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De la Primavera Árabe a la Primavera Latinoamericana

De la Primavera Árabe a la Primavera Latinoamericana

De la Primavera Árabe a la Primavera Latinoamericana
febrero 20
01:13 2014

Comenzaron a finales de 2012 en Argentina, siguieron en Brasil el año pasado, en torno a la ineficiente y corrupta gestión del ejecutivo de Dilma Rousseff, y ahora se extienden a Venezuela. Las protestas tienen como eje el cada vez más alto costo de la vida en países gobernados por regímenes de izquierda (Brasil) o de extrema izquierda (Venezuela y Argentina) cuya visión socioeconómica, y cultural en general, está más cerca de la de los hermanos Castro en Cuba  que de la del Occidente desarrollado que encabezan, en el hemisferio, Estados Unidos y Canadá. ¿Estamos ante una nueva Primavera, pero latinoamericana?

No hay que descartar esta posibilidad, teniendo en cuenta que países como Argentina o Bolivia, por mencionar solo dos de la izquierda radical (socialismo del siglo XXI), pudieran retomar las protestas o sumarse a ellas. En todos los casos, como sucedió en el mundo musulmán, las redes sociales e Internet han jugado y están jugando un rol informativo y de cohesión invaluable.

Estudiantes protestan en Brasil (2013)

Estudiantes protestan en Brasil (2013)

En Argentina, las reclamaciones contra la prohibición establecida por el gobierno peronista de Cristina Fernández de Kirchner para comprar dólares, en un país que usa la moneda norteamericana para el ahorro y las operaciones inmobiliarias, alimentaron las primeras protestas a mediados de 2012. En Brasil,  en 2013, desataron las movilizaciones callejeras el aumento de los precios del transporte y el gasto público en la realización de la Copa FIFA Confederaciones 2013, la Copa Mundial de Fútbol de 2014 y los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016. Ahora, en Venezuela, más que causas políticas puntuales, la galopante inseguridad y, sobre todo, el desabastecimiento, mantienen en jaque al régimen de Nicolás Maduro.

En todos los casos, la inestabilidad gubernamental parece responder al axioma popularizado por el expresidente estadounidense Bill Clinton: “¡Es la economía, estúpido!”.

En el contexto latinoamericano, puede que quienes esperan una sublevación inspirada en ideales libertarios terminen criando pelos, pero también que quienes suponen que esas sociedades aguantarán eternamente la miseria y la injusticia, se lleven una sorpresa. Hay que recordar que en Túnez, cuna de la Primavera Árabe, la ira popular tomó cuerpo tras la inmolación del joven Muhammad Bouazizi, quien se prendió fuego luego de que las autoridades desarbolaran su pequeño puesto de frutas, para el que no tenía licencia. Una vez más la razón económica detrás de las protestas.

En países como Egipto, Túnez, Libia o Siria, los manifestantes no se echaron a las calles pidiendo libertad o derechos humanos en abstracto. O al menos no fueron esas sus únicas reivindicaciones. Querían echar del poder a gobernantes que percibían arrogantes, corruptos, torpes a la hora de distribuir la riqueza nacional y generar empleo o un aceptable nivel de vida. Se asumían injustamente relegados (y este concepto, el de justicia, es clave para entender lo ocurrido y lo por ocurrir). La crisis mundial agudizó esta percepción, acentuando el descalabro entre los más desfavorecidos.

Puede que estemos asistiendo a una Primavera Latinoamericana de similares características –a partir del mismo detonante económico–, y sin siquiera habernos enterado.

Sobre el autor

Armando Añel

Armando Añel

Armando Añel (La Habana, 1966). Ghost Writer, fue periodista independiente en Cuba. En 1999 recibió el Primer Premio de Ensayo de la fundación alemana Friedrich Naumann. Ha sido columnista de periódicos como Tiempos del Mundo, Libertad Digital y Diario las Américas, y editor de revistas como Perfiles, Encuentro de la Cultura Cubana, Islas y, actualmente, Herencia Cultural Cubana. Ha publicado las novelas "Apocalipsis: La resurrección" y "Erótica", la compilación de relatos "Cuentos de camino", los poemarios "Juegos de rol" y "La pausa que refresca" y las biografías "Instituto Edison: Escuela de vida" y "Jerónimo Esteve Abril, apuntes y testimonios", entre otros. Vive en Miami.

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