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Desde donde nos ven

Desde donde nos ven

julio 03
05:54 2011

 

1-manhattanEn verano, muy cerca de Manhattan
mientras los muchachos suenan
como tambores su aburrimiento,
y la mujer del prójimo babea
junto a su perro.
El clarísimo día reúne a las ardillas
alrededor de la sobra esparcida
de nuestras migajas.
El país soporta su crisis
lejos por casualidad
del almendro florecido
bajo el que dormito mi insignificante existencia.
Y el presidente también:
entre la guerra en retirada
la oposición y las metáforas
esparce ese oscuro presentimiento
de las cosas que vendrán.
Las casas en sus carteles
como témpanos de hielo inamovibles
parecen sombras nada más.
Pablo Milanés,
por esa maldita circunstancia del agua
entona
ajeno
una gira en busca de juan el gago
y otros muertos que ya no están.
En el lago municipal
que da al patio de mi casa
los patos miran como turistas nacionales
a los pescadores
y estos sobre la vara que mide
el precio de flotar.
Los chorros de agua
desde el centro del lago
en la fuente que simula un manantial
permean con patriota voluntad
nuestra abundancia.
Pronto, el cuatro de julio
los fuegos artificiales
darán al rio Hudson más pólvora
para la sed de sus ahogados
y desde los rascacielos
algún magnate
pensará que Harlem o el Bronx
son mundos menos dispuestos
al hambre de su posteridad.

Lorca nos dijo que por lo subterráneos
se podía oler la sangre
y que el orine de las ratas
como pasto del polvo
de alguna estrella caída
iluminaría
las almas también babeantes
de todos los destierros sin purificar.

En cambio,
Witman nos puso a soñar con amores
tan altruistas y diversos
como la densidad de un rascacielos.

De modo
que en el tiempo de espera
tal vez, el elogio nos pertenezca
envuelto
en uno de esos papeles de misterio
que Hollywood deleita
mientras, el viento esparce la dicha
de los corazones que estrujan
y se tatúan con libertad
algunas de las bondades donadas;
individuos que se deslizan
hacia donde los trenes
tragan velozmente
y sin dudarlo
la fe y el dolor que enriquece
la más cara presencia

http://www.sentadoenelaire.com/

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Sobre el autor

Juan Carlos Recio

Juan Carlos Recio

Juan Carlos Recio (Santa Clara, 1968). Poeta y narrador. Su libro “El buscaluz colgado” fue Premio de la Ciudad de Santa Clara en 1990. Obtuvo también una primera mención en el Premio Julián del Casal de la UNEAC, en 1991, con su poemario inédito “Hay un hombre en la cruz”. Ha publicado, entre otros, los poemarios “Sentado en el aire” y “La pasión del ignorante”. Desde el año 2000 reside en la ciudad de Nueva York, donde edita el blog Sentado en el Aire.

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