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El cochino y el monstruo en Venezuela

El cochino y el monstruo en Venezuela

Febrero 18
22:08 2012

1-1_carica_chaEl presidente coronel Hugo Chávez acaba de decirle “cochino” y “majunche” al candidato opositor Henrique Capriles, el favorito de los demócratas venezolanos. Si bien es típico de él desbarrar contra sus enemigos, esta vez la verborrea resultó demasiado baja y sucia. Más baja que cualquiera de los exabruptos histriónicos de la politiquería machista latinoamericana. El por qué lo hizo, el por qué no teme rebajarse al lenguaje de pocilga, merece atención.

Chávez, aunque es un militaroide exgolpista, con ínfulas narcisistas de “Mussolini tropical”, como lo llamó el escritor mexicano Carlos Fuentes, también es jefe de Estado. Por muy deslenguado que sea, es de suponer que se respete a sí mismo, y que tenga la suficiente lucidez de respetar para que lo respeten, y de respetar a la nación. Pero parece que no le importa. La opción chabacana es una de sus armas, no la educación. Capriles lo podría demandar por difamación, si no viviera en un Estado autoritario. Incluso, Chávez debería ser  sancionado por violar su propia ley bolivariana “contra insultos”.

Venezuela, además, debería estar preocupada por las vulgaridades de su atorrante presidente. Es indicio de una histeria de perdedor, primera atrocidad verbal que devendría fuerza bruta si fuera preciso. Obviamente, Capriles es la antítesis del Napoleón Chávez: ni es militar ni golpista ni hazmerreír; no dice barrabasadas, y con él canalizaría la modernidad social democrática civilista que requiere un país hoy mal gobernado, empantanado en la corrupción, la inseguridad y la pobreza. El sueño progresista de Capriles es precisamente la pesadilla del demagogo Chávez.

¿Quién ganaría las elecciones? Se dice que Capriles no podría vencer la maquinaria millonaria del petrochavismo, que habría fraude, que los militares no dejarían que la oposición les tumbe del poder, que prefabricarían un golpe de Estado, que eliminarían al “cochino” en última instancia. ¡Nunca se ha visto que un cochino le gane a un mastodonte colmilludo, pues!, debe calcular la camarilla rojita. Pues pudiera darse el caso, en buena lid electoral sin fraude. La vulgaridad nunca ha ganado batallas. La Primavera Árabe derrotó monstruos aparentemente invencibles. Sólo estafados los venezolanos perderían esta gran oportunidad de quitarse el karma mediocre del chavismo.

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