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El embargo no se concibió para cambiar el régimen castrista

El embargo no se concibió para cambiar el régimen castrista

El embargo no se concibió para cambiar el régimen castrista
diciembre 21
22:55 2014

Cuanto más dicen, menos se sabe. Esta parece ser la máxima detrás de la última maniobra en política exterior del presidente Obama: su propuesta para revocar el embargo de Cuba y establecer relaciones diplomáticas plenas, por primera vez desde 1961.

En palabras de la declaración oficial: “Décadas de aislamiento han fracasado en lograr nuestro objetivo de empoderar a Cuba para construir un país abierto y democrático”.

Contra todo lo que se ha escuchado, el hecho central es que el propósito del embargo nunca fue provocar un cambio en Cuba. Muy por el contrario, era –y sigue siendo– proteger a los estadounidenses.

En ese empeño, el embargo, lejos de ser un fracaso, ha constituido un éxito sorprendente. Pero casi nadie lo ve de esa manera, ya que el asunto ha sido enterrado bajo una ficción que atormenta incluso a quienes podrían oponerse a la propuesta del presidente.

En sus primeros 18 meses en el poder, el régimen de Castro se apoderó de negocios y propiedades estadounidenses por una suma de mil millones de dólares (valor en 1960). Ese robo masivo fue la causa inmediata del embargo. Los Estados Unidos redujeron las compras de azúcar cubano y más adelante cancelaron casi todo el comercio.

Como todo el mundo sabe, los EE.UU. trataron más adelante de derrocar al régimen de Castro en Bahía de Cochinos. Ese infortunado evento ha dado una imagen siniestra de la política de Estados Unidos hacia Cuba. Pero los esfuerzos de Estados Unidos para lograr un cambio en Cuba llegaron a un cierto fin al año siguiente, con la resolución de la crisis de los misiles. Un esfuerzo serio de los EE.UU. por negociar con Cuba y América Latina, se convirtió en algo esporádico después del asesinato de JFK. Durante cinco décadas, faute de mieux (a falta de algo mejor), la pieza central de la política de Estados Unidos hacia Cuba ha sido el embargo.

Casi nadie hablaba del embargo hasta la década de 1980, cuando la Unión Soviética, que había financiado al régimen de Castro, comenzó a retirarse. Castro y sus aliados, ansiosos de cazar a un nuevo patrocinador, miraban con esperanza a los EE.UU. y crearon el mito del embargo fallido. El objetivo del embargo, dijeron, había sido cambiar a Cuba. Pero como Cuba no había cambiado, el embargo resultaba una política inútil y debía eliminarse. Era un acto de prestidigitación en el que una sola parte suministraba los dos argumentos de la discusión. Aunque evidentemente falsa, la discusión resultó muy duradera.

De hecho, la política de “bloqueo” ha permitido un comercio sustancial entre los EE.UU. y Cuba. El total de exportaciones de Estados Unidos a Cuba durante los últimos diez años, ha sobrepasado los $4200 millones de dólares. Estados Unidos es uno de los mayores socios comerciales de Cuba. Incluso, en ausencia de relaciones diplomáticas plenas, la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana es una instalación masiva con varios cientos de empleados; una embajada con todo, menos con el nombre.

El problema con el embargo, para los funcionarios cubanos, es que no permite que Cuba haga con los Estados Unidos lo que ha hecho con el resto del mundo. El embargo ha negado a Cuba una tarjeta de crédito. Cuba no ha podido pedir prestado a los bancos estadounidenses ni a sus empresas. Todas las compras de Cuba a los Estados Unidos deben pagarse en divisas y depositadas por adelantado. Estas restricciones se fundamentan en una sabiduría ampliamente confirmada.

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Traducción Alexandria Library. Originalmente publicado en el Daily Caller

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Sobre el autor

David Landau

David Landau

Desde los 20 años de edad David Landau es un escritor reconocido, al desempeñarse como jefe de redacción de The Harvard Carmesí y haber publicado el best-seller internacional "Kissinger: El uso del poder". Novelista, dramaturgo y editor, dirige la editorial Pureplay Press (www.pureplaypress.com), que ha publicado una docena de libros sobre Cuba.

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