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Del castrismo se sale en coordinación

Del castrismo se sale en coordinación

Del castrismo se sale en coordinación
Abril 20
17:21 2015

Si usted va a construir un edificio, necesita un mínimo de coordinación y orden. Albañiles, plomeros, ingenieros, arquitectos y demás involucrados deben ponerse de acuerdo y subordinar sus individualidades al proyecto común. Para casi cualquier propósito político, cultural o comercial en el que esté involucrada más de una persona, resulta imprescindible un discurrir ordenado en torno a un objetivo concreto.

Trabajo en equipo no significa servilismo ni colectivismo. Significa, al menos en el caso que nos ocupa, pragmatismo. En este sentido, las culturas anglófonas disponen de un “chip” incorporado que por lo general les permite funcionar mucho más eficazmente que las de raíz latina. Consiguen sin mayores traumatismos organizarse alrededor de proyectos colectivos en los que el número resulta determinante para vislumbrar y alcanzar determinadas metas.

Sin ir más lejos, para desmontar la dictadura castrista e instaurar una democracia en Cuba es necesario trabajar concertadamente, colectivamente, con un mínimo de orden y/o coordinación. Precisamente al revés de como funcionan ahora mismo –y han funcionado tradicionalmente en el pasado– la oposición y el exilio cubano. Iniciativas como El Acuerdo por la Democracia en Cuba son excepciones que deberían convertirse en regla, sobre todo en momentos en los que el castrismo toma un segundo aire tras las concesiones de Obama, y apuesta a reinventarse en 2018.

El profesor Jorge A. Sanguinetty, quien ha escrito sobre la falta de una tradición y cultura entre los cubanos “que facilite su organización para acciones colectivas sostenibles en plazos largos”, decía en uno de sus artículos que “en las condiciones predominantes en Cuba es difícil organizarse para casi cualquier forma de acción colectiva, pues el gobierno y su aparato de seguridad sospechan que toda agrupación puede servir para fines políticos, lo cual es cierto”. Esta afirmación incuestionable no aplica, sin embargo, para el exilio, o para los opositores internos cuando viajan al exterior (que ya pueden hacerlo, y lo hacen muy a menudo). En el exilio podemos organizarnos, tanto opositores internos como externos, sin temor a la represión de los aparatos de seguridad. El problema es que no queremos hacerlo. O no estamos preparados, cultural y/o sociológicamente, para hacerlo.

Por supuesto, también hay motivaciones personales que sabotean ese orden. Oscuros personajes que no pueden sobrevivir sin exprimir la ubre politiquera y para quienes “la libertad de Cuba” es solo un negocio; además de agentes castristas infiltrados y acomplejados de toda laya. Pero son los menos y se les da más importancia de la que tienen. En realidad, el problema fundamental es de falta de orden y coordinación en torno a objetivos comunes. El problema es de incapacidad para trabajar en equipo.

Tras la reforma migratoria de 2013, por ejemplo, tenemos la posibilidad real, aupada por las nuevas tecnologías, de organizar elecciones libres fuera de Cuba para los cubanos de ambas orillas que quieran participar. No hay que pedir permiso ni consultar a nadie, pues en democracia la abstención es natural, y hasta saludable y, por otra parte, el régimen castrista carece de legitimidad para tomar decisiones en este sentido, mucho menos para ejercer de árbitro. Solo hay que encontrar el dinero, los recursos, previa coordinación de un numeroso grupo de activistas.

¿Aprovecharemos la posibilidad o seguiremos lamentándonos en las redes, denunciando infinitamente, averiguando quién salió, o cómo salimos, en la foto, o desgastándonos en consultas y sondeos con los cuales los jerarcas del partido único se limpian lo que ya todos sabemos?

Sobre el autor

Armando Añel

Armando Añel

Armando Añel (La Habana, 1966). Ghost Writer, fue periodista independiente en Cuba. En 1999 recibió el Primer Premio de Ensayo de la fundación alemana Friedrich Naumann. Ha sido columnista de periódicos como Tiempos del Mundo, Libertad Digital y Diario las Américas, y editor de revistas como Perfiles, Encuentro de la Cultura Cubana, Islas y, actualmente, Herencia Cultural Cubana. Ha publicado las novelas "Apocalipsis: La resurrección" y "Erótica", la compilación de relatos "Cuentos de camino", los poemarios "Juegos de rol" y "La pausa que refresca" y las biografías "Instituto Edison: Escuela de vida" y "Jerónimo Esteve Abril, apuntes y testimonios", entre otros. Vive en Miami.

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