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Ególatras, aficionados, oportunos y profesionales de la escritura

Ególatras, aficionados, oportunos y profesionales de la escritura

Ególatras, aficionados, oportunos y profesionales de la escritura
junio 09
22:56 2014

Este texto es un comentario al artículo del destacado escritor y editor José Fernández Pequeño, que puede leerse dando clic en este enlace.

Estimado José, como director de una editorial “de autor” que ha publicado más de 300 libros en seis años, te doy la razón respecto la necesidad del editor de mejorar la obra de un escritor. Es un oficio indispensable para lograr un producto logrado. Gracias por tu artículo y permíteme hacer unos comentarios.

La tecnología ha abaratado tanto la publicación de un libro, que una persona por ego, sin tener la preparación profesional para ello, y a veces sin siquiera talento o vocación, puede publicar un libro con unos cuantos dólares. Lo escribe, lo publica, vende unas decenas de ejemplares entre amigos y familiares y queda satisfecho porque ya es autor, y frustrado porque su libro no tuvo resonancia. Claro, la culpa es por falta de promoción. Sin embargo, está en su derecho de ejercer esa nueva libertad que antes no era posible. A veces no se escribe por ego, sino por afición, por hobby. ¿Quién se atreve a decirle a quien le gusta jugar a la pelota con sus amigos que no lo haga porque nunca llegará a las grandes ligas?

He tenido muchos clientes de avanzada edad que poseen un tesoro personal: un cuaderno de poesía, alimentado durante toda su vida, con menor o mayor acierto literario. En un gesto de amor, un hijo le regala la publicación. ¿Por qué no? Otros han sido testigos de hechos extraordinarios que quieren dejar documentados, pero ni son escritores ni pueden pagar un ghostwriter ni un editor. Como el caso de aquella foto de oportunidad, de pésima calidad, que le da la vuelta al mundo, aunque fue tirada por cualquiera con una camarita de cajón. La humanidad agradece esos testimonios. Todas esas personas suman ejércitos, como lo prueba la increíble expansión del negocio de selfpublishing en los Estados Unidos. Si tuviéramos el poder de echarlo abajo, ¿lo haríamos? ¿Tendríamos el derecho a ello?

Un talentoso escritor amigo se queja de que su obra está sepultada entre montañas de bodrios, como tú les llamas. Estoy por creer que la misma tecnología que ha permitido este desarrollo, va a ayudar a poner a cada uno en su lugar. ¿Cómo? Dando la posibilidad de que las personas expresen públicamente sus comentarios, algo imposible hace algunos años. Están surgiendo para ello plataformas como GoodReads. Antes también se votaba, pero solamente comprando o no comprando lo que filtraban las editoriales. Ahora, además, cada lector tiene un altoparlante de alcance global y está aprendiendo a usarlo.

Cualquiera puede hacer en estos momentos un vídeo y colgarlo en YouTube. Pero eso no va a echar abajo la industria del cine. Todos los músicos aficionados pueden editar su música en un estudio casero y circularla, por la misma razón de abaratamiento de la tecnología,  pero eso no va a evitar que los músicos talentosos triunfen.

Ahora se abre una mayor oportunidad para las casas editoras, a quienes esa masividad conviene porque pueden pescar obras extraordinarias mucho más fácilmente que antes. La probabilidad de que exista un genio literario desaprovechado llegará a rozar el cero.

El editor seguirá siendo tan útil como siempre y quizás tenga más trabajo que nunca, aunque muchos como freelance. Por mi parte ofreceré a los autores que lleguen a Alexandria Library con una obra que lo amerite, la oportunidad de editarla profesionalmente, y a todos, de eliminar los errores orto-tipográficos y otras faltas groseras. Los editores deben prepararse para este tipo de trabajo, se me ocurre que muchas veces más ligero que el realizado en las editoriales tradicionales, con capital para invertir en ediciones costosas. Hacer el 80% del trabajo en el 20% del tiempo, como la ley de Pareto asegura que es posible. “Hágame todo lo que usted pueda por estos $250.00”. Ir a la masividad más que a la profundidad, excepto los casos que lo ameriten.

Estamos en una nueva época en que el hombre necesita ser mas adaptable a los cambios, no ya veloces, sino acelerados, con velocidad creciente. No solo la industria editorial, sino prácticamente todo lo que sea crear, procesar y distribuir información, pasa por un momento en que tenemos que inventar el palo necesario donde agarrarnos para flotar. Convertirnos en lo que el amigo Angel Velázquez Callejas llama “el hombre fitness”. O perecer.

Sobre el autor

Kiko Arocha

Kiko Arocha

Modesto Arocha (Kiko). Nació en La Habana en 1937. Ingeniero en Electrónica y doctor en Ciencias Técnicas. Llegó a Estados Unidos en 1995 y decidió reinventarse como traductor y editor de sitios web y de libros, para lo cual fundó la editorial Alexandria Library (www.alexlib.com) en Miami. Es autor del bestseller "Chistes de Cuba", una antología de chistes populares contra el castrismo que recopiló en la Isla.

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6 comentarios

  1. Callejas
    Callejas junio 10, 00:55

    Que yo sepa, los sellos editoriales que habitan la ciudad de Miami tienen equipos (o una persona) de editores. Ningún libro se va a impresión sin pasar por el ojo del editor. Que algunos libros después de impresos se revelen mal editados (errores ortotipograficos, estilísticos y de sintaxis) es consecuencia del nivel profesional del editor. El artículo de Fernández Pequeño es puntual, no solo porque esté bien concebido y escrito según el asunto, sino también por traer a colación los fundamentos básicos sobre la crítica del trabajo de edición. Es verdad, por ahora nadie debería auto editarse. Se trata de un trabajo complejo para lo estrictamente literario e intelectual. Por otra parte, las variaciones que apunta Kiko Arocha son también pertinentes. Estamos viviendo la era de la masificación tecnológica y social. Sin querer sonar iconoclasta entrometido, tengo la impresión que a la larga la cultura va prescindir de muchos ejercicios espirituales especializados. El tono de la voz del espíritu de la época se avecina más al carácter de las masas, al contenido global, que a lo individual.No es para mi gusto, pero quién sabe, pues, con la arremetida de la tecnología en estos eventos culturales los días del editor estén contados tambien

  2. José Fernández Pequeño
    José Fernández Pequeño junio 10, 07:21

    No hay un solo punto o una coma en la que pueda diferir de Kiko, salvo el hecho de que él afirma que llamo bodrios a las autopublicaciones, cuando en realidad digo que hay muchos bodrios editoriales entre las autopublicaciones, algo que puedo probar con los libros en la mano. No, no se trata de constreñir las enormes posibilidades que hoy se abren para las publicaciones. Estoy completamente de acuerdo con las autopublicaciones, creo que son el futuro. Lo que trato de decir en el texto es que autopublicarse no es igual a autoeditarse, confusión que proviene, al menos en el mundo hispanoparlante, de serias confusiones en torno a qué hace un editor. E insisto además en que quien emprende el camino de la autopublicación tiene que saber que está entrando en un terreno especializado, donde probablemente necesite la ayuda de un profesional. El trabajo de editor (como el del médico o del ingeniero civil) no lo hace cualquiera, y será todavía más complejo en la medida que el libro digital siga abriendo mayores posibilidades de expresión. Porque ese es otro punto donde hay mucha confusiones: el libro digital es un código aparte, con enormes potencialidades, no basta con poner el PDF de un libro impreso en Internet. Por demás, agradezco a Kiko su texto y seguimos debatiendo, sobre este y sobre otros muchos temas, que para eso se escriben estas cosas.

  3. Armando Añel
    Armando Añel junio 10, 13:35

    De acuerdo mayormente con los tres. Cabe apuntar que Alexandria Library ofrece servicio de edición de texto, es decir, corrección pura y dura, tengo entendido. Solo que el autor debe pagarlo adicionalmente. Que me rectifique Kiko si me equivoco. Saludos!

  4. Manuel Gayol Mecías
    Manuel Gayol Mecías junio 11, 01:54

    Bueno, mis queridos amigos, yo tengo que participar porque en realidad soy un autopublicado y autogestionado también; además fui yo quien le envió al bueno de Kiko el interesante texto de mi amigo Pequeño. El caso es que también estoy de acuerdo con los tres y, además, la consulta de Añel me parece que es necesaria y precisa, puesto que es justo que cuando hay que hacer un trabajo de edición hay que pagarlo aparte, digo,pues el trabajo de un editor de libros siempre es complejo, difícil y duro. Estoy seguro que este es el camino nuevo de la publicacion de textos, aun cuando creo asimismo que las editoriales ya conocidas históricamente pues seguirán, pero me da la impresión de que en un futuro cercano, si es que ya en el presente no lo están, podrán tomar como base y colaboración a las editoriales pequeñas de autogestión que tengan la experiencia y la calidad con la que trabajan editoriales como Neo Club Ediciones y Alexandria Library, y lo reafirmo porque son las dos editoriales que tienen que ver con mis libros. Ahora mismo está por salir en Amazon un libro de cuentos, preparado por Alexandria Library, de la escritora cubana (muy conocida por ser ensayista) Ivette Fuentes; y les aseguro, amigos míos, que es un libro impecable, no solo porque me responsabilicé con su edición, sino por el alto valor literario que tienen todos sus cuentos. Es un libro precioso desde el primer relato hasta el último. En definitiva, pienso que lo que vale es el contenido y, por supuesto, la presentación de los libros, su calidad de edición y que las grandes editoriales se acaben de dar cuenta de que aquí, en las pequeñas editoriales de autopublicación, también hay una gran vuelo literario y que ellas asimismo ganarían si se decidieran a darle promoción a los buenos libros que surgen de esas fuentes. Mi saludo que abraza a los cuatro, Manuel

  5. Julio Benítez
    Julio Benítez junio 11, 12:31

    Meter la cuchareta después de leer a tan importantes autoridades es difícil tarea. NO discrepo básicamente de nadie pero salvo excepciones geniales, los escritores necesitan quien les ponga coto a su ego o falta de auto-valoración. La realidad es que editar fue, es y será necesario siempre y cuando, por regla general se produzca un material de calidad. Si bien auto publicarse, como ya se ha dicho es diferente a auto editarse, estoy de acuerdo que si alguien quiere sacar un libro por razones sentimentales o personalistas, quiénes somos para impedirlo. Pero si la literatura continúa y creo en ello, entonces el editor de compañías importantes o de editoriales pequeñas debe continuar para bien de la creación literaria. No creo que desaparezca el editor pero sí habrá más como ya de hecho hay más libros.

  6. Callejas
    Callejas junio 11, 17:15

    El CISW ha experimentado con un soswoll que pretende editar textos a la perfección. De ser asi, los editores estaremos de mas…

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