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De la Constitución de Cuba

De la Constitución de Cuba

De la Constitución de Cuba
marzo 09
19:04 2015

A mediados de 1975  le pregunté a Blas Roca, líder histórico  de los comunistas cubanos desde los años 30, cuál Constitución había sido más trabajosa y difícil de redactar, si la aprobada en 1940 en la que él había participado decisivamente, o la que estaba en sus retoques finales para ser aprobada en breve y cuya comisión de redacción él presidía.

Blas, que estaba acompañado de su esposa Dulce en el salón de protocolo del aeropuerto internacional de La Habana mientras esperábamos la llegada de un alto dignatario de Europa del Este, con su sonrisa ancha y relajada habitual me respondió que las circunstancias de la confección de ambas constituciones habían sido muy diferentes.

Me dijo que en 1940 cada párrafo o punto importante tuvo que ser negociado “larga e intensamente con los miembros  burgueses” de la Asamblea Constituyente. “Sin embargo –agregó– esta de ahora es más trabajosa porque no queremos copiar de nadie, pero a la vez tenemos que tomar en cuenta las constituciones y las experiencias de otros países socialistas; por ejemplo la de Checoslovaquia nos ha sido muy útil”.

Vale aclarar que la Constitución Socialista  de Cuba no fue elaborada por una Asamblea Constituyente elegida democráticamente por el pueblo –como se hizo en 1940 y como se hace en todo el mundo–, sino por una  comisión nombrada a dedo por Fidel Castro, quien designó a Blas Roca como su presidente.

Esa comisión no democrática redactó secretamente el texto, que fue aprobado en febrero de 1976 y se convirtió en la única Constitución comunista en la historia de las Américas, que estableció un sistema político cuyo presidente no es elegido por el pueblo, sino por un Consejo de Estado controlado por el Partido Comunista (PCC), una práctica copiada de la Unión Soviética y sus satélites. O sea, que el pueblo de Cuba nunca ha votado por Fidel o por Raúl Castro, quienes dirigen el país desde 1959.

Blas Roca no sólo fue el artífice –sin ser jurista– de la actual “Constitución Socialista” (léase fascista) de Cuba, sino también el autor del libro por el que fueron adoctrinados masivamente  los cubanos: Fundamentos del socialismo en Cuba, que escrito en 1943  se convirtió en libro de texto obligado en las llamadas Escuelas Básicas de Instrucción Revolucionaria (EBIR), a la cual tuvieron que asistir más de 600,000 personas –según datos oficiales– desde 1961 hasta 1968 en que fueron disueltas, cuando ya se impartía marxismo en todos los niveles de enseñanza.

Tan pronto Fidel Castro proclamó el carácter comunista de la revolución, el 16 de abril de 1961, emprendió la más impresionante campaña de lavado cerebral de todo un pueblo jamás conocida en Occidente.  Ese día, víspera del desembarco de una brigada de cubanos por Bahía de Cochinos, armada por EE.UU. pero abandonada por el gobierno de John F. Kennedy a la hora del combate, Castro dejó de fingir  y admitió el carácter marxista de “su” revolución.

Sobre el autor

Roberto Álvarez Quiñones

Roberto Álvarez Quiñones

Roberto Álvarez Quiñones es periodista, economista e historiador cubano. Autor de siete libros de temas históricos, económicos y sociales. Trabajó como editor y columnista del diario La Opinión de Los Ángeles de 1996 a 2008. Ex profesor universitario. Ex analista económico de la TV hispana en Estados Unidos. Ha impartido cursos de postgrado y conferencias en países de Europa y Latinoamérica. Ha recibido 11 premios de periodismo. Reside en el sur de California.

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