Neo Club Press Miami FL

El ego lingüístico en la Sociedad del Disparate

 Lo último
  • De las plantas y los animales en la Sociedad del Disparate La aparición de un cocodrilo de seis pies tomando el sol en una playa de Hollywood, al norte de Miami, asalta la consciencia sociocultural de este tercer milenio tecnológico porque...
  • Mi candidata para presidenta Ya que los grandes científicos son artistas supremos (según dijo uno de ellos, Martin Henry Fischer), el último grito del arte de hacer ciencia en estos días podría ser una...
  • Maximalismo vs diversidad   Por desgracia, el ser humano tiene una tendencia manida –y suicida– a ir a los extremos. El maximalismo es lo que en el fondo mueve a las masas nacionalpopulistas...
  • Cómo pasar del subdesarrollo al desarrollo   La corrupción no nace en la política, como asegura el lugar común repetido incansablemente en las redes sociales y otras tribunas y foros. Culpar una y otra vez a...
  • De la inmortalidad y el cerebro   Existe una incongruencia básica entre nuestro tiempo fisiológico, o edad, y nuestro tiempo dimensional físico, como demuestra la teoría de la relatividad. A edades diferentes de la vida, existen...

El ego lingüístico en la Sociedad del Disparate

El ego lingüístico en la Sociedad del Disparate
septiembre 30
12:00 2015

 

Hay que empezar definiendo que espectáculo es una cosa y disparate otra. Un espectáculo puede contener elementos grandiosos o impresionantes sin necesidad de ingresar en el absurdo, el ridículo o el masoquismo. Creo que esta que vivimos es la Sociedad del Disparate más que del espectáculo porque en la mayoría de los casos la necesidad de llamar la atención, de ser noticia en un mundo en el que gracias a la revolución tecnológica ya cualquiera puede ser noticia por sus propios medios, se impone al sentido común e incluso a la dignidad individual.

Así, en la Sociedad del Disparate el Ser se rinde a la debilidad del Ego, la autoestima retrocede ante la necesidad de atención y reconocimiento y ya da lo mismo exhibirse enyesado tras recibir una paliza o tener un accidente, o posar de víctima tras sufrir un adulterio, o matar para filmarlo, o mostrar la secuencia fotográfica de tu reunión con un dictador bananero como si se tratara de una hazaña. Etc., etc., etc. Es la Sociedad del Disparate que ha dejado en pañales, muy atrás en un pasado entrañable, a la Sociedad del Espectáculo en la que naciera y creciera Mario Vargas Llosa.

Relacionado con los orígenes de la Sociedad del Disparate –la cual, como ya hemos dicho, eclosiona y alcanza rango de tradición gracias a la debilidad inducida por el Ego incrustado en la revolución tecnológica–, cabe decir que:

El Ego es una construcción lingüística, inducida, cúmulo de convenciones establecidas por la tradición, la familia, etc. Se confunde insistentemente –trampas del lenguaje– al Ego con el Ser y la Autoestima, cuando es su contrario. El Ego es antónimo de la Autoestima porque depende de las convenciones y del colectivo para reafirmarse. Si fuera realmente independiente, si creyera en sí mismo más allá de la parafernalia y la palabrería, sería Autoestima, pero no lo es. Es origen y soporte de la Sociedad del Disparate.

Existe una discusión en torno al verdadero significado de la palabra “Ego”. Pero más allá de eso, está claro que si Ego es aquello que se reafirma en la voluntad de “triunfar”, de “trascender”, de “brillar”, y requiere reconocimiento, es lo contrario de la Autoestima. Pues ese mismo concepto de “triunfo” está viciado por convenciones culturales preestablecidas y depende de la atención ajena.

Es decir, el Ego no es Autoestima porque es dependiente. No es Ser porque es convención lingüística, colectiva, cultural.

Sobre el autor

Armando Añel

Armando Añel

Armando Añel (La Habana, 1966). Ghost Writer, fue periodista independiente en Cuba. En 1999 recibió el Primer Premio de Ensayo de la fundación alemana Friedrich Naumann. Ha sido columnista de periódicos como Tiempos del Mundo, Libertad Digital y Diario las Américas, y editor de revistas como Perfiles, Encuentro de la Cultura Cubana, Islas y, actualmente, Herencia Cultural Cubana. Ha publicado las novelas "Apocalipsis: La resurrección" y "Erótica", la compilación de relatos "Cuentos de camino", los poemarios "Juegos de rol" y "La pausa que refresca" y las biografías "Instituto Edison: Escuela de vida" y "Jerónimo Esteve Abril, apuntes y testimonios", entre otros. Vive en Miami.

Artículos relacionados

Radio Viva 24

Letras Online

LA REVISTA INTERACTIVA DE NEO CLUB PRESS
  Carlos Alberto Montaner

La vida íntima y disfuncional de la familia Marx

Carlos Alberto Montaner

El 5 de mayo, el sábado pasado, se cumplieron 200 años del nacimiento de Carlos Marx en Tréveris, Alemania. No voy a hablar sólo del marxismo. La realidad y el

Leer más
  José Gabriel Barrenechea

Cháchara de muertos

José Gabriel Barrenechea

Es sábado en la noche. Mi esposa me ha arrastrado aquí, de visita a casa de una amiga suya. Ellas dos, que ya se acercan o han llegado a los

Leer más
  Otilio Carvajal

El discurso tanático de Félix Anesio

Otilio Carvajal

  Hoy bebo una taza de café amargo en un lugar ajeno que se llama exilio[1] El uso manifiesto de lo tanático es muy frecuente en la poesía cubana desde

Leer más

Capitolio de La Habana – Daphne Rosas (2011)

Festival Vista Miami