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Cuba y la metafísica

Cuba y la metafísica

Octubre 27
06:01 2011

1-abc_aaa_seA diferencia de lo planteado por Ángel Velázquez Callejas en La metafísica, la metatranca y el intelectual, Cuba en todo caso necesita de la metafísica. Conviene, para fundamentar esta afirmación, ofrecer un sencillo panorama de lo que ha sido la historia de nuestras ideas.

El pensamiento previo a la independencia fue básicamente empirista. Luz y Caballero desconfiaba de la especulación. Varela siguió al sensualismo francés. La única polémica filosófica de cierta popularidad en el siglo XIX cubano fue contra un hegeliano: Víctor Cousin. Es decir, fue una polémica contra la especulación.

Ya Mañach señaló los daños que el rechazo a la especulación nos ha traído a los cubanos. Se privilegió la acción directa por encima de la meditación. Y así los cubanos fueron a la manigua, conquistaron la independencia y las libertades civiles, pero la economía quedó arruinada y terminó en manos extranjeras. Cuando Varona fue nombrado ministro de Educación, implantó el positivismo como nuestra primera filosofía oficial, y la próxima sería el marxismo: filosofías contrarias a toda especulación.

Todo nuestro siglo XX fue revolucionario y poco meditativo. Hubo, sí, pensadores –Mañach, Piñera Llera, Ichaso, Ramiro Guerra– que alternaban la especulación con la historia y la literatura (podría añadir a Lino Novas Calvo por su excelente ensayo El pathos cubano) pero no lograron influir lo suficiente a la masa nacional, hostil a la especulación. Se siguió al hombre de acción (Ortega y Gasset lo llamaba el hombre-masa), en la mejor tradición anti metafísica, y se desembocó en el 1 de enero de 1959.

Pronto los manuales marxistas sustituyeron a Kant y Dilthey, pero tampoco el país dio innovadores pensadores marxistas. El campo socialista colapsó en 1989 y paradójicamente los continuadores del marxismo se localizan en cualquier latitud menos en La Habana, capital del último país socialista occidental. Todo el mundo europeo e incluso latinoamericano conoce a Slavoj Zizek, pero jamás ha leído a Enrique Ubieta.

Si en Cuba se especulara realmente, los graves problemas políticos y económicos no lo serían tanto. Tendríamos una nación vigorosa situada en condiciones desfavorables. En el siglo XX los cubanos que ansiaban libertades se volcaron a hacer grande a Cuba en el terreno que podían: el cultural. Lamentablemente no hubo la suficiente especulación.

Hoy necesitamos quien teorice y explique por qué la sociedad cubana se comporta de la manera en que lo hace, que sitúe nuestras mentes a la altura de lo que se reflexiona en las grandes capitales mundiales. Si no lo hacemos, sino especulamos, nuestros actos serán atávicos y provincianos.

Sobre el autor

Ariel Pérez Lazo

Ariel Pérez Lazo

Ariel Pérez Lazo (La Habana, 1977). Master en Historia Contemporánea por la Universidad de La Habana, es profesor en el Management Resources Institute de Miami. Fue premio de ensayo Casa Cuba de la revista Espacio Laical en 2009. Ha publicado artículos para Convivencia, Diario de Cuba y Cubaencuentro, entre otros sitios digitales e impresos. Sus ensayos “La filosofía cubana”, “Martí: crítico de Darwin” y “Aproximaciones a un pensamiento filosófico cubano” han sido recientemente publicados en Amazon.

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