Neo Club Press Miami FL

El asteroide DX110 y la colonización de la Luna y Marte

El asteroide DX110 y la colonización de la Luna y Marte

El asteroide DX110 y la colonización de la Luna y Marte
marzo 05
12:27 2014

Esta tarde pasará muy cerca de la Tierra el asteroide 2014 DX110, a 345.600 kilómetros aproximadamente. Estará más cerca de nosotros que la propia Luna, mide unos 30 metros de diámetro y se desplaza a una velocidad de 14,8 kilómetros por segundo a través del espacio sideral. La NASA ha estimado que esta roca tendrá una probabilidad entre diez millones de impactarnos en marzo de 2046, dentro de poco más de treinta años. Por ahora, a través del Virtual Telescope Project en Internet, se puede seguir la trayectoria de este cuerpo celeste.

2014 DX110 trae a colación la importancia de los asteroides como estaciones de tránsito hacia la colonización de Marte y la Luna. Mucho más ventajoso que desplazarse a esta última en busca de materias primas, es explotar y utilizar los asteroides, que son más accesibles a nosotros; en estos, la ausencia de la gravedad demanda poco combustible para el aterrizaje y el despegar de las naves.

Los asteroides pueden ser desviados hacia las estaciones orbitales a partir de las fuerzas de atracción y repulsión de las masas de la Tierra y de la Luna para, con un ligero empujón, concederles impulso gravitacional. Por añadidura, un sinnúmero de cometas que cruzan la órbita terrestre a baja velocidad, ofrecen amplia disponibilidad de agua.

El agua, inicialmente, será uno de los inconvenientes más difíciles de resolver en la conformación de la red astral Tierra-Luna-Marte; después que lleguemos a manipular la trayectoria de los cometas, su abundancia de agua nos librará de preocupaciones. Por casualidad —¿o por diseño?—, el Sistema Solar está provisto de una zona gigantesca de pequeños mundos orgánicos, de agua y minerales: el Cinturón de Asteroides, capaz de alojar el multimillonario estallido de seres humanos llamado a suceder tras la colonización de la Luna y de Marte.

Si nos resulta muy rara la beneficiosa ubicación de los planetas sólidos en las cercanías del Sol, para nuestra misión de salir de la Tierra lo es mucho más la de los clasificados como planetas gaseosos gigantes, más distantes, adecuados para dar cabida a una civilización cuyo circuito central de dominio sería toda la vecindad interior del Sol.

Las fuentes de materias orgánicas más accesibles e imprescindibles para la propagación de la civilización extraterrestre son los asteroides, de los que se pueden extraer elementos ligeros deficitarios en nuestro planeta y vitales para el desarrollo civilizador (hidrógeno para el agua, nitrógeno para los nutrientes vegetales, o las proteínas y gases variados, etcétera).

Si nos resulta muy rara la beneficiosa ubicación de los planetas sólidos en las cercanías del Sol, para nuestra misión de salir de la Tierra lo es mucho más la de los clasificados como planetas gaseosos gigantes, más distantes, adecuados para dar cabida a una civilización cuyo circuito central de dominio sería toda la vecindad interior del Sol.

El Cinturón de Asteroides es una aglomeración de rocas compuestas de minerales y carbónicos que aún retienen las substancias ligeras y pesadas que hicieron posible la vida en la Tierra. El núcleo central de estos es metálico, y en muchos casos está expuesto como resultado de las incesantes colisiones; por eso ostentan concentraciones del grupo de metales de los platinos en mayor proporción que la corteza terrestre, característica que les confiere una elevada reputación económica y estratégica.

A casi 780 millones de kilómetros de Sol, o sea, en la línea divisoria entre las órbitas de Marte y Júpiter, existe un cordón de asteroides, cometas, meteoritos y partículas estelares. En el cinturón de asteroides hay más de un millón de asteroides con un diámetro superior a 1 kilómetro; y otros 4,000 asteroides con diámetros mayores de diez kilómetros. Los meteoritos o asteroides, que se originan en el interior del sistema solar, son algunos de silicatos, unos pocos son carbónicos y otros son metálicos. Los meteoritos de condrita carbónico son segmentos de cometas muertos.

Ceres es el mayor de los asteroides, con 770 kilómetros de diámetro; le siguen Palas, 480 kilómetros; Vesta, 380 kilómetros y Juno con 190 kilómetros. Alrededor de otros doce tienen diámetros aproximados a 150 kilómetros. La mayoría de los restantes fluctúa entre 50 y 10 kilómetros. Llaman la atención Eros, que se halla en una órbita de 1,46 Unidades Astronómicas, e Hidalgo, a 5,72 Unidades Astronómicas de distancia. Este cinturón de asteroides ocupa el lugar preciso de la famosa escala de Bode, entre 2,2 y 3,3 Unidades Astronómicas del Sol, lo que ha suscitado la teoría de la otrora existencia de un planeta en el inicio del Sistema Solar, que respondía a la órbita de Júpiter y que habría sido pulverizado al sufrir la atracción doble de las mareas gravitacionales del Sol y las de Júpiter.

La dinámica de las órbitas de los asteroides y de la extraña configuración de los anillos planetarios es intrincada. Los meteoritos que han caído sobre la Tierra, procedentes del cinturón de asteroides, han presentado 19 de los aminoácidos conocidos, y los análisis consumados en el meteorito de Orgueil arrojaron la presencia de sustancias orgánicas.

Para los colonizadores espaciales, los asteroides más codiciados serán los clasificados como condritas carbónicas, que por suerte integran el 50 % de la población de la franja ubicada entre Marte y Júpiter, y el 95 % de los trans-plutonianos. Cualquiera de los asteroides cercanos nos puede brindar un volumen de materia prima alrededor de 30 veces mayor que el contenido en la superficie terrestre, hasta una profundidad de 800 metros. Los metales son la columna vertebral de nuestra industria moderna y su extracción y refinamiento conforman la raíz de la civilización, pero en el Nuevo Milenio los metales tendrán una importancia secundaria y el verdadero valor recaerá en el agua, en los compuestos carbonados, en el nitrógeno, el sulfuro y otros substratos ligeros que componen la esencia de la materia animada. Como todos estos elementos se encuentran en los asteroides orgánicos, ellos se transformarán en el mercado más codiciado del futuro.

Etiquetas
Compartir

Sobre el autor

Juan F. Benemelis

Juan F. Benemelis

Juan Benemelis (Manzanillo, 1942). Diplomático, historiador y ensayista. Ha publicado más de una veintena de libros centrados en diversas temáticas, que van de lo científico a lo histórico. Entre ellos, "Las guerras secretas de Fidel Castro", "Castro: subversión y terrorismo en África", "Paradigmas y fronteras. Al caos con la lógica", "De lo finito a lo infinito", "El Corán y el Profeta", "Islam y terrorismo" y "La memoria y el olvido". Reside en las afueras de Miami.

Artículos relacionados

0 Comentario

No hay comentarios

No hay comentarios, escribe el tuyo

Escribe un comentario

Escriba un comentario

Video destacado:

Letras Online

LA REVISTA INTERACTIVA DE NEO CLUB PRESS
  Kiko Arocha

Las deudas

Kiko Arocha

  Miró a su hermano menor con penetración, como miran los felinos, para decirle: —Te veo nervioso, suelta la botella que no va a pasar na. —Mira mi hermano, estoy

0 comentario Leer más
  Manuel Gayol Mecías

Fidel ha muerto

Manuel Gayol Mecías

  Las palabras y los muertos (Premio Internacional Mario Vargas Llosa, Universidad de Murcia, España, Seix Barral, 2007), del escritor cubano Amir Valle, trata sobre la muerte de Fidel Castro y los

0 comentario Leer más
  Jorge Olivera Castillo

Pan (de yeso) y circo

Jorge Olivera Castillo

                El circo no es el pasatiempo donde lavamos las llagas del hambre con sonrisas espontáneas y puras. Tampoco es el lugar para

0 comentario Leer más

Festival Vista Miami