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El contrarrevolucionario Fidel Castro

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El contrarrevolucionario Fidel Castro

El contrarrevolucionario Fidel Castro
Agosto 01
21:01 2016

 

No han sido inútiles los ríos de tinta que se echaron a correr en busca de explicaciones idóneas sobre el desmoronamiento de una potencia como la URSS. Sin embargo, Albert Camus lo había explicado antes de que ocurriera, con una simple frase: “Quien fracasa en conciliar la justicia y la libertad, fracasa en todo”.

Esta sentencia del eminente escritor francés podría ser también una respuesta para los que creen en la viabilidad de la farsa que -bajo el relamido nombre de Modelo Económico y Social cubano de Desarrollo Socialista- trata de imponer hoy la dictadura militar. Y todavía más en el caso que nos ocupa, puesto que los pretendidos perfeccionadores del socialismo en la Isla ni siquiera se han propuesto seriamente conciliar la justicia con la libertad. Se limitan a la exhibición (para turistas frívolos y acólitos desalmados) de un remedo de justicia social que les permita seguir coartando a su antojo la libertad de los cubanos.

Cuando los historiadores del futuro se sumerjan con el debido distanciamiento en el examen de la revolución fidelista, tal vez puedan desentrañar con precisión su naturaleza falaz, por más que aún hoy continúe siendo sublimada por la progresía y sobrevalorada por algunos medios intelectuales y artísticos del mundo. El examen podría ser útil para poner en claro de una vez que, desde los primeros días de su ascenso al poder, esta revolución no fue nunca liberadora, por lo que es plausible concluir que tampoco fue verdaderamente revolucionaria.

Tanto Fidel Castro, ayer, como hoy los bolivarianos de Sudamérica, o como siempre las rancias izquierdas de Europa y Norteamérica, han sido menospreciadores al valorar a las masas populares. Seguros de su presunta incapacidad general para la autosuficiencia y para el ejercicio de la real democracia, se consideran elegidos providenciales para guiarlas con fuetes de acero en las puntas (como diría Hitler), decidiendo en su lugar lo que entienden que más les conviene, que es invariablemente lo que les conviene a ellos. Se trata de un presupuesto radicalmente reaccionario, violador de la más elemental norma de la justicia: no impongas a los otros lo que no quieres para ti.

Y es justo así como Fidel Castro, esgrimiendo el sonsonete de conquistar (y luego preservar) la justicia social para la población cubana, partió de la violación de sus propios postulados, convertido en el primer contrarrevolucionario en la historia de su revolución, y hasta un punto tal que pronto, ya en los tempranos años 60, se cumplía en Cuba aquel irónico apotegma de Francisco Quevedo: “Donde hay poca justicia es un peligro tener la razón”.

Es por ello que, sin ir más lejos, resulta históricamente desatinado –y también fraudulento- argumentar que la actual crisis de lo que todavía llaman la revolución cubana es una consecuencia directa de la caída del campo socialista europeo. Tanto una como el otro eran proyectos estructurados sobre soportes huecos. De manera que al nacer tenían ya prescrita su fecha de vencimiento.

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Sobre el autor

José Hugo Fernández

José Hugo Fernández

José Hugo Fernández (La Habana, 1954) es escritor y periodista. Durante la década de los años 80, trabajó como periodista para diversas publicaciones en La Habana, y como guionista de radio y televisión. A partir de 1992, se desvinculó completamente de los medios oficiales y renunció a toda actividad pública en Cuba. Tiene 16 libros publicados. Actualmente reside en la ciudad de Miami.

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2 comentarios

  1. Anónimo
    Anónimo Agosto 02, 14:07

    todo cuanto hagas en la vida,tendrá un rostro para cada observador,señor Fernandes

    Reply to this comment

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