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El fanático tiene las respuestas, el sabio las preguntas

El fanático tiene las respuestas, el sabio las preguntas

El fanático tiene las respuestas, el sabio las preguntas
septiembre 01
03:20 2014

Constituye una falacia enorme la concepción de la historia humana como un proceso universal único de lucha hacia la luz, cuyas últimas etapas y personificaciones son necesariamente superiores a las anteriores, en donde lo primitivo es necesariamente inferior a lo refinado.

Hasta ahora todo ha sido un caminar por la desigualdad y la imperfección (Roma versus los bárbaros), fracasando cada vez que tratamos de buscar modelos de un pasado remoto.

El conflicto entre sociedades de real libertad individual y regímenes totalitarios no es nuevo, ni comparece con los bolcheviques. Tal disyuntiva se pierde en la historia y fue motivo de guerras, como la del demos atenienses contra la monarquía totalitaria de la Persia aqueménida. No solo el dilema es antiguo, sino que la humanidad ha estado casi siempre bajo regímenes totalitarios.

En la frágil vida terrestre, en toda época cada sociedad difiere en sus ideales, hábitos y símbolos: los demócratas griegos tenían esclavos, los comunistas incaicos sacrificaban humanos.

Todas las predicciones del desplome del capitalismo de Occidente –desde el “Manifiesto Comunista” y posteriormente “enriquecida” por la “teoría” leninista del imperialismo– resultaron falsas, a pesar de las carnicerías de la Primera y la Segunda Guerra Mundial, de la gran depresión de 1929-1933 y del ascenso de los fascismos y del totalitarismo marxista.

Cabe hablar de una Europa machacando en la culpa norteamericana; de Rusia añorando la etapa donde balanceaba la polaridad nuclear; de China sonriendo pues apuesta al futuro; de la India exigiendo su espacio económico vital; de Brasil dispuesto a tragarse a Iberoamérica.

En la América del Potomac se ha roto el puente de comunicación entre liberales y conservadores… Al sur del río Bravo, de nuevo surgen los petro-profetas peregrinando a la destartalada capital de una roca del Caribe regida por octogenarios congelados en la Guerra Fría.

O, para utilizar otra metáfora, está de moda señalar que la humanidad se enfrenta a las partes dispersas de un rompecabezas. Sólo que no se pueden reunir todas las piezas, pero eso nos salva ante la meta utópica de la búsqueda de la perfección, confiando en la “virtud política”.

La utopía solo cobra sentido con el supuesto de una realización humana a partir del cumplimiento de metas, y es por ello que estas ingenierías sociales caducan como una entidad socio-territorial estancada y marchando al retroceso: del tractor a los bueyes y de los automóviles a las bicicletas.

Lo común en todos estos paraísos terrenales resulta el aplicar la estática perfección humana por medio del terror, pues es lo que se merece la “clase recesiva” de que hablaban los neo-marxistas allá por los años sesenta.

En resumidas cuentas estos experimentos de sociedad perfecta terminan por ser complejos estáticos, sin necesidad de cambios, puesto que están realizados todos los deseos humanos.

Ello parte de la extraña noción generalizada por la “humanitas” latina de que el individuo es un ser de naturaleza fija, de metas comunes, de aspiraciones idénticas y al cual se le puede ofrecer el mismo vestuario y el mismo puchero.

Ninguno de estos pueblos o culturas o modelos económicos, es superior a cualquiera de los otros, sólo son diferentes. Y puesto que son diferentes, buscan fines diferentes.

La trampa es establecer la perfección usando una vara de medir única, y ello es evidencia de ceguera ante lo que hace humano a los humanos.

Sobre el autor

Juan F. Benemelis

Juan F. Benemelis

Juan Benemelis (Manzanillo, 1942). Diplomático, historiador y ensayista. Ha publicado más de una veintena de libros centrados en diversas temáticas, que van de lo científico a lo histórico. Entre ellos, "Las guerras secretas de Fidel Castro", "Castro: subversión y terrorismo en África", "Paradigmas y fronteras. Al caos con la lógica", "De lo finito a lo infinito", "El Corán y el Profeta", "Islam y terrorismo" y "La memoria y el olvido". Reside en las afueras de Miami.

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