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De la editorial tradicional a las editoriales de nuevo tipo

De la editorial tradicional a las editoriales de nuevo tipo

De la editorial tradicional a las editoriales de nuevo tipo
enero 05
18:56 2014

Las editoriales tradicionales reciben del escritor un manuscrito, lo analizan y, si cae dentro de su temática, es valioso y se calcula que proporcionará ganancias, lo aceptan, negocian con el autor, firman un contrato con éste, le conceden un anticipo que después le descuentan de los royalties y publican el libro. Las regalías típicas para el autor caen entre el 10 y el 12 por ciento del precio de venta del libro al público, aunque son mayores para los autores famosos y menores para los desconocidos. El proceso suele demorar un par de años. Muchas veces las editoriales no reciben un manuscrito, sino que, conocedores del mercado, contratan la escritura de un libro no ideado previamente por ningún escritor, y que sospechan será exitoso. De cada tantos libros publicados uno da la ganancia que cubre las pérdidas del resto y proporciona beneficios. Es un negocio riesgoso en el que hay que tener capital y puntería, en el que además de los gastos propios, hay que compartir las entradas con autores, impresores, distribuidores y libreros. Un negocio que solamente puede ser rentable si se venden miles, o decenas de miles de ejemplares de cada título, porque las imprentas off-set, que es donde se han impreso los libros desde hace decenas de años, tienen un alto costo inicial de preparación de las impresoras (set-up) para cada título, antes de proceder a la impresión del primer libro, de forma que mientras de más ejemplares sea la tirada, menor será el costo de la impresión por ejemplar.

Lo que paga el lector por cada libro se distribuye aproximadamente de la siguiente manera: autor: 10%, editorial: 10%, impresión: 30%, distribuidor: 20%, librería: 30%. Estos datos son aproximados y pueden variar.

El negocio editorial es muy honorable, aunque últimamente esté siendo vilipendiado por quienes no comprenden que está atravesando una crisis y lucha por sobrevivir al igual que todas las instituciones e individuos. Es verdad que a veces las editoriales no toman en cuenta la calidad de las obras, sino las relaciones personales y las ganancias. Es verdad que de vez en cuando aparece literatura chatarra en editoriales consagradas, pero eso no niega que ha sido un negocio admirable y admirado, que ha permitido expandir la cultura universalmente durante cientos de años.

Cómo funciona el Vanity Press

Desde siempre ha sucedido que algún escritor que no  logra que una editorial acepte su libro, o por alguna otra razón, y posee los recursos económicos para ello, lo edita, imprime y distribuye por su cuenta o con alguna ayuda. Eso ha sido llamado, muchas veces injustamente, edición de vanidad, dando a entender que un mal escritor con dinero, satisface su ego publicándose.

Pero no siempre es así. Las editoriales también se equivocan. Por ejemplo, rechazaron el manuscrito de Herman Melville, que tuvo que pagar por ver impreso su Moby Dick; Jack London fue rechazado 600 veces antes de publicar por primera vez; Sopa de pollo para el alma fue rechazada por 144 editores  antes de vender 100 millones de ejemplares; a  Margaret Mitchell le desdeñaron 37 veces Lo que el viento se llevó.

He aquí la lista de algunos excelentes escritores que publicaron por sí mismos: José Martí, Lezama Lima, Leví Marrero, Walt Whitman, Edgar Allan Poe, Alejandro Dumas, Ernest Hemingway, Stephen King, Thomas Paine, Benjamin Franklin, Marcel Proust, Laurence Sterne, Emily Dickison, Nathaniel Hawthorne, Jane Austen, Upton Sinclair, Virginia Woolf y Mark Twain.

Hojas de hierba, uno de los libros más famosos de poesía en lengua inglesa, fue publicado por su autor Walt Witman seis veces, desde 1855 hasta 1881.

Como se aprecia, ni la autopublicación es algo nuevo, ni todos los autores de obras autopublicadas merecen el descalificativo de “vanidosos”.

Arriban nuevas tecnologías

La mayoría de los grandes saltos en el progreso material de la humanidad se han debido a nuevos inventos: la imprenta, la máquina de vapor, la iluminación eléctrica, el telégrafo, el automóvil, el cine, la televisión, la penicilina…

Cuatro desarrollos tecnológicos: la Internet, la impresión digital, la miniaturización de la electrónica y la comunicación celular, han abierto, de hace diez años a la fecha, una nueva era para la publicación de libros.

1. La Internet ha hecho posible la exposición y venta de libros on-line. El lector busca en la Red el tema o el libro específico que desea entre millones de títulos, lo encuentra, paga por él con una tarjeta de crédito y lo recibe por correo. Eso ha trastornado las redes de distribución y la venta en librerías. Borders, la segunda cadena de librerías de Estados Unidos, con más de 500 librerías, quebró en 2011. Barnes & Noble, la primera, con 750 librerías, está en capilla.

A propósito, el estado ruinoso de los correos oficiales en algunos países de Latinoamérica, no hace posible que sus ciudadanos gocen de estas compras on-line. La opción de utilizar las eficientes y seguras compañías privadas “couriers”, apareja un aumento en el costo de los envíos.

2. Las imprentas digitales, cuyo principio de funcionamiento es igual al de las impresoras láser domésticas, no tienen, como las imprentas off-set, costo inicial de preparación (set-up), por lo que pueden imprimir pequeñas cantidades de libros a un costo bajo, es más, hasta un solo libro. Eso permite la impresión bajo demanda (print-on-demand), y hace innecesario el almacenamiento de libros, con el consiguiente abaratamiento del sistema de distribución. Una  nueva edición puede aparecer cada vez que se detecte una errata, pues lo único que hay que modificar es el archivo digital del libro que utiliza la imprenta.

3 y 4. La miniaturización de la electrónica ha permitido inventar y producir económicamente los lectores de libros electrónicos portátiles (eReaders), en cuyas pantallas se pueden leer textos, con las ventajas adicionales de búsqueda de palabras o frases, marcadores, posibilidad de escribir notas al margen, uso de diccionarios embebidos y peso más ligero que un libro común. Con esos eReaders conectados a Internet a través de WiFi o las redes celulares, se puede buscar un libro, pagar por él,  descargar el archivo y comenzar a leerlo en materia de segundos. Después de cargar 100 libros de 400 páginas en un eReader, éste sigue pesando lo mismo. Los libros electrónicos se están popularizando a velocidad vertiginosa. Desde su introducción, hace aproximadamente seis años, ya han capturado el 20% del mercado del libro en los Estados Unidos, y se prevé que será el 50% en 2016. Los libros electrónicos son mucho más económicos porque no necesitan impresión en papel ni transporte físico hasta el lector.

Todo este desarrollo tecnológico ha desestabilizado a la industria editorial tradicional, que, como era predecible, lucha por sobrevivir. No saldrán del negocio mañana, porque las sólidas estructuras que se han erigido durante tantos años; las costumbres de los lectores, y el largo catálogo de excelentes libros cuyo copyright tienen en propiedad, no lo van a permitir. Pero a la larga solo perdurarán aquellas editoriales que acojan las nuevas tecnologías y procedimientos, al igual que sobrevivieron los fabricantes de coches que se reconvirtieron en constructores de chasis para automóviles a principios del siglo pasado.

Editoriales de autopublicación (self-publishing)

La irrupción de las nuevas tecnologías en la publicación de libros no se ha efectuado a través de las editoriales tradicionales, quienes más bien le han ofrecido resistencia, sino de compañías nuevas, de tecnología avanzada, como Amazon.com, que lidera mundialmente la nueva tendencia. A la par se han creado miles de pequeñas editoriales llamadas en inglés “self-publishng”, y en español “de autor” o de “autopublicación”, que reciben manuscritos, generalmente sometidos a muy poca o ninguna selección de calidad, los maquetan e imprimen en pequeñas cantidades que entregan al autor, quien paga por el servicio. El autor es el responsable de distribuir y vender los libros. La facilidad, rapidez y economía del sistema ha permitido que casi cualquier persona que desee publicar un libro lo pueda hacer. Eso ha traído la proliferación de títulos de baja calidad, tanto en contenido como en el lenguaje y la presentación.

Debido a la crisis de la industria editorial causada por el desarrollo tecnológico, las editoriales tradicionales en estos momentos carecen de tiempo, dinero y energía para descubrir y aupar a nuevos talentos de la pluma. Prácticamente no aceptan nuevos manuscritos y se concentran en autores conocidos “que venden”. Esto representa una tragedia para los autores noveles, que optan por la autopublicación, tanto en papel como electrónica, y que a la vez sienten que sus títulos quedan sepultados por toneladas de literatura mediocre. La promoción, distribución y venta que pobremente pueden hacer por sí mismos poco ayuda, aunque algunos de ellos navegan con suerte, llaman la atención del público y en algunos casos llegan a vender millones de libros, como pasó con el caso más notorio, aunque no precisamente de buena literatura, de la escritora novel británica E. L. James, la novela 50 sombras de Gray, de la cual se han vendido 90 millones de ejemplares a través de Vintage, una editorial tradicional perteneciente a Random House, que detectó el interés repentino despertado por su novela erótica publicada en eBook por Writers’ Coffee Shop, una editorial virtual australiana.

La autopublicación tiene consecuencias sociales positivas, como es ampliar el espectro de la libertad de expresión y salvaguardar millones de historias, opiniones y creaciones valiosas para la familia, la localidad, un cierto tema, y cuidado…

El éxito de la autopublicación ha sido enorme. Desde hace años las mayores editoriales tradicionales la vieron como una oportunidad de ingreso y armaron plataformas de autopublicación bajo compañías con otros nombres, para no comprometer el prestigio literario de las casas principales. Actualmente es un negocio en expansión. Cinco de los diez best sellers en la primera semana de abril de 2013 fueron autopublicados.

¿Editoriales de nuevo tipo?

Es posible que surjan editoriales de nuevo tipo, simbiosis entre la calidad y el prestigio de las editoriales tradicionales y la flexibilidad, economía, rapidez y liberalismo de las editoriales de autor. El nombre de una editorial es indisputablemente importante. Para un escritor hispano publicar con Planeta o Alfaguara significa tener adelantado una buena porción del camino, porque los lectores otorgan crédito anticipado a un libro publicado por esas editoriales.

Hay una manera en que las editoriales tradicionales pueden adoptar la nueva tecnología y perder el miedo de arruinarse: no imprimir 5,000 ejemplares, sino imprimir bajo demanda; no introducir el libro solamente en la cadena de distribución habitual, sino colocarlo a la venta en Amazon.com y otras librerías on-line; y  crear  una versión electrónica del libro. Editorial y autor se aprovecharán del prestigio de la editorial, que no prodigará su sello, sino que lo colocará solamente en obras razonablemente buenas.

¿De dónde saldrían los fondos para invertir en escritores talentosos? De autopublicar casi cualquier manuscrito que se le presente, aunque si no tiene la calidad requerida, no le concederán su sello editorial, sino que lo publicará bajo responsabilidad del autor.

Igual modelo de negocio pueden adoptar las editoriales de autopublicación, que viajarán hacia ese patrón en sentido contrario, desde la publicación indiscriminada hacia la creación de una editorial prestigiosa con libros de calidad. Este último es precisamente el modelo que está persiguiendo en su desarrollo la editorial Alexandria Library Publishing House, desde Miami.

Sobre el autor

Kiko Arocha

Kiko Arocha

Modesto Arocha (Kiko). Nació en La Habana en 1937. Ingeniero en Electrónica y doctor en Ciencias Técnicas. Llegó a Estados Unidos en 1995 y decidió reinventarse como traductor y editor de sitios web y de libros, para lo cual fundó la editorial Alexandria Library (www.alexlib.com) en Miami. Es autor del bestseller "Chistes de Cuba", una antología de chistes populares contra el castrismo que recopiló en la Isla.

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1 comentario

  1. Blanca Miosi
    Blanca Miosi enero 28, 20:24

    Interesantísimo artículo. Buenos consejos para las editoriales en problemas que desean sobrevivir: la impresión bajo demanda. Así funciona CreateSpace, la filial de Amazon, y se puede cambiar el contenido porque está digitalizado.
    No todo lo que es autopublicado es mediocre, tampoco se puede decir que los lectores sean exquisitos, de lo contrario no se comprende cómo la famosa obra mencionada vendió 50 millones de ejemplares. Pero yo creo que en eso hay más de leyenda que de realidad, pues al menos en Español, las 50 sombras al día de hoy nunca superó a ninguno de mis libros que ocuparon primeros lugares. Tal vez en la versión original inglesa lo haya hecho, pero no en español, lo cual da cierta pátina de buen lector al de la lengua española.
    Un saludo cordial,

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