Neo Club Press Miami FL

El 11-S y la sociedad voluntaria

El 11-S y la sociedad voluntaria

El 11-S y la sociedad voluntaria
septiembre 11
12:27 2014

 

Los ataques de Al Qaeda a las Torres Gemelas y el Pentágono, de los que este jueves 11 de septiembre se cumplen trece años, revelan cómo una sociedad como la norteamericana, de matriz anglosajona –esa tan denostada entre los hispanos por aparentemente insolidaria e individualista–, es capaz de solidarizarse y pasar de la individualidad a la acción colectiva inmediatamente, sin detenerse en la retórica.

La caída del World Trade Center desvela algunas de las ventajas de la sociedad abierta, que podrían resumirse en una sola (una que los detractores de la democracia occidental han utilizado de bumerán retórico contra la autonomía del sistema): la solidaridad.  La sociedad abierta es verdaderamente solidaria porque es verdaderamente voluntaria.

Escribía Eliot Weinberger, testigo presencial de los atentados en Nueva York, poco después del desastre: “La respuesta ha sido un torrente emocional de ayuda a los rescatadores, los bomberos, los médicos, los albañiles y la policía. Cuando pasa un convoy de auxilio la gente en las aceras aplaude. Se ha donado tanta comida que ya los oficiales están pidiendo que cese la ayuda (…) Amigos y gente que casi no conozco y con los que me he encontrado a lo largo del día (12 de septiembre) –personas que saben que no vivo a una distancia riesgosa del World Trade Center y que además habría sido muy poco probable que me encontrara allí– me han abrazado diciendo: ¡Me alegra mucho que estés vivo!”.

El mundo libre es el mundo voluntario. La solidaridad voluntaria resulta, a fin de cuentas, la única solidaridad. Tal vez por eso toda clase de totalitarismos dedican tiempo, esfuerzo y recursos a publicitar un altruismo ficticio, basado en una retórica del sacrificio y/o el buenismo a fin de cuentas inmoral, porque coloca lo aparente, el maquillaje discursivo, por encima de lo genuino.

Un Estado totalitario, como es el caso del cubano, está en condiciones de enviar miles de médicos, maestros, combatientes o tecnócratas a otro país necesitado con el objetivo de vender una imagen solidaria, de suficiencia moral, que lo legitime políticamente o le posibilite influir en determinado organismo internacional. ¿Cuántos de los enviados, sin embargo, se habrían ofrecido voluntariamente, sin que mediara interés personal, mecanismo instituido por el poder o presión de cualquier tipo?

Frente a la sociedad obligada, totalitaria, falsamente igualitaria, la sociedad voluntaria emerge como la alternativa menos mala de cuantas existen. No es la ideal, pero no lo es porque está sujeta a constante modificación y perfeccionamiento, porque se reconoce heterogénea, dinámica, individualista –tanto en la mejor como en la peor acepción de la palabra–, porque está basada en lo que realmente somos. Lo demuestra el 11-S.

Sobre el autor

Armando Añel

Armando Añel

Armando Añel (La Habana, 1966). Ghost Writer, fue periodista independiente en Cuba. En 1999 recibió el Primer Premio de Ensayo de la fundación alemana Friedrich Naumann. Ha sido columnista de periódicos como Tiempos del Mundo, Libertad Digital y Diario las Américas, y editor de revistas como Perfiles, Encuentro de la Cultura Cubana, Islas y, actualmente, Herencia Cultural Cubana. Ha publicado las novelas "Apocalipsis: La resurrección" y "Erótica", la compilación de relatos "Cuentos de camino", los poemarios "Juegos de rol" y "La pausa que refresca" y las biografías "Instituto Edison: Escuela de vida" y "Jerónimo Esteve Abril, apuntes y testimonios", entre otros. Vive en Miami.

Artículos relacionados

Radio Viva 24

Letras Online

LA REVISTA INTERACTIVA DE NEO CLUB PRESS
  José Hugo Fernández

Cuánto valor cuesta no tener valor (fragmento)

José Hugo Fernández

Para Imre Kertész, el célebre escritor húngaro, Premio Nobel de Literatura en 2002, “el destino del varón en esta tierra no es otro que destruir lo tierno y lo bello,

Leer más
  Luis de la Paz

En los tiempos difíciles de Heberto Padilla

Luis de la Paz

    En una remotísima tarde de verano, sería el año 71, o tal vez el 72, el escritor José Abreu Felippe, a quien tanto le debo, me mostró un

Leer más
  Alcides Herrera

No me hables más

Alcides Herrera

                  El futuro soy yo y en él me siento. Es su bar. Me rodea Copenhague y una brisa futura me acaricia

Leer más

Capitolio de La Habana – Daphne Rosas (2011)

Festival Vista Miami