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El ciudadano digital en la Sociedad del Disparate

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El ciudadano digital en la Sociedad del Disparate

El ciudadano digital en la Sociedad del Disparate
junio 16
04:59 2016

 

A grandes rasgos, la Sociedad del Disparate puede definirse como un fenómeno del tercer milenio, cuando la democratización de la exposición a través del desarrollo tecnológico –en las redes sociales sobre todo— visibiliza como nunca antes la debilidad del Ego.

A continuación algunos elementos que caracterizan, a mi entender, esta Sociedad del Disparate exiguamente denominada por el escritor peruano Mario Vargas Llosa “Civilización del Espectáculo”. Y es que la necesidad de exposición del Ego dependiente, y la democratización y abaratamiento de los vehículos tecnológicos que posibilitan esta exposición (Internet, iPhones, redes sociales), permiten que el ciudadano digital del siglo XXI no tenga que elaborar, o invertir en, un espectáculo de fondo para sobresalir o hacerse visible de cara al colectivo:

1- En la Sociedad del Disparate lo importante no es la naturaleza de lo que se expone, sino la necesidad de exponerse

2- En la Sociedad del Disparate las normas de conducta se ajustan a la necesidad de exposición y no a la inversa

3- Como consecuencia de ello, en la Sociedad del Disparate conceptos tradicionalmente positivos como “ética”, “elegancia”, “discreción” e incluso “educación” ceden protagonismo ante otros tradicionalmente negativos como “escándalo”, “morbo”, “exhibicionismo” o “desfachatez”

4- En la Sociedad del Disparate conceptos como “ética”, “verdad” o “educación” obstaculizan la Política de la Exhibición a la que aspira el ciudadano digital, consciente de que por primera vez en la Historia la democratización de la exposición vuelve paulatinamente obsoleto el ascendiente profesional de sus representantes tradicionales. Por tanto, dichos conceptos son marginados, ridiculizados o relativizados. Es lo que ha posibilitado, entre otros fenómenos, la entronización cultural de la denominada “posverdad”

5- En la Sociedad del Disparate la política tradicional o profesional, tendiente a los pactos y las negociaciones, es paulatinamente desplazada por la política del disparate, caracterizada por los golpes de efecto o la retórica escandalosa del populismo digital

Por supuesto, en este artículo generalizo con el objetivo de facilitar la comprensión del mensaje. La Sociedad del Disparate no es ni mucho menos homogénea o excluyente, en ella confluyen elementos y comportamientos mixtos, incluso diferenciados. Pero indiscutiblemente el disparate acrecienta su influencia y tiende a preponderar.

Sobre el autor

Armando Añel

Armando Añel

Armando Añel (La Habana, 1966). Ghost Writer, fue periodista independiente en Cuba. En 1999 recibió el Primer Premio de Ensayo de la fundación alemana Friedrich Naumann. Ha sido columnista de periódicos como Tiempos del Mundo, Libertad Digital y Diario las Américas, y editor de revistas como Perfiles, Encuentro de la Cultura Cubana, Islas y, actualmente, Herencia Cultural Cubana. Ha publicado las novelas "Apocalipsis: La resurrección" y "Erótica", la compilación de relatos "Cuentos de camino", los poemarios "Juegos de rol" y "La pausa que refresca" y las biografías "Instituto Edison: Escuela de vida" y "Jerónimo Esteve Abril, apuntes y testimonios", entre otros. Vive en Miami.

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