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Cuentos de camino, relatos de dos décadas

Cuentos de camino, relatos de dos décadas

Cuentos de camino, relatos de dos décadas
diciembre 01
18:26 2013

cuentos de caminoSegún Armando Añel (La Habana, 1966), los 17 relatos de Cuentos de camino (Neo Club Ediciones, 2013) fueron escritos en las últimas dos décadas. Es un amplio diapasón que indica que al menos uno de los textos se redactó cuando el escritor contaba con 27 años de edad y, al menos otro, con 47, que es la edad actual del autor. Como los cuentos no están fechados, queda al criterio del lector determinar, guiado un poco por el lenguaje y las formas, a qué época pertenece cada relato. El libro está estructurado en tres secciones: Cuentos de este lado, Cuentos del otro lado y Cuentos de ninguna parte.

Si de algo están impregnadas estas páginas es de un fuerte contenido erótico. En los primeros tres cuentos, Cosas de mujeres, Segundas intenciones y Asco y miedo: nota desde el hospital, se impone el tema, tanto como eje central de las historias como trasfondo de situaciones muy puntuales. En el primero, un hombre está obsesionado por entrar a un baño de señoras: “Hacía tiempo que lo deseaba, curiosear en un baño de mujeres, oler en los retretes, revolver los cestos de basura”. En el siguiente, un individuo tiene fantasías mientras hojea una publicación para adultos. En el tercer relato (uno de los más breves del libro) hay toda una elucubración en torno al pene “en su doble condición de expulsor de esperma y orina”.

Otro cuento, también alrededor de lo erótico, Al calor de las mujeres largas, está estructurado en pequeñas viñetas que se retoman varias veces, mientras se teje una narración enigmática, en medio de una supuesta emergencia: “Por favor, no tomen los ascensores, diríjanse a las escaleras y bajen de prisa, en fila india, sin volverse… Pero el edificio no tenía ascensor”.

No es de extrañar que después de dos novelas audaces y modernas, como Erótica (2010) y Apocalipsis: la resurrección (2011) –en particular la primera–, Añel se haga sentir con estos cuentos, que, si bien fueron escritos en distintas épocas y circunstancias, entroncan con las novelas a través de la sensualidad y lo irreverente. El autor incursiona mediante un lenguaje directo (desprovisto de armaduras artificiosas) en lo erótico y sexual con sutiles maneras de contar, que desnudan la escena narrativa con sugerentes contextos.

Los Cuentos de camino están ambientados en Cuba, España, Inglaterra y Estados Unidos. En esencia, en los lugares donde ha residido Armando Añel a lo largo de su vida. Y de eso se nutre la literatura, de las experiencias vitales que el escritor filtra y recrea a su antojo en estos textos. Eso se aprecia en cuentos como En Puerto Plata, sin visa y Primer mundo: “La ciudad parece haber sintetizado pasado, presente y futuro. Haber lavado las fachadas, los años, con el agua bendita de la modernidad”.

Otros relatos, sin dejar de tener como centro lo erótico —Tigres de papel de china (uno de los mejores del libro), Prólogo a un caballo de carreras y Contigo en la distancia–, revelan la voz del narrador que sabe llegar, profundizar y urdir las historias con descripciones muy gráficas e irreverentes en su despliegue expresivo y hasta formal.

En Cuentos del otro lado, Añel vuelve a la carga con Angulosa poseída: “X se sumerge de un tirón entre sus piernas. Angulosa aflora, sus rodillas tiemblan imperceptiblemente, se acaricia los pechos, sus ojos semicerrados acaban de plegarse, su cuerpo se curva, se deshace”. En este mismo diseño narrativo está Seis versiones de Gabriela, un texto donde el autor trabaja cuidadosamente los personajes y sus interioridades emocionales.

A medida que el lector avanza en Cuentos de camino, se familiariza con un decir mucho más fuerte. Añel coordina con suspicacia lo que ansía expresar. Recurre a situaciones más osadas, sin apartarse de un firme marco literario. Ya para el final, en la sección hay un giro más intelectual y analítico, como en el relato Cesárea (otro de los cuentos sobresalientes del libro), que se aparta del contenido erótico de los textos anteriores. Lo mismo ocurre con el titulado Operación Avestruz y el breve texto El intelectual, con el que cierra el libro.

Añel fue periodista independiente en Cuba. A finales de 1999 recibió el premio de ensayo anual de la fundación germana Friedrich Naumann, tras lo cual se trasladó a Alemania y desde allí a España e Inglaterra. Actualmente reside en Miami, donde dirige el sitio digital Neo Club Press.

Cortesía http://www.elnuevoherald.com/

Sobre el autor

Luis de la Paz

Luis de la Paz

Luis de la Paz (La Habana, 1956). Escritor y periodista cubano, ha publicado los libros "Un verano incesante", "El otro lado", "Tiempo vencido" y "Reinaldo Arenas, aunque anochezca", entre otros. Entre 2001 y 2008 editó la revista virtual de literatura cubana El Ateje. Es Premio Museo Cubano de Ensayo por "Dulce María Loynaz, tránsito de una gran dama cubana", y Premio Lydia Cabrera de Periodismo en 2011.

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1 comentario

  1. Armando Añel
    Armando Añel diciembre 01, 18:34

    Efectivamente, el texto más viejo de este libro, “Acta”, lo escribí a principios de los noventa, con 26 o 27 años. Gracias a Luis, muy generoso y agudo

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