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El escritor, Amazon y la literatura del futuro

El escritor, Amazon y la literatura del futuro

El escritor, Amazon y la literatura del futuro
octubre 18
16:33 2013

Internet es espectacular, provocador. Es fácil darse cuenta que la vindicación de la cultura universal tiene una de sus fuentes vivas en Internet. Esta suerte de magia tecnológica nos abre puertas, nos acerca al mundo y a nuestro anonimato. Los escritores, y creadores en general, finalmente tienen una alternativa frente a las formas cavernarias de rechazo: la censura, la prisión y la indiferencia de los agentes y las editoriales. La libertad ha llegado desafiante y futurista, con alas propias.

Sin duda, mucha gente opta por leer en Internet (comprando o descargando) antes de comprar un libro en las librerías clásicas, cada vez más desoladas si no le inventas un café o un show. Internet es más barato y muchas veces ofrece mejor calidad y novedad.  Hasta se puede leer buena literatura gratis. El fenómeno es tan peligroso que ya París está en pique con los precios dumping de la plataforma Amazon (“Francia acusa a Amazon de dumping”, Expansion.com, 04.06.2013), cuando es poco probable revertir la tendencia. La industria tradicional del libro se queja. Es de imaginar cuántos empresarios, libreros, distribuidores y agentes, incluyendo a los mimados escritores de estantería, han de estar aterrados, mientras el dineral merma al compás del cambio.

¿Cómo lo ve Vargas Llosa?

Parece que el tema está que arde, pero sin claridad, respecto a esta apertura grandiosa que es la proyección del libro autónomo, la calidad, competividad y precios. Se discute del libro, no de los autores que se benefician con los nuevos espacios de creación y  mercadeo. Vargas Llosa lo ve como la entronización de la literatura light, fácil, en los moldes de la actual “civilización del espectáculo” comercial y frívola.

Pues sí, ¿pero qué hay de malo? ¿No fueron Balzac, Dumas y Sue los inventores de la literatura fácil? Preguntemos así: ¿Qué pasa si un autor desconocido se presenta a un concurso literario o deja su complejo  manuscrito tipo Ulises, de Joyce, en una editorial? ¿O deja su libro de poesía post-vanguardista o su abrumador ensayo de dos mil páginas sobre el punto y el todo, o su novela describiendo un día erógeno de su vida? O no gana el premio, al parecer destinado a las élites rentables, o lo descartan. Internet está lleno de las quejas y martirios de los escritores rechazados, marginados, olvidados y engavetados, que es un punto que no toca Vargas Llosa.

Literatura alternativa del siglo XXI a domicilio

Se aduce por los sesudos que el Internet se ha vuelto un territorio de la cursilería literaria, de la seudo-escritura y de la catarsis narcisista y telenovelística de consumo. Y es cierto en parte. Hay de todo, para todos los gustos y con entrega a domicilio. Pero ojo, quien sea capaz de explorar bien encuentra el nuevo y singular paisaje con formas y lenguajes del siglo XXI, con lo alternativo y atrevido, lo moderno y genial. Arte nuevo. Y no concierne sólo a la literatura, digámosle “novelística”. En Facebook, en los blogs y posts, en la mensajería e-mail, los vídeos, en la inmensa red social, en el vasto foro cognoscitivo de portales, hay mucho que vale la pena, resultados digitales que deslumbran. Autores que han pasado del anonimato a las grandes ligas, solitos, sin mecenazgo.

“Internet finaliza la era de los póstumos, los anónimos y los malditos. Y poco a poco relega el monopolio de los encumbrados”. Antonio Ramos Zúñiga

El Internet demuestra, cada vez más, en sus insospechados temas y novedades narrativas, que las grandes ideas cinco estrellas son un cauce intelectual trascendente,  desmarcado de lo tradicional anquilosado. Es lo que busca mucha gente en la red, no sólo los precios bajos sino también la experiencia de las nuevas propuestas existenciales que hasta en un bello y elocuente comentario de blog constituyen el reflejo de un parto estético peculiar. Hay páginas baratijas, desde luego, pero las hay excepcionales, literarias, periodísticas, personales y de cualquier tema, que enganchan como las buenas novelas best seller y están marcando pautas. Twitter ha inaugurado los folletines de 140 caracteres, con miles de seguidores. Y Amazon ha inaugurado la era del escritor Amazon, con millones de adictos y obras de autores nuevos.

Amazon y el fin de la literatura de cajón

Es un fenómeno cultural sin precedente: el libro electrónico, el e-book, el que se baja del Internet a un ordenador, tableta o celular, el que se compra en las librerías virtuales, el que se lee en las estanterías gratuitas de la red multimedia, el que nos accede a las nuevas generaciones de autores vetados o ignorados por las editoriales tradicionales. Paralelamente, se desarrollan las posibilidades de que los autores puedan darse a conocer.  ¿De qué modo? Editándose uno mismo,  publicando sin costo, convirtiéndose en un autor DIY (siglas en inglés de “Hazlo tú mismo”).

Las editoriales tradicionales, ya dijimos, se ocupan más en promover y mercantilizar vacas sagradas y premiados. Hoy día, Cervantes, Joyce, Kafka, Conrad o el Saint-Exupéry de Vuelo de noche no habrían podido publicar. Desde Camus y Sartre y tras el boom latinoamericano, el capitalismo comenzó a escoger con pinzas a los creadores, en aras del mercado. El trágico final de John Kennedy Toole, que se suicidó en 1969 tras no conseguir publicar esa obra maestra que es La conjura de los necios, pareciera irrepetible hoy en día. Internet finaliza la era de los póstumos, los anónimos y los malditos. Y poco a poco relega el monopolio de los encumbrados. “Decenas de editoriales rechazaron a los escritores más cotizados de Amazon”, destaca John D. Sutter. Es la realidad.

La literatura electrónica, los libros Kindle y el sorprendente recurso de la autopublicación constituyen el fin del autor inédito y serían potencialmente las palancas que liberen las tendencias y gustos expresivos del siglo XXI. Habrá de todo: nuevos tipos de literatura, de mercados y de lectores. Ya esos lectores existen, son millones que buscan libros a su gusto, nada que ver con los títulos “de los más vendidos” que se anuncian. Escogen libros de la generación Kindle, auto publicados, que se venden a precio benigno, bien en formatos electrónicos o en papel, que se disfrutan por su originalidad, por ser renovadores.

Es así como la autopublicación se ha convertido en la vara mágica que está salvando del anonimato a escritores muy talentosos. Usted mismo puede ser el editor y diseñador de su libro, solo con arreglar un contrato con Amazon, que gana un porciento por la venta del libro y garantiza la divulgación internacional. La publicación no le cuesta, asume derecho de autor y con suerte puede volverse rico, si encuentra una legión de lectores en medio de una competencia atroz y global. Publicistas electrónicos como Lulu, Bubok y Apple, o en Miami Alexandria Library, también le facilitan la publicación de su manuscrito. El boom digital y el fenómeno Amanda Hocking, paradigma del escritor Amazon, millonaria gracias al Internet, parecen el nuevo rumbo al futuro.

Sobre el autor

Antonio Ramos Zúñiga

Antonio Ramos Zúñiga

Antonio Ramos Zúñiga es un periodista freelance, además de dedicarse a la arquitectura, la fotografía de viajes y la historia del arte. Actualmente investiga el patrimonio cultural de México, donde reside. Es miembro de la Asociación de Amigos de los Castillos de Puerto Rico y de la junta de editores de la revista Herencia, en Estados Unidos. Ha publicado en periódicos y revistas de varios países y recibido premios por sus trabajos. Es autor de "La ciudad de los castillos" (2006) y de las novelas "Cornatel, el secreto español" (2014) y "Bonos chinos. Todo se sabe en la vida" (2015).

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