Neo Club Press Miami FL

El fugitivo

 Lo último
  • Tubular Bells Se sentaban sobre una semiderruida cerca de piedras. Abajo, a un costado, les quedaban el pueblo y sus luces; arriba, el cielo repleto de estrellas. -¿… y muy lejos?- preguntó...
  • La sagrada rama dorada No importa que afuera el mundo sea un infierno y acechen feroces los mamertos. Es posible obviar el detalle y procurar ser feliz, al menos efímeramente feliz, si uno tiene...
  • La noche del cangrejo Acabo de descubrir en el muro de Facebook de Norma Gálvez Rey la foto del monumento al cangrejo en Caibarién, símbolo de esa ciudad. Una madrugada amanecí bajo ese cangrejo...
  • Un cielo muy azul Despertarás. Aún no habrá salido el sol, pero para entonces te ocurrirá con frecuencia que despiertes a tales horas: Tus muchos años, a saber. Te habrá despertado algún calambre, un...
  • El presentador A mi hermana Karin Aldrey, que acostumbra dirigirse al Mundo –Señoras y señores… –dice el hombre y se interrumpe. Lleva prendida en el guargüero la grotesca sequedad que intenta resolver...

El fugitivo

El fugitivo
febrero 20
01:18 2017

 

Yo era el Hombre del Neolítico, y había caminado ahora por el sendero de polvo barrido por el viento y permanecido tres días bajo aquel cobertizo de zinc.  Había bebido aguardiente, en la noche para calentarme y en el día para refrescarme; tres días borracho sobre el polvo acumulado en el piso de tierra hasta la mitad de mis botas militares. El olor a polvo y a excrementos y a un trasunto de sangre, una presunción más bien, ha dominado el local atestado de trastos cubiertos por una espesa nata de telarañas; el asma ha sido una puta pegajosa empeñada en silbar una canción por un caño tupido con tumoraciones de óxido; condilomas cebados en la humedad.

Ya vienen por mí. Más allá de las torres de alta tensión se acercan los helicópteros como flotilla de abejorros en lontananza; oigo el monótono accionar de sus motores entremezclado con el ladrido de la jauría que salta en cámara lenta, o eso me parece, por sobre la cerca de piñas chamuscadas al otro lado de donde muere el sendero; los perros al caer, una parábola parda en el espacio, levantan al cielo un nubarrón de cenizas que por un instante oculta el avance de los helicópteros. El sol riela en la última botella de aguardiente. Me siento un pez calcinado por las planchas de zinc a unas cuartas de mi cabeza; la vista se me nubla, la frente me arde; la cabeza me va a estallar.

Eschombre_huyendo_suelo_con_carasancio el resto del aguardiente, un cuarto quizá, en el caño de mi gaznate; una dosis adecuada, pienso, y reviento la botella contra un raíl de línea que alguna vez sirvió, supongo, para amarrar los caballos de lo que sería una hacienda. He tenido suerte y la botella rota, tomada por el cuello, es una especie de puñal. La jauría adelanta ya por la recta del sendero que conduce al cobertizo, y sobre la jauría, los helicópteros.

Me he acomodado, quiero decir, sentado en el colchón de polvo y recostado la espalda contra un baúl de hierro que en otro tiempo pudo ser una caja de caudales. No he traído armas, pero vaciaré las tripas al primer perro que se lance a mi cuello, ley del menor esfuerzo, sólo espero, sostengo el puñal translúcido a la altura del ombligo; abrirá la barriga al bruto con la fuerza del peso en su caída. Me amaso la entrepierna; penúltimo acto de reafirmación.

El sol espejea en el pico de la botella, baila en el filo de su punta, se escora, y en un santiamén de las sombras salta a mi cara el vaho caliente del demonio. Ocurre al tercer día; la pinga parada y la tarde cayendo, cayendo.

Sobre el autor

Armando de Armas

Armando de Armas

Armando de Armas (Santa Clara, 1958). Escritor y periodista. Ha publicado, entre otros libros, las colecciones de relatos “Mala jugada” (Miami, 1996) y “Carga de la caballería” (Miami, 2006), la novela “La Tabla” y el libro de ensayos “Mitos del antiexilio”, traducido al italiano por el sello Spirali. Su último título publicado, “Caballeros en el tiempo”, fue editado por Atmósfera Literaria en Madrid. Es Premio de Narrativa 'Reinaldo Arenas' 2017. Reside en Miami.

Artículos relacionados

0 Comentario

No hay comentarios

No hay comentarios, escribe el tuyo

Escribe un comentario

Escriba un comentario

Radio Viva 24

Carlos Alberto Montaner – El por qué de los ataques acústicos en Cuba

Letras Online

LA REVISTA INTERACTIVA DE NEO CLUB PRESS
  Ray Faxas

Cuatro tristes cubanos y un libro feliz

Ray Faxas

Mi casa es breve, solo está en mis ojos. Pero es de noche, soy patria, estoy cansado― y no encuentro mis ojos por ninguna parte. (La guerra de los dioses,

Leer más
  Félix Rizo

Jiribilla

Félix Rizo

Así es como termina el mundo, no con una explosión sino con un lamento. T. S. Eliot                 Esta mañana al levantarme He

Leer más
  Gastón Baquero

Cristo en Navidad

Gastón Baquero

En los observatorios astronómicos chinos se anotó esa noche un raro fenómeno en la esfera celeste. Los hombres de ciencia, los técnicos, se limitaron a inscribir en sus tablillas el

0 comentario Leer más

Capitolio de La Habana – Daphne Rosas (2011)

Festival Vista Miami