Neo Club Press Miami FL

El fugitivo

 Lo último
  • Brahmán de La Habana No pude salvar al mundo con el comunismo. Tampoco pude salvar a mi familia de las consecuencias que me trajo haber querido salvar al mundo con el comunismo. Entonces me...
  • Los peces no bailan rumba Imperceptible, el tenedor choca de regreso contra los dientes, luego la boca de Berenice García, que disimuladamente evita atraer la atención de los otros comensales con los sonidos de sus...
  • El dulce del frasco ¡Qué susto! Tres de la madrugada y aquel teléfono timbra que timbra. En un segundo pensé diez mil cosas y ninguna buena, por cierto. Un sí, seco y adormilado del...
  • Jim Hace muchos años tuve un amigo que se llamaba Jim y desde entonces nunca he vuelto a ver a un norteamericano más triste. Desesperados he visto muchos. Tristes, como Jim,...
  • Se acabaron Basta un instante para hacer un héroe, y una vida entera para hacer un hombre. Pierre Brulat Esa mañana en la que él la despertó sin suavidad tuvo un sobresalto,...

El fugitivo

El fugitivo
Febrero 20
01:18 2017

 

Yo era el Hombre del Neolítico, y había caminado ahora por el sendero de polvo barrido por el viento y permanecido tres días bajo aquel cobertizo de zinc.  Había bebido aguardiente, en la noche para calentarme y en el día para refrescarme; tres días borracho sobre el polvo acumulado en el piso de tierra hasta la mitad de mis botas militares. El olor a polvo y a excrementos y a un trasunto de sangre, una presunción más bien, ha dominado el local atestado de trastos cubiertos por una espesa nata de telarañas; el asma ha sido una puta pegajosa empeñada en silbar una canción por un caño tupido con tumoraciones de óxido; condilomas cebados en la humedad.

Ya vienen por mí. Más allá de las torres de alta tensión se acercan los helicópteros como flotilla de abejorros en lontananza; oigo el monótono accionar de sus motores entremezclado con el ladrido de la jauría que salta en cámara lenta, o eso me parece, por sobre la cerca de piñas chamuscadas al otro lado de donde muere el sendero; los perros al caer, una parábola parda en el espacio, levantan al cielo un nubarrón de cenizas que por un instante oculta el avance de los helicópteros. El sol riela en la última botella de aguardiente. Me siento un pez calcinado por las planchas de zinc a unas cuartas de mi cabeza; la vista se me nubla, la frente me arde; la cabeza me va a estallar.

Eschombre_huyendo_suelo_con_carasancio el resto del aguardiente, un cuarto quizá, en el caño de mi gaznate; una dosis adecuada, pienso, y reviento la botella contra un raíl de línea que alguna vez sirvió, supongo, para amarrar los caballos de lo que sería una hacienda. He tenido suerte y la botella rota, tomada por el cuello, es una especie de puñal. La jauría adelanta ya por la recta del sendero que conduce al cobertizo, y sobre la jauría, los helicópteros.

Me he acomodado, quiero decir, sentado en el colchón de polvo y recostado la espalda contra un baúl de hierro que en otro tiempo pudo ser una caja de caudales. No he traído armas, pero vaciaré las tripas al primer perro que se lance a mi cuello, ley del menor esfuerzo, sólo espero, sostengo el puñal translúcido a la altura del ombligo; abrirá la barriga al bruto con la fuerza del peso en su caída. Me amaso la entrepierna; penúltimo acto de reafirmación.

El sol espejea en el pico de la botella, baila en el filo de su punta, se escora, y en un santiamén de las sombras salta a mi cara el vaho caliente del demonio. Ocurre al tercer día; la pinga parada y la tarde cayendo, cayendo.

Sobre el autor

Armando de Armas

Armando de Armas

Armando de Armas (Santa Clara, 1958). Escritor y periodista. Ha publicado, entre otros libros, las colecciones de relatos “Mala jugada” (Miami, 1996) y “Carga de la caballería” (Miami, 2006), la novela “La Tabla” y el libro de ensayos “Mitos del antiexilio”, traducido al italiano por el sello Spirali. Su último título publicado, “Caballeros en el tiempo”, fue editado por Atmósfera Literaria en Madrid. Es vicepresidente del PEN-CLUB de Escritores Cubanos en el Exilio (Capítulo del PEN Internacional de Londres). Reside en Miami.

Artículos relacionados

0 Comentario

No hay comentarios

No hay comentarios, escribe el tuyo

Escribe un comentario

Escriba un comentario

Venezuela y la OEA. El análisis de Montaner:

Letras Online

LA REVISTA INTERACTIVA DE NEO CLUB PRESS
  Nicanor Parra

No creo en la vía pacífica

Nicanor Parra

                    No creo en la vía violenta me gustaría creer en algo —pero no creo creer es creer en Dios lo

0 comentario Leer más
  Rafael Vilches

Sangra tu mirada bajo el caballo

Rafael Vilches

a Guillermo                   Sangra tu mirada bajo el caballo, roto el hígado tras una canción de Serrat no has de hacerle swing

0 comentario Leer más
  José Hugo Fernández

Los animales políticos de Reinaldo Arenas

José Hugo Fernández

Se cuenta que Pitágoras rechazaba comer carne porque veía en los animales posibles reencarnaciones de sus amigos muertos. Es un escrúpulo encomiable siempre que uno esté convencido de que en

0 comentario Leer más

Capitolio de La Habana – Daphne Rosas (2011)

Festival Vista Miami