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El desplazamiento lateral ante una acometida frontal

El desplazamiento lateral ante una acometida frontal

Febrero 15
02:31 2013

0 EXPERTO¿No ha observado a alguien, o a usted mismo no le ha ocurrido alguna vez que, queriendo destrabar una puerta cerrada, esta ha cedido sorpresivamente a su empujón, girando sobre sus ejes y desequilibrándolo hacia delante?

El fenómeno de esa inesperada pérdida de equilibrio  es perfectamente transferible a un conflicto físico entre dos personas. En este caso, imagine que es usted la puerta, aparentemente firme en un sitio. Imagine también que está a punto de recibir un brutal empellón en pleno pecho, como seguro ha presenciado alguna vez o ha visto en determinado filme de acción. Es un acto de imposición brutal que ocurre más a menudo de lo deseable.

Y a semejanza de la puerta, pero con la ventaja de no estar fijado a ningún gozne a la pared, para ejecutar esta defensa usted sólo tiene que hacer firme uno de sus dos ejes, los pies, de acuerdo a su deseo. Es un acto natural, practicado infinitamente y a diario toda su vida cuando se desplaza de un lugar a otro. Sencillamente pasa su peso corporal de un pie a otro y el hemisferio liberado de su cuerpo se mueve en cierto sentido mientras el otro le otorga un eje de sustentación. Es algo simple, pero aquí se describe cómo utilizarlo a nuestro favor en el caso de una agresión, como es un empujón frontal, el más simple y directo.

El agresor instintivamente calcula la fuerza de su empujón para un determinado punto de confrontación, es decir, su pecho en donde usted se encuentra erguido, aparentemente firme en el sitio e inerme a la brutalidad. Y justo en el momento en que el empellón llega a golpearlo en el pecho, usted pasa el peso de su cuerpo para uno de los dos ejes con que cuenta, sus pies, y cede en giro de retroceso ante la mano  o manos que llegan  a empujarlo. Lo hace todo a semejanza de la puerta del ejemplo, en un inesperado retroceso que impide que la fuerza del empellón se logre trasmitir a su pecho, desequilibrándole o lanzándole al suelo. En este caso, el agresor es quién perderá el equilibrio,  al encontrar el vacio en lugar de su cuerpo.

Para aumentar el efecto que contra sí mismo el agresor está a punto de llevarse, observe con cuál mano intenta empujarle. Si el empellón llega con la derecha, se gira  haciendo eje sobre su pie izquierdo y a favor de esa derecha. Y si es con la izquierda, se gira en dirección contraria sobre el eje de su pie izquierdo.

En el caso de que el empujón venga con ambas manos como punto de contacto con su pecho, observe qué pie adelanta su adversario. Si es el derecho, usted hace hacia su izquierda el giro mencionado. Y viceversa.  Es un movimiento simple de evasión y le ahorra muchos problemas.  

Próximamente abundaremos sobre las técnicas de evasión de los empujones posteriores y laterales.

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