Neo Club Press Miami FL

De la Cuba intelectual: ¿Utopía o pillería?

 Lo último
  • Linden Lane Magazine, primavera de 2017   Un nuevo número de Linden Lane Magazine, correspondiente al vol 36 No.1, Primavera de 2017, ya está en circulación. Esta revista cultural independiente es dirigida por la escritora y...
  • La última conquista de los generales   Finalmente ocurrió lo que se esperaba desde hace años: las autoridades del régimen han resuelto acabar con el más reconocido y frecuentado mercado de libros de La Habana. Luego...
  • Otro desembarco judío prohibido en La Habana   Cuentan que con su novela Nuestra señora de París, Víctor Hugo convenció a los parisinos sobre la necesidad de impedir la demolición de Notre Dame, patrimonio artístico de la...
  • Dossier: José Abreu Felippe   La serie Cuadernos Monográficos que publica la Editorial La Gota de Agua, en Filadelfia, Pensilvania, ha editado su dossier número 4, en esta ocasión dedicado al poeta, narrador y...
  • Cuando leer es como tomar un laxante   De modo que la biografía de Raúl Castro ha sido el libro más comprado en Cuba durante el año 2016. Es lo que afirma el Instituto Cubano del Libro,...

De la Cuba intelectual: ¿Utopía o pillería?

De la Cuba intelectual: ¿Utopía o pillería?
julio 18
16:20 2016

 

Una curiosa floración puja por hacerse notar ahora mismo en el chato y atascado espectro político de Cuba. Es la movida de un grupo de intelectuales de izquierda que al parecer han consensuado distanciarse del rebaño aplaudidor del que formaban parte hasta ayer de tarde. No se trata de una nueva tendencia opositora, pues ellos mismos se apuran en dejar claro que no son opositores sino portadores de una visión emergente, autónoma y democrática. Pero, en fin, a falta de medicina, aunque sea un lenitivo, por ahora.

Las zonas más visibles de esta floración se identifican en el teatro, el cine, la literatura o las ciencias sociales, pero, sobre todo, resaltan en ciertas publicaciones periódicas con temáticas especializadas, así que suelen discurrir al margen del lector medio de noticias o novedades informativas, y todavía más al margen del pueblo corriente, del que quizá un tanto engreídamente se consideran abanderados y con cuyo respaldo están contando sin previa consulta.

Quienes lamentaron durante tantos años la invisibilidad de los intelectuales cubanos, por lo general conservadores, oficialistas o anuentes ante el régimen, ya podrán enterarse de que no se habían extinguido, sólo hibernaban, patas arriba como los murciélagos, a la espera de los primeros resquicios del amanecer.

Nadie como los intelectuales cubanos para practicar la bandería sectaria. Entonces es natural que los de marras conformen un núcleo amplio en número pero estrecho para la diversidad de clases y particularmente cerrado a la pluralidad de posiciones ante la dictadura, pues sólo aceptan dos: la de los cómplices o la de su propio grupo, que quizá podríamos calificar como tolerancia crítica.

Todos demuestran estar convencidos de la necesidad de introducir cambios más profundos que los aplicados hasta hoy en la política y la economía del país. Todos parecen estar hartos de la entumecida burocracia del partido comunista y de sus dogmas neo-estalinistas. Si no todos, al menos la mayoría ve con recelo el peligroso poder que hoy se gastan las fuerzas armadas. Todos dicen apostar por el Socialismo Participativo y Democrático, aunque es de temer que sus referencias no procedan de algunos interesantes entornos del norte europeo, sino más bien de la tribales y adocenadas comunas bolivarianas del siglo XXI. Asimismo, todos se manifiestan proclives a una reconciliación armónica entre lo que llaman la nación y la emigración. Incluso comienzan a reclamar tímidamente libertad de prensa y hasta elecciones libres. Pero son tres nociones sobre las que tendrían que manifestarse más despacio y con mayor claridad.

Por ejemplo, su postura ante lo que llaman la reconciliación entre cubanos de afuera y de adentro no parece distanciarse ni una micra de la mañosa y tan relamida retórica del régimen, el cual, como es sabido, no aboga sino por armonizar únicamente con los exiliados y emigrantes que acepten a priori su dictadura y estén dispuestos a negociar con ella. Ya se ha dicho suficientemente que sobra hablar de reconciliación entre los cubanos de a pie que viven en las dos orillas, pues jamás se han peleado. De modo que sólo queda pendiente la imposible reconciliación entre las víctimas (emigrantes y exiliados) y el victimario, que es el régimen. Y ese es un problema muy fácil de zanjar, basta con el desmontaje del régimen, algo que no creo que haya sido incluido entre los presupuestos de nuestros muy democráticos y participativos intelectuales de izquierda, a quienes -intelectuales al fin- les gusta verse a sí mismos como conciencia de la sociedad, pero siempre que conciencia rime con conveniencia.

Por otro lado, sus reclamos sobre libertad de prensa y elecciones libres parecen centrarse sospechosamente en las expectativas del propio grupo. Nada indica que cuente para ellos la oposición pacífica, que durante largos años se ha dedicado a denunciar todos los males que ellos acaban de descubrir, y que además lo ha hecho arriesgando el pellejo, a diferencia de su caso.

En sentido general, la actitud de esta floración frente a los disidentes y opositores verticales, más que de reserva, parece ser abiertamente despreciativa o cuando menos descalificatoria. Engloban todas las manifestaciones opositoras en un solo movimiento, dentro del cual están incluyendo aun los grupos de respuesta violenta de los primeros años del gobierno revolucionario. Ni siquiera han tenido a bien hacer distinción con los partidos de izquierda, que también los hay en el movimiento opositor. Si este no es un enfoque oportunista y un guiño a la dictadura, nada se le parece tanto. Desde luego que tales distinguidos intelectuales socialistas democráticos y participativos tampoco se han tomado la molestia de denunciar el acoso y los atropellos a los que los esbirros de la Seguridad del Estado someten diariamente a mujeres y hombres sólo por hacer públicos sus desacuerdos con el castrismo. Guardan distancia y categoría con respecto a los apestados de la disidencia, un poco quizá por no buscarse problemas, y otro poco por su naturaleza de bandería sectaria que está consciente de contar con ventajas a la hora de organizar la fiesta de los bombones, a la que no pueden asistir los caramelos.

Falta que les haría leer con mayor detenimiento a Claudio Magris, un escritor que ellos suelen citar con frecuencia, sin darse por enterados de que escribió el epitafio de su floración aun antes de que brotara: “La utopía que se ve a sí misma como solución final es falsa, lo mismo en el terreno social que en el individual”.

Sobre el autor

José Hugo Fernández

José Hugo Fernández

José Hugo Fernández (La Habana, 1954) es escritor y periodista. Durante la década de los años 80, trabajó como periodista para diversas publicaciones en La Habana, y como guionista de radio y televisión. A partir de 1992, se desvinculó completamente de los medios oficiales y renunció a toda actividad pública en Cuba. Tiene 16 libros publicados. Actualmente reside en la ciudad de Miami.

Artículos relacionados

1 comentario

Escriba un comentario

Inspira America rinde homenaje a Antunez. ‘El Espejo’ en el Museo de la Diáspora Cubana:

Letras Online

LA REVISTA INTERACTIVA DE NEO CLUB PRESS
  Orlando Fondevila

Oración a la rosa

Orlando Fondevila

                  No por gusto te besan, oh rosa, los poetas. Es tu oficio perfumar las hendiduras y enredarte en los espacios coloquiales

0 comentario Leer más
  Gastón Baquero

Palabras escritas en la arena por un inocente

Gastón Baquero

                  Yo no sé escribir y soy un inocente. Nunca he sabido para qué sirve la escritura y soy un inocente. No

0 comentario Leer más
  Amir Valle

Hoy almorzaremos con El Duque

Amir Valle

A Demetrio Ruiz, que murió en Boston, huyendo de sus fotos de pelota, todavía hoy pegadas a la sala de su casa, en Miami.   Un comemierda. De eso tiene

0 comentario Leer más

Festival Vista Miami