si se aferra en su propio concepto de nación y lo manifiesta con dignidad, esa será su propia “dignidad nacional”.

AL. La fórmula de  España de imponerse fue la violencia en América.  ¿Acaso no es la misma de Fidel Castro y el Che Guevara, que fracasó en Bolivia?

MGB. La violencia de España en América fue reacción a la oposición nativa hacia los invasores.  A esto hay que agregar la Inquisición española contra todo lo que no fuera católico (herejía). La violencia de Castro fue producto de la venganza (justicia revolucionaria) contra los desmanes  y asesinatos del régimen batistiano.  Pero aun más profunda  fue la destrucción del sistema capitalista, siguiendo el fundamento marxista-leninista según el cual implementar el comunismo sólo es posible sobre las ruinas del capitalismo y la eliminación de sus defensores.  El terror como sistema político social.

AL. ¿Cómo ve Ud. la hispanofilia de muchos países de América?

MGB. La hispanofilia, o sea el amor a España por aquellos que no son españoles, puede tener su base lógica en la tradición familiar de padres a hijos.  Ahora bien, la hispanofilia cultural es un sometimiento a quienes creemos superiores a nuestra raza o etnia.  Esto, en cierto modo, frenó nuestra emancipación.

AL. ¿En Cuba qué daños o beneficios ha causado la hispanofilia?

MGB. En Cuba la hispanofilia tomó forma de conveniencia social, digamos racial. El ser español o hijo de españoles era el sello de ser blanco. Esto creó división racial con negros y mulatos.  ¿Beneficios? Ninguno.  Aclaremos, la hispanofilia es producto nativo, no español.

AL. ¿Qué  le parece la omisión del pensamiento de Eduardo Chibás en la actual historia de Cuba, él que era de un anticomunismo furibundo?

MGB. No hace mucho tiempo en Holguín se erigió una placa a Eduardo R. Chibás en la pared frontal del antiguo Teatro Encanto, en la Calle Maceo. No creo que Chibás tuviera un definido pensamiento político. Fue dentro de la juventud ortodoxa que Castro organizó su lucha contra Batista, ya que Chibás había muerto.  Hubo indicios, en el pasado, ante una posibilidad electoral, que Castro se presentara como “ortodoxo”, junto al partido comunista.

AL. ¿Antes de Castro Cuba era nación?

MGB. Consideremos: La Enmienda Platt, abolida en 1934. Luego los cambalaches revolucionarios de 1940-1944. El gobierno de Batista con sus matices fascistas. Grau y Prío. La corrupción. Los “bonches” universitarios. Luego el 10 de marzo de 1952. Existían la pobreza  (contenida), los latifundios, etc. Castro en 1958. La entrega de Cuba a Rusia, después a España, ahora al Chávez de Venezuela.  Nunca hemos logrado esa relación, esa trinidad humana: País, Patria, Nación. Ni la relación: pueblo, recursos naturales, derechos humanos.

AL. ¿Y después de Castro no ve usted la ingente tarea de convertir a Cuba en nación, ese país que él nos legará con una sociedad enferma?

MGB. Después de Castro la tarea de que Cuba escale al concepto de nación –“no hay mal que por bien no venga”– podrá implementarse, pues luego de desmantelarse el Estado Fascista (fascista-leninista) sólo quedarán opciones que darán paso a ese camino. No hay regreso.

AL. ¿Cree que la euforia que causó el derrocamiento de Batista en 1959 se debió a que el pueblo pensaba que por fin Cuba se convertiría en nación?

MGB. La euforia del derrocamiento de Batista (perdón, Batista huyó, no fue derrocado) se basó en la esperanza del pueblo de detener los crímenes de esa dictadura.  En la Sierra Maestra se hubo de firmar el documento (Castro-Pazos-Chibás) para restituir la Constitución de 1940 y elecciones libres en seis meses.  Castro convirtió una revuelta en una revolución.

AL. ¿Cree Ud. que Castro lo ha conseguido?

MGB. Castro ha detenido el proceso, el camino histórico hacia la nación con el establecimiento de un estado totalitario, con la entrega de las tierras y recursos naturales al extranjero. A Rusia, España, Chávez y a cualquier país que ayude a su sostenimiento económico. El primer paso hacia la nación es el país, el territorio y los recursos naturales.

AL. ¿Ve a su libro como un aporte a la transición de Cuba de una tiranía una democracia?

MGB. La intención del libro es en sí una propuesta política para un cambio (una transición, un cambio de manos, implica cierta complicidad con el régimen).

AL. ¿Espera que sea pronto?

MGB. No creo sea pronto mientras la Unión Europea y los Estados Unidos mantengan su complicidad con el régimen.  En especial, España.  La Unión Europea es el agente oficial de una permanencia para el disfrute de los inversionistas y los turistas españoles.  Ahora el Vaticano apaña al régimen para poder proseguir su apostolado.  El presidente Barack Hussein Obama muestra una cultura de falta de principios democráticos.

AL. ¿Qué puede aportarle a Cuba un exilio tan numeroso como el nuestro en su transición?

MGB. No creo que el “exilio” (en realidad una transmigración) tenga mucho que aportar como fuerza política (digamos ideológica). No tiene una propuesta política; no tienen ideología definida.  Ha sido un freno, un temor para la ciudadanía dentro de Cuba.

AL. ¿Es optimista al respecto?

MGB. Verdaderamente no lo soy.  Pero existe un himno que dice: “Nunca esperes el momento de una gran acción, ni qué lejos pueda ir tu luz. Brilla en el sitio donde estés.”  El optimismo es una luz de vida.  Brillo cuando puedo en mi sitio.

Sobre Manuel González Beceña:
Teléfono/Fax: 305-933-4921
Celular: 305-815-1636
Email: foroholguinero@aol.com
Website: www.ForoHolguinero.com

Sobre el autor

Alberto Lauro

Alberto Lauro

Alberto Lauro (Holguín, 1959). Escritor, poeta y periodista. Licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de La Habana y por la Universidad Autónoma de Madrid. En Cuba colaboró desde muy joven en los medios de comunicación, hasta que su libro “Con la misma furia de la primavera” (1987) fue censurado. Publicó en la Isla dos poemarios para niños también premiados: “Los tesoros del duende” (1987) y “Acuarelas” (1989). Exiliado en España desde 1993, ha publicado, entre otros, los libros “Cuaderno de Antinoo” (1994) y “En brazos de Caín” (Premio Odisea de novela, 2004). En 2011 obtuvo el XVI Premio Internacional de Poesía Luys Santamarina-Ciudad de Cieza por su poemario "Hijo de mortales". Reside en Madrid.

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1 comentario

  1. Orlando J. Chils
    Orlando J. Chils septiembre 01, 13:22

    Cuba una nacion? Mas bien un chanchuyo.

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