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El chakra erótico en Los cuerpos del deseo

El chakra erótico en Los cuerpos del deseo

diciembre 26
20:47 2012

erotismoSe puede dividir en dos el lenguaje erótico. Como biología del lenguaje, el cuerpo del deseo y la realización espiritual. Ambos cuerpos, el físico y espiritual, tienen una función erótica. Es decir, lo erótico del cuerpo del deseo, del cuerpo físico, no es más que la parte visible y manifiesta del erotismo del cuerpo espiritual.

 

Pero el lenguaje que conocemos y que la literatura reconoce como tema erótico, es sobre el cuerpo del deseo. No estaría completo el lenguaje erótico si no se desarrollase una conciencia sobre el erotismo del cuerpo espiritual.

Dentro de nosotros, en el plano sutil, también circula una corriente de vida, de relación y mutación, que muy bien pudiera considerarse erótica. El deseo interno, por ejemplo,  del cuerpo astral para sobreponerse al cuerpo estético, se produce mediante una erupción erótica. Cuando lo erótico entra de lleno en el lengaje de la sexualidad es porque ha viajado del estimulo biológico, del cuerpo físico, al cuerpo mental.

De modo que el erotismo es una condición intrínseca y natural del cuerpo humano en todos los niveles apreciables y ocultos. La vida que se asienta en el interior humano, de la cual no sabemos mucho, es también erótica. Lo que suele denominarse en la literatura esotérica como “chakra”, hace la función erótica de los cuerpos sutiles. Un chakra es un instante nupcial entre dos cuerpos internos que se unen para dar reconocimiento a otro más elevado. La sexualidad sin prevención, como pude apreciar en la narración de Alfredo Ávalos, Reloj de una manecilla (La pasión en los tiempos del Alzheimer), primer premio del certamen Los Cuerpos del Deseo, y publicado en la antología del mismo nombre, es un fiel reflejo de las experiencias internas de los chakras eróticos.

El tema erótico ha sido aceptado, en líneas generales, como una consecuencia de la biología humana. El cuerpo físico, el cuerpo hecho de carne y hueso, ese que produce ciertas hormonas, es el objeto hasta ahora de la literatura erótica.  Y por lo que pude apreciar en La Otra Esquina de las Palabras, durante la presentación del libro, el lenguaje de la biología fue superado. No cambia nada si a lo erótico se le asigna un cuerpo del deseo separado del cuerpo del espíritu. Aunque la biología sigue siendo un factor determinante para la llamada literatura erótica, en los cuentos de Los cuerpos del deseo yace una comunión misteriosa, seductora, como bien explica en el prólogo Manuel Gayol Mecías. Ese misterio, en el cual lo erótico se deshace de la arrogancia y la perversidad, es una de las claves de este volumen.

La compulsión del efecto del deseo sexual y, por añadidura, del erotismo, resulta una constante que palpita en este libro. Debido a que el deseo sexual no existe –existe el deseo como voluntad y energía– el erotismo alcanza validez a través del cuerpo físico, del cuerpo del deseo y los cuerpos sutiles. El deseo sexual es solo una excusa del lenguaje. El cuerpo del deseo es la entrada al misterio del erotismo humano, de la única cualidad vital que llevamos desde que nacemos hasta que morimos. Esa cualidad misteriosa, a la que siempre estamos abocados, puede ser narrada sin perder de vista la unicidad del lenguaje erótico.

Los cuerpos del deseo es un libro de relatos, quizá el primero, que saborea lo erótico desde una perspectiva humana, sicológica y vivencial. Hacía falta que lo erótico entrara no como una simple colección de cuentos, sino como un impulso poético para escudriñar en la naturaleza del ser.

El libro: http://www.amazon.com/Los-cuerpos-del-deseo-eroticos/dp/1481031643

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