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El ergo proteico en la ensayística de Manuel Gayol Mecías

El ergo proteico en la ensayística de Manuel Gayol Mecías

El ergo proteico en la ensayística de Manuel Gayol Mecías
diciembre 30
23:30 2013

En Viaje inverso hacia el reino de Imago, el nuevo libro de Manuel Gayol Mecías –el nuevo libro publicado, se entiende, porque a este maestro del lenguaje y la imaginación le sobran libros inéditos–, figuras conceptuales como el “ego irracional” o el “ergo proteico” conducen la narración hacia las conjeturas de la Imago como fuente y meta del discurso. Quiero detenerme en este último concepto, el de Ergo Proteico, porque me parece clave para entender la filosofía de Gayol y un poco también de quienes lo hemos acompañado en este juego de la vida exilar, es decir, desde y hacia la literatura y la amistad. Así que voy a dar cuatro definiciones del autor del volumen que nos ocupa, y cierro con una mía:

a)      El ergo proteico “es un ego racional despojado de prejuicios y arrogancias que se concibe a sí mismo como paso mayor hacia un vuelo infinito; es la instancia más lúcida del ego”.

b)      “El ergo proteico portada imagoes un criterio mío, muy personal, que surge dentro del ego racional, cuando este demuestra (en su proceso de evolución) una postura altamente positiva hacia la comprensión de la existencia del alma”.

c)       “El ergo proteico lo veo como un movimiento hacia adelante del ego racional, una energía, primero conciliadora, y de inmediato transformadora del ego hacia/en un estado casi de serenidad y mansedumbre, “de condición benigna y suave”, como dice la RAE del concepto manso, para dejarse envolver por el manto impredecible del alma”.

d)      En el ergo proteico “el alma, triunfadora, se apoya en la inteligencia de una racionalidad imaginaria y, feliz, busca continuar su evolución hacia el Espíritu”.

Por último, en mi interpretación, el ergo proteico de Gayol se alimenta de la humildad. Lo afirma él mismo, desde otro ángulo, en la introducción del libro: “la verdadera humildad aparece cuando uno se reconoce a sí mismo como alguien que se propone ser mejor”. Una de las señales de esta humildad creativa, regeneradora, es la capacidad de aprender, mejorar, cambiar. No es que el ego desaparezca –cosa imposible, contraproducente o absurda–, sino que se vuelve “vegetariano”, es decir, aprende a alimentarse de otra cosa, descubre que puede degustar otras comidas. Invirtiendo los términos, el ego puede alimentarse no del reconocimiento exterior, siempre tan escurridizo y maleable, sino de su propia fortaleza para prescindir del reconocimiento exterior. Puede disfrutar su poder. Hasta convertirse en Ergo Proteico.

Hay que celebrar la salida de este libro singular, Viaje inverso hacia el reino de Imago, no solo por su calidad intrínseca, sino por el hermoso ejercicio de humanidad, y valiente humildad, que conlleva. Un autor y profesional consagrado como Gayol Mecías desciende al reino de lo inmediato, y dedica decenas de cuartillas a autores jóvenes, sin la menor pose o engolamiento. Excepcional y loable actitud en un ámbito, el literario, en el que los escritores se destrozan entre sí y esperar reconocimiento entre iguales, incluso entre miembros de una misma generación, resulta poco menos que imposible. Gracias, maestro.

Sobre el autor

Armando Añel

Armando Añel

Armando Añel (La Habana, 1966). Ghost Writer, fue periodista independiente en Cuba. En 1999 recibió el Primer Premio de Ensayo de la fundación alemana Friedrich Naumann. Ha sido columnista de periódicos como Tiempos del Mundo, Libertad Digital y Diario las Américas, y editor de revistas como Perfiles, Encuentro de la Cultura Cubana, Islas y, actualmente, Herencia Cultural Cubana. Ha publicado las novelas "Apocalipsis: La resurrección" y "Erótica", la compilación de relatos "Cuentos de camino", los poemarios "Juegos de rol" y "La pausa que refresca" y las biografías "Instituto Edison: Escuela de vida" y "Jerónimo Esteve Abril, apuntes y testimonios", entre otros. Vive en Miami.

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2 comentarios

  1. Manuel Gayol Mecías
    Manuel Gayol Mecías diciembre 31, 02:11

    Qué puedo decir? Bueno algo, sí… que trataré de seguir siendo como soy: alguien diferente cada día, sin abandonar las esencias (que aún no sé definirlas)del que hace todo lo posible para ser mejor (y mejor, supongo, que quiere decir: lo más humano posible, pero con una chispa de divinidad guardada en lo más remoto de mí), que es mi propio presente. Si soy como dice Añel, es porque soy su amigo, me he ganado su preciosa amistad, pero para ganarme esa amistad con Añel, tuve que mejorarme a mí mismo; tuve que aprender de sus dos novelas que analicé, que viví y que sentí. En cada uno de los autores que analizo en mi libro hay un insondable cariño; un afecto crítico (que pienso es el mejor afecto y la mejor crítica). Sí, hay una complicidad rotunda, porque para este complot no ha bastado la relación de amigos, de conocidos, sino que ha tenido que existir todo un mundo de sueños, de esfuerzos, de delirio por la palabra y por el mundo; ha tenido que existir la capacida de entrar en la Imago y conocerla (en su infinitud) de distintas maneras, como lo han hecho ellos, los jóvenes y los clásicos.

    Y todos los días no me cansaré de agradecerles a Ivette, por su apasionada inbteligencia, al Ilustrísimo Añel, a una diosa de la palabra como Rosa Marina, al novedoso Angel Velzáquez Callejas, al deslumbrante Bioy Casares, al eterno Borges, al grandioso (por humilde) de José Lezama Lima y al universal Octavio Paz. Y no me cansaré de agradecerles porque todos significan un reservorio de humanidad para mí. Un abrazo fuerte para ti, Armando. Siempre, Manuel

  2. Armando Añel
    Armando Añel diciembre 31, 12:50

    Manuel, tu amistad es un privilegio y nos honra a todos.
    un fuerte abrazo

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