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De izquierdas o de derechas

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De izquierdas o de derechas

De izquierdas o de derechas
noviembre 05
18:41 2015

 

– Evelio, ¿usted es de izquierdas o de derechas?

– ¿Yo? No, yo soy lógico, racional.

– ¿Pero en política?

– Sí, a eso me refiero, a la política, a la ideología. No creo en eso de las banderas ni los colores, tampoco en izquierdas ni derechas.

– Pero las ideologías existen, no se pueden negar.

– Mire, a Hitler le consideraron primero de izquierdas. Su partido era el Nacional Socialista. Lo mismo con Mussolini. En las dos primeras revistas Bohemia, que se publicaron en enero de 1959 en Cuba, los titulares se referían al “marxista Fulgencio Batista”, porque en 1940 ganó la presidencia al frente de una coalición de izquierdas. ¿Es de izquierdas o de derechas el gobierno de Cuba ahora, es socialista o fascista?

– Bueno, si es socialista es de izquierdas.

– Como Hitler, ¿no? Y si es capitalista y de derechas, puede ser llamada dictadura militar, como la de Pinochet en Chile o la de Videla en Argentina, pero si es socialista y de izquierda, entonces no es una dictadura militar, aunque todos sus jefes sean generales y comandantes y donde todo sea militarizado y no existan partidos políticos ni libertad de expresión, ni periódicos o canales de TV o emisoras de radio independientes, como en el caso de Cuba, no?

– Pero usted no me responde, Evelio, está a favor de los trabajadores o de los que los explotan?

– ¿De los que explotan?

– Sí, hay empresarios que explotan a sus empleados.

– Sí y también hay empleados que roban a las empresas, que no trabajan como deben y que se la pasan sin trabajar. He sido empresario y no he explotado a nadie y he sido empleado y no he robado a nadie.

– Pero, Evelio, ¿a favor de los que trabajan o de los que mandan a trabajar?

– Yo estoy a favor de la lógica, del raciocinio, como le explicaba. A favor de la colaboración de las partes. Del equilibrio, la colaboración y el entendimiento. Sin un empresario que ponga su capital, que se arriesgue a pedir un préstamo a un banco, que ponga en juego lo que tiene y hasta lo que no para poner una empresa, para producir. Y sin los trabajadores que cobren un salario por trabajar determinadas horas acordé con el acuerdo a que han llegado, no habría riquezas. No se producirá y ni ganará el empresario, ni tampoco el trabajador o empleado. No se pagarán impuestos y ni carreteras, ni alcantarillados, ni jubilaciones, ni seguridad social ni nada. Yo estoy a favor de los dos. Es decir, de crear bienes, riquezas y que cada cual gane lo que merece por su esfuerzo.

– Pero uno está en desventaja.

– ¿Cuál, el que arriesga su dinero y trabaja más horas, que no se coge días por enfermedad y ni vacaciones muchas veces y que vive con mayor estrés para que funcione el negocio? ¿O el que entra a su hora, cumple su responsabilidad y se va al terminar y se olvida de esa empresa, que se coge días libres si le duele algo, que se va de vacaciones y ni piensa en sí hay fondo para pagarle a los empleados, traer mercancía y lograr productividad, pagar el alquiler, la electricidad y los seguros de la empresa? ¿Cuál está en desventaja?

– Yo, a pesar de lo que usted argumenta, pienso que en desventaja está el obrero.

– Ah, bueno. Muy sencillo para salir de esa desventaja. Que ahorre, que pida un préstamo o invente un modo, se olvide de todo lo demás y ponga un negocio y contrate empleados. Ah, que no se olvide de renunciar a su “desventaja” como empleado y ya será empresario “explotador”, como le llama usted.

– Pero la izquierda se preocupa más por los obreros y los desvalidos. También atiende más la cultura y el arte, no me lo negará.

– ¿Dónde usted cree que un anciano al jubilarse come mejor, es mejor atendido en un hospital, recibe mejores ayudas, vive mejor, ¿en un país capitalista como Puerto Rico o Chile -para no hablar de Alemania, Japón, Gran Bretaña o EE.UU.-, o en uno socialista como Cuba o Corea del Norte?

– ¿También me va a decir que en el capitalismo se cuida más la cultura y el arte?

– Bueno, depende de qué usted entiende con eso de “cuidar” la cultura y el arte, si se refiere a censurarla y custodiarla, de seguro la izquierda y el socialismo es el que “cuida” la cultura y el arte.

– Yo siempre he visto que los que dan subvenciones y ayudas a la cultura, al cine, a los artistas son los de la izquierda, los socialistas.

– Por supuesto y así eliminan cualquier tipo de ataque, crítica o disidencia. Nadie se faja contra su bolsillo. ¿Cuándo ha visto a un limosnero ponerse en contra de su iglesia?

– No sé a qué se refiere con eso.

– Mire, en EE.UU. ni los museos, ni las compañías de ópera y ballet dependen del Estado, se subvencionan con dinero privado, de gente rica y empresas privadas que donan para mantener esa actividad cultural y artística. El Estado tampoco se mete en lo que se presenta o en qué artista exhibe, ni en si es de izquierda, derecha o marciano. Lo mismo con las editoriales, si el libro se vende, el escritor y la empresa que lo publica ganan. Igual con las películas, hay quien invierte para hacer dinero, si gusta la película, pues hay ganancias, si no gusta, pues nadie gana y el que puso la plata pierde. Pueden ser de izquierda o derecha, de centro o de extrema. Ese es su problema o su preferencia. En todo caso, el Estado no se mente en eso, no impone lo que se publica ni lo que se presenta en el cine, ni lo que se lee, ni tampoco lo que se presenta en teatro. De hecho en el cine, la TV, la literatura se critica desde a la Casa Blanca, hasta a la CIA o al Pentágono, los creadores no están comprometidos más que con su arte.

– En España, que es lo que conozco, hay libertad en eso.

– No lo dudo. En España, país que me encanta y al que quiero, hay muchos intelectuales y artistas, como ciudadanos inteligentes y libres. Sin embargo, ¿no le parece muy raro que ninguna película ni serie de TV critique o analice al CNI, se meta con la Monarquía, con La Moncloa o con los partidos políticos, el ejército o con las fábricas de armas del país? ¿No es curioso que un alto porcentaje del cine español vuelva una y otra vez a la Guerra Civil y al franquismo?

– En EE.UU. no tienen ni Ministerio de Cultura.

– Pero, sin embargo, EE.UU., un país joven, más joven como república que la mayoría de las naciones de América Latina, tiene varios de los museos más importantes del mundo y las compañías de ópera y ballet más prestigiosas del mundo. Ha levantado la mayor y más exitosa industria del entretenimiento y la música a nivel mundial. Es en los EE.UU donde más libros se venden y donde más se lee a nivel mundial.

– Usted admira mucho a los gringos, ¿verdad?

– Yo sí. Es un país con defectos, una democracia con problemas, sus administraciones han cometido muchos errores. Pero es un país responsable, de trabajo, de valores. Una democracia donde nadie está por encima de la Ley ni de la Constitución. Que desde que se constituyó en nación no ha tenido ni dictaduras, ni golpes de estado, ni revueltas. Ojalá en América Latina hubiéramos imitado su separación de poderes y su respeto a las libertades, a la propiedad, tuviéramos una Seguridad Social, universidades e instituciones tan sólidas como en EE.UU.

– Pero, volviendo al tema, no me negará que el cine es muy comercial, como el teatro.

– Y usted no me negará que de ese cine y de ese teatro tan comercial han salido la mayoría de las grandes películas y mejores puestas en escena del mundo en los últimos dos siglos.

– Qué va, usted es de derechas. Estoy convencido.

– Y usted es idiota, también estoy convencido.

– Ay, pero no me ofenda.

– Pues no me haga perder el tiempo con preguntas tontas, que yo estoy luchando para no estar en “desventaja” y eso no permite perder el tiempo en boberías.

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Sobre el autor

Evelio Taillacq

Evelio Taillacq

Evelio Taillacq, Licenciado en Historia del Arte, ha desarrollado una exitosa carrera como actor, animador, locutor, productor y periodista, y se ha dado a conocer como dramaturgo, profesor y director de teatro, tanto en su país, Cuba, como en EE.UU. y Puerto Rico. Ha destacado como redactor, editor, crítico y columnista. Por esa labor en El Nuevo Herald recibió el Primer Premio de la Sociedad de Periodistas Hispanos de EE.UU. Actualmente se desempeña como corresponsal de Univision Network en España, y es colaborador habitual de Radio Exterior de España y de Radio Nacional de España (Radio 5), entre otros desempeños. Su novela “Endiablado deseo” puede adquirirse en Amazon.

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1 comentario

  1. Manuel Gayol Mecías
    Manuel Gayol Mecías noviembre 07, 13:40

    Excelentes criterios. De acuerdo en todo. Le doy las gracias a su autor.

    Reply to this comment

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