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El ego lingüístico en la Sociedad del Disparate

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El ego lingüístico en la Sociedad del Disparate

El ego lingüístico en la Sociedad del Disparate
Septiembre 30
12:00 2015

 

Hay que empezar definiendo que espectáculo es una cosa y disparate otra. Un espectáculo puede contener elementos grandiosos o impresionantes sin necesidad de ingresar en el absurdo, el ridículo o el masoquismo. Creo que esta que vivimos es la Sociedad del Disparate más que del espectáculo porque en la mayoría de los casos la necesidad de llamar la atención, de ser noticia en un mundo en el que gracias a la revolución tecnológica ya cualquiera puede ser noticia por sus propios medios, se impone al sentido común e incluso a la dignidad individual.

Así, en la Sociedad del Disparate el Ser se rinde a la debilidad del Ego, la autoestima retrocede ante la necesidad de atención y reconocimiento y ya da lo mismo exhibirse enyesado tras recibir una paliza o tener un accidente, o posar de víctima tras sufrir un adulterio, o matar para filmarlo, o mostrar la secuencia fotográfica de tu reunión con un dictador bananero como si se tratara de una hazaña. Etc., etc., etc. Es la Sociedad del Disparate que ha dejado en pañales, muy atrás en un pasado entrañable, a la Sociedad del Espectáculo en la que naciera y creciera Mario Vargas Llosa.

Relacionado con los orígenes de la Sociedad del Disparate –la cual, como ya hemos dicho, eclosiona y alcanza rango de tradición gracias a la debilidad inducida por el Ego incrustado en la revolución tecnológica–, cabe decir que:

El Ego es una construcción lingüística, inducida, cúmulo de convenciones establecidas por la tradición, la familia, etc. Se confunde insistentemente –trampas del lenguaje– al Ego con el Ser y la Autoestima, cuando es su contrario. El Ego es antónimo de la Autoestima porque depende de las convenciones y del colectivo para reafirmarse. Si fuera realmente independiente, si creyera en sí mismo más allá de la parafernalia y la palabrería, sería Autoestima, pero no lo es. Es origen y soporte de la Sociedad del Disparate.

Existe una discusión en torno al verdadero significado de la palabra “Ego”. Pero más allá de eso, está claro que si Ego es aquello que se reafirma en la voluntad de “triunfar”, de “trascender”, de “brillar”, y requiere reconocimiento, es lo contrario de la Autoestima. Pues ese mismo concepto de “triunfo” está viciado por convenciones culturales preestablecidas y depende de la atención ajena.

Es decir, el Ego no es Autoestima porque es dependiente. No es Ser porque es convención lingüística, colectiva, cultural.

Sobre el autor

Armando Añel

Armando Añel

Armando Añel (La Habana, 1966). Ghost Writer, fue periodista independiente en Cuba. En 1999 recibió el Primer Premio de Ensayo de la fundación alemana Friedrich Naumann. Ha sido columnista de periódicos como Tiempos del Mundo, Libertad Digital y Diario las Américas, y editor de revistas como Perfiles, Encuentro de la Cultura Cubana, Islas y, actualmente, Herencia Cultural Cubana. Ha publicado las novelas "Apocalipsis: La resurrección" y "Erótica", la compilación de relatos "Cuentos de camino", los poemarios "Juegos de rol" y "La pausa que refresca" y las biografías "Instituto Edison: Escuela de vida" y "Jerónimo Esteve Abril, apuntes y testimonios", entre otros. Vive en Miami.

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2 comentarios

  1. Pete Diao Meneses
    Pete Diao Meneses Septiembre 30, 12:58

    Excelente disertación sobre lo que es el Ego y como se manifiesta en este plano.
    Saludos

    Reply to this comment
  2. Armando Añel
    Armando Añel Septiembre 30, 15:07

    Tu opinión es siempre muy apreciada querido amigo, y sabes que nos alimentan mucho tus reflexiones. Mil gracias

    Reply to this comment

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