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Cuba: Periodo Especial y guerra civil

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Cuba: Periodo Especial y guerra civil

Cuba: Periodo Especial y guerra civil
julio 09
13:17 2016

 

Históricamente, la violencia ha jugado un rol fundamental en las revoluciones de izquierda. En sus inicios sobre todo, cuando el nuevo régimen recurre a la demolición de las estructuras tradicionales para imponer un orden de cosas favorable a sus intereses, pero también en sus postrimerías. En determinados contextos, paradójicamente, la violencia revolucionaria se define como reacción (a) más que como consecuencia (de). En el ámbito de la sucesión castrista, con la muerte del máximo responsable de la tragedia cubana a la vuelta de la esquina y el nuevo anuncio raulista de “apretarse el cinturón”, la reacción –lo reaccionario— pudiera emanar del poder, concretamente de su nerviosismo.

Indudablemente, en Cuba no sólo la vieja guardia mantiene con la violencia una relación de concubinato. También está la nueva generación para la que el ideario gangsteril del padre fundador no constituye un lastre, sino un acicate. Estos personajes, imbuidos del fanatismo ultraconservador con que el castrismo ha pretendido empapelar a la sociedad cubana, son incapaces de valorar empíricamente la realidad nacional o, en su defecto, la realidad a secas (caso del artista plástico Kcho en el ámbito cultural, por ejemplo). En lugar de ello manejan códigos y conceptos desfasados, frecuentemente impracticables. Su inercia es la inercia del reaccionario, incapaz de abordar el presente con perspectiva de futuro. De ahí que, en lugar de ajustarlas, tiren las gavetas cuando no cierran adecuadamente.

La actual situación política en Cuba es cualquier cosa menos predecible. O más que impredecible, inestable. Raúl Castro, heredero directo de su hermano, no sólo no puede encabezar una reforma de envergadura: tampoco es capaz de sustituir a Fidel en tanto símbolo revolucionario, de cara al nuevo “Periodo Especial” que asoma a las puertas, o a un hipotético Maleconazo II. De manera que el espacio del cambio, que supuestamente invocaría la clase política una vez el hermano mayor desapareciera, puede ser indefinidamente pospuesto; de manera que el espacio del continuismo carece ya de soporte escénico. En este escenario intermedio, con la indefinición como desencadenante, la violencia podría circular a gran escala en Cuba. Y contra la opinión de los teóricos de la rebelión ciudadana, la violencia desde el Estado, generada por un régimen nervioso, exasperado ante la inminente desaparición, o descomposición, de su líder histórico y/o la inutilidad de sus medidas de reordenamiento socioeconómico.

Algunos indicios parecieran insinuar el escenario antes descrito. En Cuba se recrudecen las acciones contra la oposición pacífica. En general, puede decirse que al compás de espera generado por el acercamiento estadounidense y la agonía de Fidel Castro acuden sus herederos –sus legítimos herederos, esto es, los alabarderos de la violencia revolucionaria— con un cuchillo en la boca. El acercamiento de Obama no está logrando apaciguar la situación. El descalabro chavista es un hecho que afecta con demasiada celeridad la paz de los sepulcros del castrismo.

Sin que pueda descartarse una explosión social directa por el estilo de la del Maleconazo, en el verano de 1994, en Cuba la ausencia de reformas económicas drásticas probablemente traerá consigo un crecimiento exponencial de la sociedad civil, en sus diversos grados de expresión contestataria, junto a una combinación de corrupción desbordada y desorientación represiva que puede volver insostenible el inmovilismo. Ante una situación de esta índole, con las manos de la apertura atadas a la espalda del fundamentalismo ideológico, el ala dura del castrismo pudiera reaccionar agresivamente. Está en su naturaleza y forma parte de su filosofía. La guerra civil también puede desatarse desde arriba.

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Sobre el autor

Armando Añel

Armando Añel

Armando Añel (La Habana, 1966). Ghost Writer, fue periodista independiente en Cuba. En 1999 recibió el Primer Premio de Ensayo de la fundación alemana Friedrich Naumann. Ha sido columnista de periódicos como Tiempos del Mundo, Libertad Digital y Diario las Américas, y editor de revistas como Perfiles, Encuentro de la Cultura Cubana, Islas y, actualmente, Herencia Cultural Cubana. Ha publicado las novelas "Apocalipsis: La resurrección" y "Erótica", la compilación de relatos "Cuentos de camino", los poemarios "Juegos de rol" y "La pausa que refresca" y las biografías "Instituto Edison: Escuela de vida" y "Jerónimo Esteve Abril, apuntes y testimonios", entre otros. Vive en Miami.

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