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Cuba y el hombre simplificado

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Cuba y el hombre simplificado

Cuba y el hombre simplificado
Septiembre 24
01:47 2015

 

¿Por qué continúa vigente el régimen castrista en Cuba? Unos aseguran que por la desinformación, otros que por la represión, otros que gracias a la Ley de Ajuste Cubano, otros que a causa del antiamericanismo confluyente que genera políticas de apoyo al castrismo a nivel internacional, etc., etc., etc. Sin duda la respuesta es una suma de factores. Sin embargo, quiero centrarme esta vez en el factor de la simplificación, que en no menor medida justifica el miedo a la libertad de muchos cubanos y, por consiguiente, les impide salir del totalitarismo.

Cuando hablo de “simplificación” me refiero a la simplificación de la vida cotidiana que un sistema como el castrista hace posible. Por ejemplo, bajo el castrismo o el comunismo o el totalitarismo –llámesele como se prefiera–, los cubanos no tienen que preocuparse por cómo comprar y/o mantener una casa o pagar una renta cada mes. Sencillamente sus viviendas pertenecen, en última instancia, al Estado, y el monto de la renta es simbólico. No tienen que preocuparse por aprender a conducir. Sencillamente no hay automóviles a disposición. No tienen que preocuparse por conseguir una buena escuela para sus hijos, y ni siquiera por saber a quién votar en unas elecciones. Sencillamente, el gobierno se ocupa por ellos. Y así sucesivamente.

No importa que viva en la más terrible miseria, eso incluso tal vez sea muy secundario para él: el hombre simplificado teme a la responsabilidad como el vampiro a las balas de plata.

El totalitarismo castrista simplifica la cotidianidad –el discurrir diario, que es el que a fin de cuentas cuenta– y vuelve al hombre –ente ya de por sí gregario– dependiente. Más dependiente que nunca. Entonces, de cara a la infinita variedad y complejidad del mundo libre –ese reto terrorífico–, el cubano simplificado se encoge. Y comienza a inventarse excusas, a menudo inconscientemente, ante el hecho de saberse encogido. Es decir, necesita justificar su cortedad de miras. Casi nadie está dispuesto a reconocerse “inferior” (a reconocer que no se opone abiertamente al castrismo, o no se va de Cuba, por miedo a la complejidad y a la responsabilidad). Es entonces que el temeroso asume el discurso de la dictadura o, directa o indirectamente, le hace el juego.

Por eso es tan importante el fortalecimiento interior que eleva la autoestima y enfrenta las debilidades inducidas por el ego irracional, como lo llama Manuel Gayol Mecías. La fortaleza interior libera. Nos hace leves la responsabilidad, la cotidianidad. No nos enseña a hablar inglés o a conducir un automóvil o a mejorar nuestro crédito, es cierto, pero nos provee el espíritu, el talante, la perspectiva a partir de los cuales estos conocimientos pueden ser adquiridos –o, por contra, desechados— sin dejarnos jirones de piel en el trayecto. Así, la responsabilidad, asumida desde la liberación interior, deja de ser un lastre para convertirse en un medio de locomoción.

Mientras los cubanos no revolucionemos espiritual y conceptualmente nuestro interior formativo, seguirá habiendo dictadura en Cuba, sea del signo ideológico que ella sea. En Cuba y en muchos otros países. El tema, por supuesto, es universal. Y el problema.

Sobre el autor

Armando Añel

Armando Añel

Armando Añel (La Habana, 1966). Ghost Writer, fue periodista independiente en Cuba. En 1999 recibió el Primer Premio de Ensayo de la fundación alemana Friedrich Naumann. Ha sido columnista de periódicos como Tiempos del Mundo, Libertad Digital y Diario las Américas, y editor de revistas como Perfiles, Encuentro de la Cultura Cubana, Islas y, actualmente, Herencia Cultural Cubana. Ha publicado las novelas "Apocalipsis: La resurrección" y "Erótica", la compilación de relatos "Cuentos de camino", los poemarios "Juegos de rol" y "La pausa que refresca" y las biografías "Instituto Edison: Escuela de vida" y "Jerónimo Esteve Abril, apuntes y testimonios", entre otros. Vive en Miami.

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1 comentario

  1. Erick Nogueira
    Erick Nogueira Marzo 12, 15:06

    Muy buen analisis!!!!

    “Mientras los cubanos no revolucionemos espiritual y conceptualmente nuestro interior formativo, seguirá habiendo dictadura en Cuba”

    Gran verdad!

    Reply to this comment

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